El FC Barcelona necesitaba una victoria para no complicarse su pase a la siguiente ronda de la Champions y para seguir vivos en la lucha de entrar al Top 8. El encuentro se les complicó con un gol del Eintracht en la primera mitad pero un doblete de Koundé en el segundo acto consiguió la remontada azulgrana.
En cuanto a individualidades, el partido de Lamine Yamal fue discreto, a pesar de dar la asistencia del segundo gol, pasó de puntillas por el encuentro. Además, vio tarjeta amarilla, la tercera de esta fase, por lo que se perderá el próximo duelo ante el Slavia de Praga el próximo 21 de enero, donde el Barça debe ganar y sí puede golear mucho mejor de cara a la clasificación.
Otra nota negativa fue su reacción tras ser sustituido por Hansi Flick en el minuto 89 para dar entrada a Roony Bardghji. Lamine se fue del campo enfadado, haciendo gestos al banquillo y sentándose en él con cara de malestar. Una serie de acciones que recordaron al episodio de Vinícius cuando fue cambiado en el Clásico por Xabi Alonso.
Más tarde, en rueda de prensa, le preguntaron a entrenador alemán sobre ello. Flick justificó la actitud del atacante y le quitó hierro al asunto: "No hay ningún problema. Es Lamine. Él es así. Tiene una tarjeta amarilla y creo que, a cinco minutos del final, tenemos que hacer el cambio. Por eso. Y lo entiendo perfectamente, porque todo el mundo quiere quedarse en el campo. Él también cree que puede jugar 90 o 100 minutos. Es joven. No pasa nada", explicó.
Para el técnico germano, este tipo de gestos también pueden ser vistos como algo positivo: "Creo que también es una buena actitud. Por mi parte, no tengo ningún problema con eso. Lo entiendo perfectamente, porque yo también fui jugador, quizá no lo demostraba como Lamine, pero él es otro jugador de otro nivel, así que lo acepto totalmente. No hay ningún problema".
El FC Barcelona necesitaba una victoria para no complicarse su pase a la siguiente ronda de la Champions y para seguir vivos en la lucha de entrar al Top 8. El encuentro se les complicó con un gol del Eintracht en la primera mitad pero un doblete de Koundé en el segundo acto consiguió la remontada azulgrana.