Es noticia
Raphinha le da la puntilla a Xabi: el Barça le arrebata la Supercopa de España al Madrid (3-2)
  1. Deportes
  2. Fútbol
FINAL EN ARABIA SAUDÍ

Raphinha le da la puntilla a Xabi: el Barça le arrebata la Supercopa de España al Madrid (3-2)

Dos goles del brasileño fueron claves para que los azulgranas reediten el título logrado hace un año. Los blancos empataron por partida doble, pero cayeron una vez más ante Hansi Flick

Foto: Raphinha marcó dos de los tres goles. (Reuters/Stringer)
Raphinha marcó dos de los tres goles. (Reuters/Stringer)
EC EXCLUSIVO

Una final trepidante, de las que se recuerdan con los años, aunque se trate de un torneo menor como la Supercopa de España. El ritmo fue eléctrico, incapaz de ser soportado por equipos de poca envergadura. El triunfo del Barça, con un Raphinha estelar una vez más, supone el cuarto título de la era Flick y, salvo sorpresa, el certificado de defunción de Xabi Alonso en el Real Madrid (3-2).

El duelo fue frenético, pero el prólogo invitó al pesimismo. Existieron argumentos de sobra para confundir el partido con uno de baloncesto por la abundancia de táctica y estrategia en el césped. El Madrid esperó rezagado, en un rotundo intento de reducir los espacios y neutralizar el ingenio y la creatividad azulgrana.

El Barça se sentía en una trinchera, atrapado en su propio campo sin más pases que los realizados entre los centrales, Frenkie de Jong y Pedri. Xabi, al igual que en el duelo de Liga, había sido capaz de dejar en la nada los espacios disfrutados por los azulgranas en la pasada temporada. A pesar de las dificultades, Flick mantuvo la paciencia. Y su equipo se alejó del nerviosismo.

La vida se convierte en un ida y vuelta de recuerdos con más facilidad de la que puede pensarse. Raphinha, al que parece que la exhibición ante el Athletic (5-0) le supo a poco, abrió el marcador con un zurdazo que recordó al que protagonizó la pasada temporada. El Barça finalmente había localizado el latifundio que tanto había buscado.

La genialidad de Vinícius

El gol abrió los mejores minutos de los azulgranas, asentados en la comodidad y la tranquilidad. El segundo tanto parecía un hecho más pronto que tarde, pero el fútbol, cuyos guiones rozan siempre lo imprevisible, se encargó de transformar en un duopolio lo que apuntaba a un claro monopolio.

La mejor versión de Vinícius hace tiempo que se busca. En Madrid no ha habido ni rastro, pero en Arabia han dado fe de ciertas genialidades. Su jugada individual despertó al Barça del sueño y lo trajo de vuelta a la realidad. El brasileño enseñó el rumbo a los blancos, desubicados e irreconocibles tras el gol de Raphinha. Y empató el duelo.

Se aproximaba entonces el epílogo de la primera mitad, pero aquello derivó en una concatenación de goles y en un descuento excedido. Primero fue Lewandowski el que definió ante Courtois con una vaselina de bella factura que parecía que serviría para que los azulgranas se marcharan con ventaja.

placeholder Vinícius empató a uno el duelo. (Reuters/Stringer)
Vinícius empató a uno el duelo. (Reuters/Stringer)

El regreso de la táctica

La alegría, no obstante, le duró poco al Barça. Con el tiempo más que cumplido, Gonzalo García, tras un saque de esquina inverosímil, realizó un remate poco ortodoxo que desató la euforia blanca antes del paso por los vestuarios. El Madrid había sobrevivido a su propia odisea y todavía tenía opciones en la final.

La táctica regresó en la vuelta al césped, pero pronto hubo resquicio para la explosividad y el intercambio de golpes. Los blancos encontraron el mejor monoplaza en Vinícius, con capacidad para cabalgar por la banda izquierda como si existiese una autopista a la espalda de Koundé.

Si el Madrid había empatado cuando peor estaba, el Barça desniveló el encuentro a pesar de encontrarse en situación de desventaja en el juego. Apareció Raphinha, al que ayudó la fortuna, para que el trofeo viaje a la Ciudad Condal. Carreras la tuvo en el último minuto, pero el infortunio siguió demasiado próximo a los blancos.

Una final trepidante, de las que se recuerdan con los años, aunque se trate de un torneo menor como la Supercopa de España. El ritmo fue eléctrico, incapaz de ser soportado por equipos de poca envergadura. El triunfo del Barça, con un Raphinha estelar una vez más, supone el cuarto título de la era Flick y, salvo sorpresa, el certificado de defunción de Xabi Alonso en el Real Madrid (3-2).

Real Madrid FC Barcelona
El redactor recomienda