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La difícil decisión de abandonar el deporte de élite para ser madre y cuidar de tu hijo
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LA HISTORIA DE AINIZE BAREA, 'PEKE'

La difícil decisión de abandonar el deporte de élite para ser madre y cuidar de tu hijo

La temporada 2022-23 Peke disputó 30 partidos con el Athletic. Ya por entonces, a sus 31 años, la idea de la maternidad le rondaba la cabeza. El caso es que cada vez lo hacía con más fuerza

Foto: 'Peke', en un partido con el Athletic. (Cedida)
'Peke', en un partido con el Athletic. (Cedida)
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"Los hombres no usan a sus hijos como excusa para dejar de trabajar", afirma desde el anonimato una persona a una información publicada por el diario vizcaíno El Correo sobre el anuncio de una jugadora del Athletic de Bilbao de abandonar la práctica del fútbol para dedicarse en cuerpo y alma a su hijo de catorce meses. Ainize Barea, Peke, no le da excesiva importancia al tema. Es más, se lo toma con cierta filosofía. "No hay que hacer mucho caso a este tipo de comentarios despectivos porque no aportan nada y provienen de gente que se oculta en el anonimato que les otorga las redes sociales". No es que eche balones fuera para eludir la cuestión o que prefiera morderse la lengua. Al contrario, opta por la diplomacia al tratarse de gente "que hace comentarios sin sentido y sin pensar en el daño que puedan hacer". Así que zanja la cuestión para hablar sobre un tema mucho más relevante como puede ser la maternidad de una deportista. "Es lo que hay y lo importante es saber diferenciar este tipo de cosas de lo que realmente opina la mayoría".

La temporada 2022-23, Peke disputó 30 partidos con el Athletic. Ya por entonces, a sus 31 años, la idea de la maternidad le rondaba la cabeza. El caso es que cada vez lo hacía con más fuerza. "Viendo la edad que tenía, fui consciente de que era el momento de tomar una decisión y lo hice", recuerda. Si algo tenía claro es que "no quería ser madre muy tarde y, bueno, decidí serlo en aquel momento, algo de lo que estoy muy contenta". El club no le puso ninguna pega cuando le comunicó su intención de someterse a un tratamiento para traer un hijo al mundo. "No lo hice con la idea de que dieran su aprobación porque nadie se tiene que meter en una cuestión que es estrictamente personal", sostiene. Siempre fue de cara. Es su carácter. Ahora bien, lo que no quería bajo ningún concepto era perjudicar al Athletic y que comenzara a planificar la siguiente temporada sin la advertencia de que podía quedarse sin una jugadora durante varios meses. "Luego puedes ser madre o no, pero creo que tenía que avisarles", explica Barea.

Foto: gedeon-guardiola-balonmano-seleccion-espanola

En la temporada 2023-24 solo disputó tres partidos. La última vez que se puso la camiseta rojiblanca fue el 26 de noviembre de 2023 frente al Barcelona en San Mamés. En diciembre se quedó embarazada y en marzo ya obtuvo la baja por maternidad. Se iba a convertir en la primera jugadora en activo del Athletic en ser madre gestante. En España, la pionera había sido la jugadora internacional del Levante María de Alharilla "que siguió jugando incluso con la Selección", a la que se unió más tarde la defensa del Real Madrid Marta Corredera, "que fue el caso contrario porque luego se retiró". Tras la llegada al mundo de Markel, el 31 de agosto de 2024, Peke seguía sintiéndose futbolista. Apostó fuerte por demostrarse a sí misma que podía continuar con su carrera como jugadora del Athletic. "Tenía el reto de volver a sentirme bien y de regresar a la competición". Nunca quiso ponerse plazos ni marcarse objetivos. "Las mujeres sabemos que muchas veces la recuperación puede depender del parto", matiza. Y el suyo fue "muy complicado". Como ella misma reconoce, "la recuperación costó muchísimo".

