El apagón de Araújo: "El Barça no contrató a un psicólogo y dijo que se encargaría el entrenador"
El club azulgrana no cuenta con un psicólogo deportivo en el staff de Hansi Flick. La responsable anterior, Laia Vinaixa, se marchó a Arabia Saudí en enero de 2024 y ahora los jugadores del primer equipo deben buscar ayuda externa
El defensor uruguayo, en su último partido. (Reuters/Hannah Mckay)
Ronald Araújo no jugó contra el Atlético de Madrid y, sin embargo, fue uno de los nombres propios del partido. Tampoco lo hará contra el Real Betis y se perderá tres partidos consecutivos. El central uruguayo, baja indefinida por su situación psicológica, recibió el cariño de los aficionados azulgranas, quienes lucieron carteles y entonaron consignas para mostrarle su apoyo. La floja actuación del capitán culé contra el Chelsea, con expulsión y goleada incluida, desató las fuertes críticas de los aficionados del Barça en una temporada donde el zaguero uruguayo estaba llamado a ocupar el lugar de Iñigo Martínez.
"Araujo está bien, está en su momento. Creo que va a recuperarse. Es un momento puntual y nosotros no ponemos ninguna fecha. Eso tiene que ir poco a poco, recuperando hasta el momento que sea", respondió el director deportivo azulgrana, Deco, sobre la salud mental del sudamericano en el programa Què T'hi Jugues de Cadena SER.
Sucede que el primer equipo del FC Barcelona no cuenta en la actualidad con un psicólogo deportivo. Laia Vinaixa se marchó en enero de 2024 a Arabia Saudí de la mano de Ramón Planes, cuando Xavi Hernández todavía era el técnico culé. El club consideró que no era necesario reemplazar esa figura, por lo que el Barça, que sí tiene un servicio de atención psicológica, hace casi dos años desde la última vez que tuvo un profesional integrado en su cuerpo técnico. Una decisión que lleva a Ronald Araújo a buscar ayuda externa como ya hiciera, por ejemplo, Ferran Torres.
Parte de la afición azulgrana mandó mensajes de cariño al uruguayo. (EFE/Enric Fontcuberta)
El cuadro de ansiedad del central no es nuevo, pero ahora ha llegado a su punto álgido. Después de blindarse de la prensa y no entrenarse bajo el manto de un "virus estomacal" durante días, el club trató de proteger a Araújo, muy presionado mediáticamente. No obstante, su desconsuelo ya era un secreto a voces para entonces. Hansi Flick tuvo que decir la verdad, aunque eso significara cambiar la versión oficial de las oficinas azulgranas.
"Ahora mismo Ronald Araújo no está preparado para jugar, es una situación privada y os pediría que lo respetaseis. Es todo lo que puedo decir", reveló el técnico alemán, quien se sacó de la chistera a Gerard Martín como central. Araújo se perdió los partidos contra el Deportivo Alavés y el Atlético de Madrid y el catalán, aliviado por no ver la expulsión contra los rojiblancos, se ganó un hueco en la titularidad.
Estrés y malestar
El parón de Araújo, con el partido en Londres como detonante, se une a una larga lista de encuentros de élite donde el central ha salido escaldado. El uruguayo fue señalado en la eliminación contra el PSG de hace dos temporadas en la Champions League, volvió a salir en la foto contra el Borussia Dortmund (pese al pase) y contra el Inter de Milán el curso pasado. El uruguayo no olvida lo vivido y ese cúmulo de malos momentos le ha llevado a la situación actual.
"Un futbolista puede tener problemas psicológicos al igual que cualquier persona, hay que tener en cuenta que Araújo como cualquier jugador de fútbol vive en un contexto estresante como el del alto rendimiento, donde constantemente se te transmite si eres válido o no y tu identidad suele estar muy focalizada en el fútbol, en cualquier otro ámbito eso genera mucho malestar y el fútbol no es una excepción", explica Rai de las Heras, psicólogo especializado en deporte y protección del menor con pasado en FC Barcelona, Rafa Nadal Academy y RCD Mallorca.
La acción que provocó la expulsión de Ronald Araújo en Londres. (EFE/Neil Hall)
"Tenemos que ser conscientes de que el nivel de exigencia, inmediatez y constancia de resultados que se espera, el escrutinio milimétrico de cada acción o la tremenda exposición pública a la que está sometido un futbolista de ese nivel, no es para nada algo que pudiéramos considerar 'normal' en la mayoría de situaciones de rendimiento", cuenta Enrique Cantón, coordinador en psicología del deporte del Consejo General de Colegios Oficiales de Psicólogos.
"En este sentido, el cometer algún error o dejarse llevar por las emociones del momento, incluso aunque sea en una primera ocasión, ya pasa a formar parte del relato que va a condicionar y afectar las posteriores expectativas y temores ante un nuevo encuentro y así progresivamente, siendo cada vez más difícil, por acumulación, el manejar bien la situación, hasta llegar a un punto de culminación, como parece ser el caso. En suma, cuando algún componente básico del rendimiento deportivo, incluyendo las estrategias de afrontamiento psicológico, no se dominan lo suficiente para manejarse en estos niveles tan exigentes, no se estabilizan, sino que van a peor", radiografía el psicólogo.
