Por qué Brahim explota con Marruecos en la Copa África y Xabi se olvida de él en Madrid
El mediapunta del Real Madrid se ha convertido en un icono deportivo y publicitario en Marruecos. Es el máximo goleador de la Copa África y el líder de la semifinalista del Mundial
Brahim Díaz, el '10' de Marruecos, celebra uno de sus goles. (EFE/Jalal Morchidi)
Brahim Díaz está dejando de piedra al mundo del fútbol en su primera Copa África. El jugador del Real Madrid ha marcado tres goles en tres partidos consecutivos con la selección anfitriona, Marruecos, y se ha convertido en el máximo anotador del torneo junto a su compañero Ayoub El Kaabi y a Riyad Mahrez. La estrella magrebí, con el dorsal número '10' a la espalda, es también uno de los principales argumentos de la semifinalista del Mundial -y verduga de España- para levantar un trofeo que no gana desde 1976.
Marruecos es líder de su grupo, está invicta en el torneo y ya clasificada para octavos de final, pero la presión sobre el combinado de Walid Regragui es máxima. Tanto es así que se pudieron escuchar silbidos en el estadio cuando el equipo empató contra Mali. No obstante, esta situación de máxima presión no ha afectado en nada a Brahim Díaz, que ha abrazado las altas expectativas sobre losLeones del Atlas para tomar las riendas del equipo en cada uno de los partidos.
El mediapunta del Real Madridtiene su renovación hasta 2030 totalmente cerrada. Según adelantó Cadena SER y confirmó este periódico, Brahim contaba con distintas ofertas de equipos europeos de primer nivel, así como de Arabia Saudí, pero su deseo siempre ha sido triunfar en el Santiago Bernabéu. Sin embargo, los 484 minutos que ha disputado con el equipo de Xabi Alonso esta temporada suponen un obstáculo importante para demostrar su mejor nivel.
Rodrygo Goes (769 minutos) y Franco Mastantuono (756 minutos) han gozado de más oportunidades que él este curso hasta el momento. Esa falta de actividad con el Real Madrid ha hecho que el seleccionador marroquí tenga que medir los minutos del mediapunta magrebí. "Brahim necesita ser tratado con cuidado porque no juega mucho en el Real Madrid; mi papel es protegerlo para que pueda desarrollarse más", llegó a afirmar el técnico marroquí.
Brahim Díaz es la gran estrella de Marruecos. (EFE/Jalal Morchidi)
El seleccionador marroquí explicó cómo ve a Brahim: "Es un jugador clave para nosotros porque puede marcar la diferencia en cualquier momento. Está dando lo que se esperaba de él, en los últimos 30 metros es quirúrgico y tiene la mentalidad que yo le pedía. Le necesitamos si queremos ganar la Copa África", dijo Regragui en rueda de prensa.
Brahim Díaz espera que la Copa África signifique un punto de inflexión en su temporada, ya que llegará con máxima confianza. Y desde esa falta de seguridad en su juego se explican las dos caras que está viviendo en el Real Madrid y Marruecos.
Los motivos de su explosión
"En Marruecos siempre llega al área y tiene libertad de movimientos, mientras que en el Real Madrid juega muy pegado a la banda. En Marruecos, Brahim va por dentro, por fuera... se mueve con libertad y ahí es cuando aparece su mejor versión", explican fuentes cercanas al jugador. "Es un tema de confianza y se está viendo con Marruecos", añaden.
El mediapunta tira del carro de Marruecos. (EFE/Jalal Morchidi)
Brahim quiere ganar la Copa África y llegar al Real Madrid con la flecha hacia arriba para convencer a Xabi Alonso. Mientras, el jugador, que es un icono en el país, disfruta con Marruecos y ya es habitual ver su cara en las tarjetas de crédito de VISA, gasolineras, marcas de zumo y vallas publicitarias. La mentalidad Brahim también ha permitido el desembarco de la red de alta velocidad 5G con Orange en Marruecos.
Brahim Díaz está dejando de piedra al mundo del fútbol en su primera Copa África. El jugador del Real Madrid ha marcado tres goles en tres partidos consecutivos con la selección anfitriona, Marruecos, y se ha convertido en el máximo anotador del torneo junto a su compañero Ayoub El Kaabi y a Riyad Mahrez. La estrella magrebí, con el dorsal número '10' a la espalda, es también uno de los principales argumentos de la semifinalista del Mundial -y verduga de España- para levantar un trofeo que no gana desde 1976.