Es noticia
El talismán Flick: mantiene su invicto en las finales (y como bestia negra del Madrid)
  1. Deportes
  2. Fútbol
SEGUNDA SUPERCOPA DE HANSI

El talismán Flick: mantiene su invicto en las finales (y como bestia negra del Madrid)

El alemán sigue sin haber perdido una sola final desde que es entrenador. En la tercera frente a los blancos, un Raphinha brillante le dio su cuarto título desde que llegó al Barça

Foto: Flick ha ganado su cuarta Supercopa de España. (Reuters/Stringer)
Flick ha ganado su cuarta Supercopa de España. (Reuters/Stringer)
EC EXCLUSIVO

Alfredo Di Stéfano fue el autor de una de las frases más célebres que se pronuncian en el argot futbolístico. Que las finales no se juegan, sino que se ganan, es, desgraciadamente para don Alfredo, algo que Hansi Flick, y no Xabi Alonso, puede corroborar. El alemán ha ganado las ocho finales que ha disputado desde que es entrenador, entre ellas tres con el Barcelona. La última ha sido la de la Supercopa de España (3-2).

Flick aterrizó en Barcelona con un equipo alicaído y cansado de la volatilidad de Xavi Hernández. Sin grandes fichajes, el alemán se conformó con el mayor tesoro del club, aunque algunos solo sean conscientes de ello cuando se encuentran cercados por la ruina. La Masía actuó como brújula indispensable en una presunta época de tinieblas que pronto ha derivado en una jovial e ilusionante.

El Barça es un equipo que, sobre todas las cosas, disfruta incluso en la dificultad, como se vio en la final. Es posible que se alimenten de la inconsciencia consustancial a la juventud, incapaces de afirmar con determinación si se encuentran en un escenario ante miles de personas. O en la plaza del barrio acompañado de amigos de toda la vida. Es la camaradería reinante en un vestuario cargado de noveles y con escasos veteranos.

Ese es el equipo que ha construido Flick, con su mano de hierro y su cariño palpable. Sus gestos de cercanía con sus futbolistas son tantos como sus múltiples variables a lo largo de un partido. Si el Barça era incapaz de generar espacios en el Madrid ante su línea de cinco, solo hubo que esperar al paso del tiempo para que el alemán encontrara una solución.

placeholder Laporta le dio un efusivo abrazo a Flick. (EFE/Enric Fontcuberta)
Laporta le dio un efusivo abrazo a Flick. (EFE/Enric Fontcuberta)

El recuerdo en el banquillo

Dos meses es poco tiempo, pero puede denominarse una eternidad en la época contemporánea, más próxima a lo efímero que a lo sosegado. Ya casi nadie se acuerda de la imagen de Flick sentado en el banquillo del Camp Nou solo, en una instantánea que justificó tanto la soledad del entrenador como la ascendencia de Raphinha en el equipo. Ahora todos tendrán en mente su imagen con una nueva medalla colgada en el cuello.

Las dudas en torno al alemán surgieron en un inicio de temporada cargado de turbulencias. El desenlace apuntaba a negativo, pero solo hubo que superar la tempestad hasta que las ausencias se convirtieron en protagonistas. El Raphinha más brillante es junto a Lamine y a Flick la mayor certeza que tiene actualmente el Barça.

Foto: real-madrid-barcelona-supercopa-de-espana

Un torneo perfecto

Los azulgranas han completado una Supercopa perfecta más allá del título. La semifinal frente al Athletic de Bilbao (5-0) fue una exhibición que será recordada con el paso de los años. Sin duda, se trató del mejor partido de esta temporada en el momento perfecto, a tiempo para disipar los fantasmas, si es que todavía había rastro de ellos.

La final mostró la capacidad del equipo para sufrir, la excelente gestión de Flick desde el banquillo y la desbordante alegría de Joan Laporta al saltar al césped, abrazar a los jugadores y levantar el trofeo. La unión en Barcelona parece tal que quizá ahí radique el éxito actual de los azulgranas. En Madrid, sin embargo, no hay señales así. Las paradojas de la vida.

Alfredo Di Stéfano fue el autor de una de las frases más célebres que se pronuncian en el argot futbolístico. Que las finales no se juegan, sino que se ganan, es, desgraciadamente para don Alfredo, algo que Hansi Flick, y no Xabi Alonso, puede corroborar. El alemán ha ganado las ocho finales que ha disputado desde que es entrenador, entre ellas tres con el Barcelona. La última ha sido la de la Supercopa de España (3-2).

FC Barcelona
El redactor recomienda