"Cuando no juegas, no estás acertado o estás lesionado... en muchos casos es difícil de gestionar. Para poder decir como ha llegado concretamente él a ese punto, hay que evaluar qué comportamientos ha podido desarrollar el jugador, que hayan aumentado su malestar y cómo le ayuda o no su entorno, así como valorar posibles cambios para mejorar la situación", analiza De las Heras. "No es lo mismo que después de un mal partido le des muchas vueltas,te encierres en tu habitación y no descanses que intentar después de un mal partido relativizar y centrarte en seguir lo mejor posible, eso hay que evaluarlo y ayudar al jugador y a su entorno a modificar lo que sea necesario", añade el experto médico.
Expectativas muy altas
"Es normal que un jugador afronte las temporadas con ilusión y ganas de que le vaya bien. Y más cuando sabes que tendrás más opciones de jugar. El problema es si solo espero que las cosas me vayan bien y no tengo previsto que también puede haber contratiempos y malos momentos, eso no solo es una cuestión que dependa del jugador y de su voluntad, también depende de su entorno y de cómo el personal del club interacciona con él en ese sentido. Esto choca con un positivismo radical, pero permite al jugador afrontar las diversas situaciones desde una perspectiva más realista", defiende De Las Heras.
"Solo pueden experimentar niveles muy elevados de ansiedad de rendimiento aquellas personas que, precisamente, están muy comprometidas y decididas a dar el máximo, que son muy exigentes y están convencidas de que deben y pueden tener una actuación casi perfecta. Esa preocupación, cuando es excesiva y centrada más en cómo debe acabar siendo mi actuación deportiva que centrada en sus aspectos más técnico/tácticos, se nos puede volver en contra y hacer que perdamos el foco de atención, nos surjan arrebatos emocionales inoportunos o nos cueste tomar buenas decisiones en el momento", analiza Cantón.
Flick, sin psicólogos en su staff
"Cuando alguien se lesiona va al médico o al fisioterapeuta. En este caso, al ser un problema psicológico, el jugador debería trabajar con un psicólogo los aspectos que hacen que ese malestar vaya a más y los comportamientos necesarios para volver a estar bien a nivel de estado de ánimo y de rendimiento", apunta de las Heras. "El año pasado el club decidió no contratar a ningún psicólogo alegando que el psicólogo es el entrenador, con lo que lo primero que deberían hacer es cambiar esa idea. La inclusión de un psicólogo en un equipo de alto rendimiento es clave para prevenir, detectar y actuar cuando hay posibles problemáticas a nivel psicológico y mejorar las competencias de gestión emocional de los jugadores", afirma el psicólogo deportivo.
El uruguayo es el segundo capitán del Barça. (EFE/Alex Dodd)
"Eso no lo hace ninguna otra figura, ya que no es su trabajo. Actualmente hay muchos profesionales preparados y teniendo en cuenta la exigencia del deporte de alto nivel su contratación no debería de depender de prejuicios o creencias de un entrenador o un directivo ya no solo pensando en el rendimiento, sino también pensando en el bienestar de los deportistas", sostiene de las Heras.
¿Cómo solucionarlo?
"Los aspectos psicológicos tienen un claro paralelismo con los físicos en el rendimiento deportivo. Si hubiéramos observado que muestra algún tipo de sobrecarga muscular o de cualquier molestia física e incluso una pequeña lesión, se entendería que se tomara su tiempo para recuperarse, evitando fuera a más el problema y para responder bien a las exigencias. Pues a nivel psicológico, debemos aplicar la misma lógica. Es importante que se tome tiempo (no necesariamente apartado del todo, salvo en lo que sea imprescindible) y que lleve a cabo una buena recuperación psicológica e, incluso, un entrenamiento psíquico que no solo lo pongo a punto, sino que también lo prepare para futuras situaciones de alta exigencia", explica Cantón.
Araújo celebra su gol salvador contra el Girona, esta temporada. (AFP7)
"Últimamente hay muchos deportistas que verbalizan este tipo de problemas, suele chocar porque los deportistas hasta hace poco solo paraban cuando tenían una lesión, nunca por un problema psicológico o por una baja por paternidad, por ejemplo. Ahora se está empezando a cambiar la visión y debería ser normal, al igual que pasa fuera del deporte que, siempre y cuando haya la supervisión de un profesional,un deportista pueda para o solicitar una baja que le corresponda por derechos" señala De las Heras.
"Quizás una buena forma de tratar estas cuestiones es normalizarla, en el sentido que forma parte de los riegos de estar a esos niveles, tan cerca de los límites humanos en el rendimiento o, todavía mejor, desarrollar una política de prevención con una buena preparación psicológica integrada y personalizada, que al menos reduciría riesgos y agilizaría las recuperaciones", defiende Cantón. "El problema es que en muchos casoshay diversos intereses y miedo a ser reemplazable, en esto en mi opinión falta mucho por avanzar y el colectivo de futbolistas debería dar un paso adelante para defender sus intereses", remata De las Heras.
Ronald Araújo no jugó contra el Atlético de Madrid y, sin embargo, fue uno de los nombres propios del partido. Tampoco lo hará contra el Real Betis y se perderá tres partidos consecutivos. El central uruguayo, baja indefinida por su situación psicológica, recibió el cariño de los aficionados azulgranas, quienes lucieron carteles y entonaron consignas para mostrarle su apoyo. La floja actuación del capitán culé contra el Chelsea, con expulsión y goleada incluida, desató las fuertes críticas de los aficionados del Barça en una temporada donde el zaguero uruguayo estaba llamado a ocupar el lugar de Iñigo Martínez.