El Real Madrid salva un punto frente al audaz y jovial Elche de Eder Sarabia (2-2)
Los ilicitanos se pusieron dos veces por delante, pero los blancos lograron las tablas en ambas ocasiones. Vinícius fue suplente y Xabi Alonso inició el duelo con línea de tres
El Elche venció al Madrid en el Martínez Valero. (Reuters/Pablo Morano)
El Real Madrid tuvo varios puntos del orden día este domingo. Por la mañana, su asamblea ordinaria; por la noche, el duelo ante el Elche. Para la aprobación de los asuntos institucionales, hubo unanimidad. Pero los blancos se encontraron una feroz oposición en el Martínez Valero, donde los ilicitanos completaron un partido casi redondo. Lograron un punto de mérito merced a los tantos de Aleix Febas y de Álvaro Rodríguez (2-2). Dean Huijsen y Jude Bellingham fueron los autores de los goles blancos.
Florentino Pérez mostró su enfado (y cruzada) con todos sus adversarios: Javier Tebas, Joan Laporta y Aleksander Čeferin. Sus palabras concluyeron porque no había más personajes susceptibles de recibir sus críticas. Su actitud permanentemente dogmática solo puede explicarse desde su asombrosa capacidad para observar gigantes en los molinos.
La irritación del presidente blanco contrastó con las sonrisas imborrables que se vieron en Elche, como fue el caso de Eder Sarabia, quien ha construido un equipo de autor que practica un fútbol tan vistoso como audaz. En el Martínez Valero no hubo sorpresas al ver la puesta escena. Pero el asombro fue el denominador común en los futbolistas del Madrid.
El Elche mostró una presión que rozó la perfección, casi como si el Madrid se hubiese adentrado en un laberinto. Los blancos fueron incapaces de enlazar dos pases y no ocurrió por demérito de ellos, conste, más bien fue por la eficacia ilicitana. De nada sirvió la apuesta de Xabi Alonso por la línea de tres y por un centro del campo más poblado.
Huijsen empató a uno el partido. (Reuters/Marcelo del Pozo)
Un partido de ida y vuelta
La presión estuvo acompañada de transiciones vertiginosas y vistosas. El juego es rápido porque el equipo es alegre y no se trata de buscar otros argumentos. El Elche se mueve con la misma felicidad que los niños en el colegio, fieles a esa ilusión casi infantil que se mantiene en todos aquellos que muestran un inconfundible gusto por la pelota.
Thibaut Courtois emergió como el ángel de la guarda del Madrid, convertido, ya desde hace años, en una reencarnación de Iker Casillas. Sus paradas, sin embargo, quedaron en vano en cuanto Aleix Febas definió al palo largo. El balón tocó en el poste y desató la poca euforia que quedaba en Elche, felices al comprobar la alternancia de papeles entre David y Goliat.
El gol de los locales transformó el duelo en constantes idas y vueltas que pusieron a prueba la resistencia de los jugadores como solo puede hacer el test de Cooper. Los esquemas quedaron en el olvido, con futbolistas desubicados y numerosos espacios que aproximaban al Elche al precipicio.
Álvaro Rodríguez puso el 2-1 en el marcador. (Reuters/Marcelo del Pozo)
El efecto de Álvaro
El empate blanco, no obstante, llegó en una jugada a balón parado a través de Huijsen. El neerlandés empató con algo de fortuna, imprescindible en este tipo de noches para ubicarse a mayor distancia del triunfo que de la derrota. El jarro de agua fría fue tan grande que había dudas en torno a si el Elche se despertaría de semejante mazazo.
Álvaro Rodríguez, por si seguía la incertidumbre, se encargó de disiparla. Su zurdazo, con un efecto que lo firmaría el mismísimo Roberto Carlos, reavivó el sueño. Pero duró poco: a los tres minutos, Bellingham empató el duelo. Un tanto que no fue óbice para que los ilicitanos mantuvieran el correcalles en busca de un triunfo que no llegó. El empate primó la audacia local.
El Real Madrid tuvo varios puntos del orden día este domingo. Por la mañana, su asamblea ordinaria; por la noche, el duelo ante el Elche. Para la aprobación de los asuntos institucionales, hubo unanimidad. Pero los blancos se encontraron una feroz oposición en el Martínez Valero, donde los ilicitanos completaron un partido casi redondo. Lograron un punto de mérito merced a los tantos de Aleix Febas y de Álvaro Rodríguez (2-2). Dean Huijsen y Jude Bellingham fueron los autores de los goles blancos.