No hay nada peor en el deporte que unos ultras que usan la violencia y, más grave aún, que la utilicen en contra de sus propios jugadores. Esto ha pasado en el Niza, cuando el club francés perdió 3-1 en el campo del Lorient, enlazando seis derrotas consecutivas entre todas las competiciones.
Después de perder, el equipo regresó a la ciudad de la Costa Azul en autobús, donde le estaban esperando unos 400 aficionados, señalan que algunos en estado de embriaguez, que les recibieron con hostilidad, acompañados de bengalas.
Los jugadores buscaron calmar a sus aficionados al llegar a la ciudad deportiva, pero no lo consiguieron. Dos de ellos, Terem Moffi y Jérémie Boga, fueron agredidos, recibiendo puñetazos, escupitajos e insultos racistas. Algo que ha provocado que el primero esté de baja hasta el domingo y que Boga haya recibido un parte de incapacidad laboral de cinco días, por lo que ninguno podrá entrenar estos días.
Los dos futbolistas del Niza han denunciado a la policía y el club emitió un comunicado denunciando lo ocurrido: "El domingo, a su regreso de Lorient, los jugadores fueron recibidos en el Centro de Entrenamiento y Desarrollo por una gran multitud. El club entiende la frustración que genera la sucesión de malos resultados y actuaciones alejadas de sus valores. Sin embargo, los incidentes ocurridos durante esta reunión son inaceptables. Varios miembros del club fueron atacados. El OGC Niza les ofrece todo su apoyo y condena estos actos con total firmeza", redactó el equipo francés.
No hay nada peor en el deporte que unos ultras que usan la violencia y, más grave aún, que la utilicen en contra de sus propios jugadores. Esto ha pasado en el Niza, cuando el club francés perdió 3-1 en el campo del Lorient, enlazando seis derrotas consecutivas entre todas las competiciones.