Xabi Alonso recoge la lección del derbi: así se forjó el cambio de actitud que aupó al Real Madrid
Los blancos, tras la derrota en El Metropolitano, logran el triunfo en el segundo duelo señalado de la temporada. El cambio de actitud, clave. Mbappé y Bellingham marcaron
El Madrid venció al Barcelona. (Reuters/Susana Vera)
Las derrotas, en ocasiones, no tienen una clara correlación con el trabajo mal ejecutado. No es el caso de lo que le ocurrió al Real Madrid en El Metropolitano, en el primer derbi de la temporada. Tampoco de lo que le aconteció al Barcelona en este Clásico, superados por los blancos de principio a fin, a merced de un cambio de actitud auspiciado por Xabi Alonso ante la posibilidad de encontrarse con fantasmas pasados.
"El partido no era importante por todo lo que podía suponer, no solo por los tres puntos. Estoy contento, sobre todo, por los chicos, porque necesitaban esta sensación de poder ganar un partido grande", explicó Xabi tras la conclusión del duelo. Las próximas semanas (y meses) determinarán el impacto de una victoria tan merecida como icónica.
Los precedentes invitaban al pesimismo, aunque el banquillo haya cambiado de dueño. Hansi Flick salió victorioso en los cuatro duelos de la temporada pasada, pero esta vez sufrió su primera derrota en un Clásico. Lo hizo desde una cabina, donde, de no ser por su celebridad y constantes enfoques en la retransmisión, podría haber pasado por uno más de los turistas que estuvieron presentes en el Bernabéu.
Flick vivió el duelo en una cabina. (EFE/Rodrigo Jiménez)
Flick vivió el duelo (casi) en soledad, solo acompañado por uno de sus ayudantes, lejos de la efervescencia del césped. La escasa compañía, al margen de la atmósfera, fue un desajuste tal vez inesperado, por más que conociera su ubicación en la previa. El exilio de Hansi fue la condena del Barça, alejado de la actitud furibunda que le valió goleadas la temporada pasada. Y de una reacción que abriera las puertas al nerviosismo en el Bernabéu.
El plan del Madrid
Xabi fue la antítesis del alemán. Su vehemencia desde la banda fue la confirmación de que había una estrategia bien definida y del aprendizaje de errores pasados. El Bernabéu agradece el sacrificio, conscientes de que se transforma con asiduidad en el preámbulo de la victoria, como finalmente ocurrió.
La presión y el achique de espacios del Madrid estuvieron acompañados de vertiginosas transiciones, en clara contraposición con el adormecedor juego azulgrana. Vinícius y Mbappé se divirtieron con galopadas que mostraron las debilidades de la audaz propuesta de Flick. La línea adelantada, antes bendecida por los ángeles, ahora parece cargada por el mismísimo diablo.
Los blancos sortearon incluso el peligro de Lamine gracias a la permanente ayuda de Vinícius y a la vigilancia de Álvaro Carreras, fortalecido tras el duelo ante un Yamal mermado y aún renqueante de su pubalgia. Es como si la inconsciencia hubiera desaparecido y le pesase el escenario al más inconsciente de cuantos jugadores se recuerdan con esa jerarquía a los 18 años.
Xabi Alonso aprendió de errores pasados. (Europa Press)
El comportamiento de Vinícius
Vinícius fue la única nota negativa en un partido redondo para los blancos. Su enfado hizo que Xabi mirase de soslayo y que, a posteriori, regatease el asunto en la rueda de prensa: "Quiero quedarme con lo bueno. Disfrutaremos y luego hablaremos, por supuesto". Su tenacidad en el segundo gol, con una creencia llevada a límites inverosímiles, quedó empañada por un comportamiento de adolescente.
Su retirada al vestuario, sin embargo, fue olvidada con la misma rapidez que quedan atrás los enfados entre hermanos. Este Madrid de Xabi es real, aunque aún tenga margen de mejora.
Las derrotas, en ocasiones, no tienen una clara correlación con el trabajo mal ejecutado. No es el caso de lo que le ocurrió al Real Madrid en El Metropolitano, en el primer derbi de la temporada. Tampoco de lo que le aconteció al Barcelona en este Clásico, superados por los blancos de principio a fin, a merced de un cambio de actitud auspiciado por Xabi Alonso ante la posibilidad de encontrarse con fantasmas pasados.