Iñaki Williams solo dijo lo que los aficionados piensan: la Supercopa de Arabia es una ignominia
El delantero del Athletic rectificó las formas, pero no el fondo de sus críticas. La RFEF, antes con Rubiales y ahora de Louzán, ha vendido el fútbol español a los saudíes solo por dinero
Iñaki Williams, Pau Cubarsí en la semifinal de la Supercopa (EFE)
"Ya lo he dicho muchas veces y no me muerdo la lengua en estos temas. Hablando mal, jugar la Supercopa de España en Arabia Saudí es una mierda". Así se expresó Iñaki Williams tras el entrenamiento que el Athletic de Bilbao celebró a puerta abierta en San Mamés. Lo hizo ante más de 30.000 aficionados en las gradas, mientras solo un puñado pudieron estar este miércoles en el Alinma Stadium, de Yeda. Pocos más de los goles que el FC Barcelona endosó a los rojiblancos en la primera de las semifinales.
Ya en suelo saudí, el mayor de los hermanos Williams suavizó sus declaraciones, lo cual no evitó que fuera pitado cada vez que tocó el balón. Pero la realidad es que solo dijo lo que piensan la inmensa mayoría de los aficionados. Especialmente los socios o abonados de los clubes que participan en la Supercopa, a quienes se les priva de poder acompañar a sus equipos. Algo que, sin ir más lejos, hacen masivamente en las finales de Copa, otra competición de la Real Federación Española de Fútbol (RFEF).
Por mucho que hoy se intente presentar como inevitable, la RFEF no nació para maximizar beneficios económicos. Necesita financiación, sí, pero durante años la obtuvo sin convertir la Supercopa en un producto a subasta. Sus estatutos son claros: "Tiene como objeto el fomento, la organización, la reglamentación, la protección, el desarrollo y la práctica, en el conjunto del territorio del Estado, del fútbol en todas sus especialidades".
Un reparto desigual y aumentado para los clubes
Sin embargo, como ya ocurrió en su día con Luis Rubiales y continúa sucediendo ahora con Rafael Louzán, el criterio dominante sigue siendo el económico. De ahí que, en lugar de replantearse un acuerdo ampliamente cuestionado, la RFEF ya esté negociando ampliar la duración del contrato con Arabia e incluso trasladar la próxima edición a Qatar, al no poder celebrarse en territorio saudí. Una decisión que, tal y como informamos en este diario, ha movilizado a la Asociación Transparencia y Democracia en el Deporte que preside Miguel Galán.
Rafael Louzán, con el presidente del Athletic de Bilbao, Jon Uriarte, en Yeda. (RFEF)
De los 40 millones que la RFEF firmó con los saudíes en tiempos de Rubiales y los famosos palos de Gerard Piqué —ambos, por cierto, imputados en el llamado caso Supercopa— esta edición más de la mitad, 21,3, son para los clubes participantes. De ellos, 16,3 se reparten de manera desigual, con Real Madrid y FC Barcelona llevándose más de la mitad. Un reparto que puede parecer lógico por lo que generan, pero que es precisamente el que termina por adulterar la competición: interesa que estén.
En 2025 fueron 6,15 y 6, respectivamente, más 2 para el Athletic de Bilbao y 800.000 euros para el RCD Mallorca. Los 5 restantes son en premios. Y, como quiera que una vez más Real Madrid y FC Barcelona disputarán la final, resulta que los clubes de LaLiga que más dinero tienen son los que, con diferencia, ganaran por disputar la Supercopa de Arabia. Normal que, como en ediciones anteriores hicieron otros clubes, esta vez fuera el presidente del Athletic el que se quejara del reparto.
Como ya sucediera la pasada temporada, con Rafael Louzán recién estrenado en el cargo, la RFEF ha vuelto a organizar una sucesión de reuniones de escaso contenido práctico y alto valor escénico. Paralelamente, ha repetido la fórmula de invitar a Yeda a clubes de prácticamente todas las categorías no profesionales, masculinas y femeninas, bajo el argumento oficial de "convertir el torneo en una nueva fiesta del fútbol español".