La exjugadora del Athletic no responde al estereotipo de persona que se rinda fácilmente. Al cabo de seis meses del alumbramiento de su hijo, se puso en manos de un readaptador y, en abril, ya estaba entrenando con el grupo. Esto es, justo cuando la Liga estaba a punto de bajar el telón. "Eso, para mí, fue una faena porque ya me empezaba a encontrar bastante bien y lo que menos necesitaba era parar". En la pretemporada siguió con el grupo. Se sentía a gusto. "Después de todo lo que había pasado y de mi larga inactividad, veía las cosas con más optimismo". El caso es que comenzó la Liga y chupaba banquillo. "Somos una plantilla con muchas jugadoras y el míster es el que decide quién juega y quién no", matiza. Ni una queja sale de su boca. Es consciente de que perdió "muchísima" fuerza en el suelo pélvico tras el parto y de que "no sé si he llegado a recuperar toda la fuerza que tenía antes".

placeholder 'Peke', con la camiseta del Athletic Club. (Cedida)
'Peke', con la camiseta del Athletic Club. (Cedida)

La maternidad no es un tabú en el vestuario femenino del Athletic. "Por supuesto que hablamos de este tipo de cosas entre las compañeras, lo que pasa es que yo era la mayor del grupo y el resto eran jugadoras muy jóvenes, de entre 19 y 21 años, a las que aún les queda muchísimo por delante antes de adoptar este tipo de decisiones", subraya. La pregunta que se hacen muchas deportistas es saber si merece la pena arriesgarlo todo cuando estás en el mejor de tu carrera por ser madre "si nunca sabes si todo puede terminar ahí". Aquí juegan muchos factores a favor o en contra de quedarse embarazada "porque todo depende de muchas cosas". Menos dudas le plantea quién debe tomar la decisión final. "Eso debe ser una cuestión estrictamente personal", afirma sin ambages. Otra cosa es cuando una jugadora siente que se acerca al ocaso de su carrera. "Creo que ese sí es ya un buen momento, pero que quede claro que es una decisión que debe adoptar cada una por sí misma".

Peke tenía contrato con el Athletic hasta el 20 junio de 2026. Pese a todo, decidió colgar las botas y dedicarse a su hijo. Bueno, esa fue, al menos, su idea inicial. "Es que ahora mismo estoy en un proceso en el que no sé qué haría si en el mercado de invierno llega la oferta de algún equipo de primera o de segunda y me cuadrara jugar unos meses …". Por si acaso, se mantiene en forma. Entrena a diario por su cuenta pendiente siempre del móvil por si surge de nuevo la posibilidad de jugar. Tanto la decisión de volver a sentirse futbolista como la de ser madre parece que no admiten injerencias externas. "Son cosa mía y es algo que llevo haciendo toda mi vida al margen de lo que pueda pensar mi pareja o mi familia".

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Es bastante evidente que el fútbol femenino no tiene la misma repercusión mediática que el masculino. Ahí va un ejemplo. Si preguntas a los aficionados del Athletic a la salida de un partido en San Mamés sobre el lugar de nacimiento del central Aitor Paredes, es muy probable que la mayoría responda Arrigorriaga. En cambio, se podrían contar con los dedos de la mano los que acierten dónde nació Peke. Pues bien, fue en la misma localidad vizcaína, solo que con casi ocho años de diferencia. Lo curioso es que ambos no se conocen personalmente a pesar de ser un municipio de 12.000 habitantes.

Ainize compaginó en el colegio el fútbol con la eskupilota (pelota a mano). Por las mañanas pegaba patadas al balón y por las tardes acudía al frontón. "Llegó un momento en que sentí que no podía con todo y tuve que elegir". La decisión es de sobra conocida. Y eso que su familia es poco futbolera. "Es que, al final, estás con tus amigas de clase y eso tira mucho a la hora de decantarse por una cosa u otra". Del colegio pasó al equipo de fútbol del Ugao, en Miravalles, un pueblo muy cercano a Arrigorriaga, ya que en aquella época en su localidad natal solo existían equipos de fútbol siete femeninos. Nada más ascender a Liga vasca, y gracias a otra exjugadora del Athletic como Joana Arraz, hace diez años se fijó en ella el Santa Teresa, que militaba en División de Honor. Al recibir la llamada no lo dudó y al instante se sacó un billete de ida y vuelta a Badajoz para saber hasta qué punto llegaba el interés hacia ella del conjunto extremeño. "Buscaban una delantera y les convencí", espeta.

