El mejor Griezmann basta: el Atleti vence por la mínima a un buen Deportivo y está en cuartos (0-1)
Un sensacional gol del francés de falta sirvió para que los colchoneros lograran el pase a la siguiente ronda. El nivel de los coruñeses, a pesar de estar en Segunda, fue muy alto
No hay competición que desnude mejor las jerarquías que la Copa del Rey, pero Riazor, en una noche de las que huelen a fútbol de antes, decidió que los galones se ganan en el barro y no en el currículum. El Atlético de Madrid se marchó al túnel de vestuarios con esa sensación agridulce de quien domina el tablero pero no sabe dar el jaque mate. Pero emergió el mejor Griezmann para darle el pase a cuartos de final gracias a un fantástico gol de falta (0-1).
Salió el Atlético con el colmillo afilado, consciente de que en estos estadios, si no silencias a la grada pronto, el rugido termina por devorarte. No se notó la diferencia de categoría porque el Deportivo tuteó a los colchoneros como podría hacerlo cualquier equipo que juegue la Champions.
El infortunio para los coruñeses fue tener enfrente a Griezmann, que, a pesar de su edad, todavía juega con un mapa en la cabeza que solo él comprende. Es posible que el galo fuera el único que sabía cuál era el rumbo hacia el tesoro más codiciado en esta noche: los cuartos de final de la Copa.
Griezmann rozó la gloria, pero Matteo Ruggeri la tuvo a escasos milímetros, los que separan la red del poste. Un derechazo, ajustado y con intención, escupió un sonido metálico que dejó tiritando, en sentido literal y figurado, a los coruñeses.
La fortuna del Deportivo
El Deportivo hizo gala de una resistencia numantina, al margen de su gusto por el balón, y basó parte de su plan de supervivencia en las manos de Germán Parreño. El tiempo demostró que también fue necesaria la ayuda del azar, manifestado en forma de impactos en los postes.
Dos palos en 45 minutos confirmaron (una vez más) que el fútbol es un deporte de injusticias poéticas. Pero todo cambió cuando Griezmann abrió el marcador y se alteraron los roles: ahora eran los coruñeses los que necesitaban correr porque al reloj le quedaba poca arena.
La fe en la Copa
El Atleti realizó un ejercicio de resistencia que recordó por qué la Copa es el torneo de los nervios de acero. En lugar de buscar el segundo, los colchoneros plegaron velas y confiaron en la solidez defensiva. El Deportivo buscó el intercambio de golpes, pero el rival no entró en ese juego.
Con la Liga prácticamente perdida (a 11 puntos del líder), el Atleti se aferra a la Copa y la Champions como los torneos en los que tiene aún opciones. La grada ha recriminado años anteriores la facilidad con la que han sido eliminados. Pero esta temporada, de momento, ya están en los cuartos.
No hay competición que desnude mejor las jerarquías que la Copa del Rey, pero Riazor, en una noche de las que huelen a fútbol de antes, decidió que los galones se ganan en el barro y no en el currículum. El Atlético de Madrid se marchó al túnel de vestuarios con esa sensación agridulce de quien domina el tablero pero no sabe dar el jaque mate. Pero emergió el mejor Griezmann para darle el pase a cuartos de final gracias a un fantástico gol de falta (0-1).