Javier Tebas y 77 clubes no profesionales
Para esta edición, el sorteo ha ampliado el número de invitados a laSupercopa en la ciudad saudí, que ha pasado de 46 a 77, casi un 68% más. Según explicó la RFEF, se trata de los “grandes beneficiarios” de la celebración del torneo en Arabia Saudí, quienes, además de asistir a las semifinales y la final, "podrán mantener reuniones de trabajo para trasladar las inquietudes de los clubes no profesionales". Una explicación oficial que, más que aclarar, sonó a ejercicio de propaganda.
Louzán, presidente de la RFEF, y Tebas, presidente de LaLiga, en Yeda. (EFE/Kai Försterling)
Especialmente significativa es también la presencia en Yeda de Javier Tebas, quien en su día se mostró abiertamente crítico con la decisión de Luis Rubiales de trasladar la Supercopa a un país como Arabia. Fue la propia RFEF —de la que Tebas es vicepresidente, junto a su homóloga de la Liga F, Beatriz Álvarez, ambos expedientados por el Tribunal Administrativo del Deporte (TAD)— la encargada de anunciar que "el presidente de la RFEF visitará la Fan Zone junto al presidente de LaLiga".
Y añadía la nota: "A la orilla del Mar Rojo, en la emblemática zona de Corniche, y junto a la Mezquita Flotante, disfrutarán los aficionados de la Supercopa de España 2026 las jornadas previas a la gran final del torneo, que disputarán FC Barcelona y Real Madrid CF este domingo". Sobran los comentarios, aunque sí surgen varias preguntas que alguien debería responder.
Los escudos de Barça y Madrid, alterados
Una de ellas apunta directamente a los supuestos aficionados a los que alude la RFEF. ¿Se refieren a quienes, durante la primera semifinal, lucían camisetas y banderas del FC Barcelona con un escudo amputado de la cruz de San Jorge, símbolo de la ciudad y de Cataluña? ¿O a los presuntos hinchas del Real Madrid que en el derbi contra el Atlético lucieron un emblema del club blanco despojado de la cruz que corona su escudo?
Camisetas del FC Barcelona con el escudo alterado. (RFEF)
Efectivamente, la causa es que en los países musulmanes está prohibida la exhibición de simbología que no esté relacionada con el islam. Y sabido es que el que paga, impone. Aunque la principal responsable de esta ignominiosa sumisión a los saudíes sea la RFEF, tampoco los clubes dicen o hacen nada para proteger los derechos de sus socios y aficionados. Sobre todo porque en el caso del FC Barcelona y el Real Madrid, los primeros siguen siendo, al menos de momento, sus dueños.
"El fútbol modesto está siendo utilizado como muro para tratar de justificar lo injustificable. Decir que el dinero del contrato de Arabia va al fútbol modesto es una burla", señaló en este diario Stephen Newman, el que fuera presidente del Dux Internacional de Madrid. Un club desinscrito por la RFEF en la etapa de Rubiales, con una decisión luego anulada por el TAD, aunque ya demasiado tarde para recuperar el lugar que le correspondía, y con una resolución judicial aún pendiente, otra más del legado de aquella etapa.
Es evidente queNewman molestaba porque él no estaba en el fútbol para vivir de él, como sucede con quienes sí lo están, de ahí que lo único que primen sea el negocio. Aunque para ello tengan que sacrificar lo más sagrado del fútbol como son los aficionados. Los de verdad, no los de pega, aunque sean los que más paguen.
"Ya lo he dicho muchas veces y no me muerdo la lengua en estos temas. Hablando mal, jugar la Supercopa de España en Arabia Saudí es una mierda". Así se expresó Iñaki Williams tras el entrenamiento que el Athletic de Bilbao celebró a puerta abierta en San Mamés. Lo hizo ante más de 30.000 aficionados en las gradas, mientras solo un puñado pudieron estar este miércoles en el Alinma Stadium, de Yeda. Pocos más de los goles que el FC Barcelona endosó a los rojiblancos en la primera de las semifinales.