placeholder 'Peke' celebra un gol con el Deportivo de La Coruña. (Cedida)
'Peke' celebra un gol con el Deportivo de La Coruña. (Cedida)

Recién cumplidos los 23 años, iba a ser su primera experiencia fuera de casa. La propuesta económica puede resultar ahora algo chocante. Es lo que había hace una década en el fútbol femenino. "Todo lo hacía a base de ilusión porque si no…". El club le pagaba un piso que compartía con otras jugadoras. La primera temporada cobró 400 euros mensuales y la segunda, en la que se rompió el cruzado, el sueldo ascendió a los 600 euros, "así que no pude ahorrar mucho", dice riéndose. De aquella lesión aún recuerda los nueve meses que estuvo parada antes de regresar a los terrenos de juego. ¿Cuesta más recuperarse de una lesión así o de ser madre? Barea no lo duda y responde antes incluso de terminar de formular la pregunta: "De ser madre". El razonamiento resulta bastante lógico. "Cuando te rompes el cruzado a los 24 años, sabes que si la operación ha ido bien puedes recuperarte en ocho, nueve o diez meses, pero cuando tienes un embarazo a los 32, además del tiempo de recuperación, también influye que te centras más en tu hijo y que el deporte deja de ser una prioridad, pero sí digo que eso depende mucho de cada caso".

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Su siguiente parada fue en A Coruña, en el Deportivo Abanca, un equipo que por entonces militaba en Segunda División. Allí permaneció cuatro años. "Fueron los mejores como futbolista", reconoce. De hecho, en su primera temporada vivió el ascenso a Primera División y logró anotar 30 goles. Su nombre empezaba a ser conocido en los ambientes futbolísticos hasta que el reconocimiento a su trabajo tuvo premio. Nada más acabar la pandemia fue convocada con España para jugar contra Moldavia. Allí coincidió con el grueso de las jugadoras que años más tarde se proclamaron campeonas del mundo como Aitana Bonmatí, Alexia Putellas, Jenni Hermoso, Patricia Guijarro, Irene Paredes o Alba Redondo. "Miraba alrededor y alucinaba con el nivel que tenían todas ellas". No llegó a debutar. Se quedó con la miel en los labios "y al mismo tiempo muy satisfecha de haber vivido una experiencia irrepetible".

Del disgusto pasó pronto a la alegría. Joseba Agirre le llamó para sondearle si quería volver a casa. El exfutbolista del Athletic, que en 2021 lleva las riendas del equipo femenino, le convenció rápido. "Tenía 29 años, el Dépor acababa de descender y en mis últimos años de futbolista quería seguir jugando en Primera División". Como ella misma repite una y otra vez, "era un tren que no podía dejar pasar". Barea afirma que es "privilegio" jugar en un equipo con la filosofía que tiene el Athletic "que es algo único". Así que no es extraño que le resulte "dolorosa" la decisión de abandonar el club.

"Los hombres no usan a sus hijos como excusa para dejar de trabajar", afirma desde el anonimato una persona a una información publicada por el diario vizcaíno El Correo sobre el anuncio de una jugadora del Athletic de Bilbao de abandonar la práctica del fútbol para dedicarse en cuerpo y alma a su hijo de catorce meses. Ainize Barea, Peke, no le da excesiva importancia al tema. Es más, se lo toma con cierta filosofía. "No hay que hacer mucho caso a este tipo de comentarios despectivos porque no aportan nada y provienen de gente que se oculta en el anonimato que les otorga las redes sociales". No es que eche balones fuera para eludir la cuestión o que prefiera morderse la lengua. Al contrario, opta por la diplomacia al tratarse de gente "que hace comentarios sin sentido y sin pensar en el daño que puedan hacer". Así que zanja la cuestión para hablar sobre un tema mucho más relevante como puede ser la maternidad de una deportista. "Es lo que hay y lo importante es saber diferenciar este tipo de cosas de lo que realmente opina la mayoría".

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