¿Quién mató al fútbol sala? De poder haber sido profesionalizado a volver a la sombra del fútbol
Después de 36 años, la Liga Nacional de Fútbol Sala ha iniciado su disolución. Javier Lozano, su último presidente, tiene claro el gran culpable: "Llegó Rubiales a la RFEF y ahí se acabó"
Partido entre ElPozo Murcia y el Barça Lassa. (EFE/Archivo)
El pasado 4 de septiembre, la Liga Nacional de Fútbol Sala (LNFS) inició un proceso de disolución. Lo hizo después de 36 años de actividad como patronal de un deporte que llamó a la puerta de la profesionalización, aunque en el Consejo Superior de Deportes (CSD) no se la abrieron, como sí hicieron con el balonmano (la ASOBAL) y el fútbol femenino (la Liga F).
La decisión de bajar la persiana fue propuesta de manera voluntaria por los clubes miembros y aprobada por unanimidad en una asamblea general extraordinaria. El motivo, la imposibilidad de ejercer funciones ejecutivas, además de las limitaciones competenciales al no haber sido profesionalizada.
De esta forma, la LNFS, la patronal de este deporte que tantos éxitos ha dado a España, tanto a nivel de clubes como de selecciones, acordó iniciar una etapa transitoria para, antes de reintegrarse en la Real Federación Española de Fútbol(RFEF), cumplir con las obligaciones pendientes y liquidar las relaciones contractuales vigentes.
"Matar la Liga Nacional de Fútbol Sala es un error gravísimo", asegura quien ha sido su presidente durante los últimos 16 años, Javier Lozano (Toledo, 1960). "Era un contrapeso a la Federación Española de Fútbol, necesario para que el deporte pueda avanzar", añadió el toledano en una entrevista con Libertad Digital.
"En 2017 llegó la política, llegó Luis Rubiales"
La LNFS fue un referente en organización y promoción de un deporte que llegó a tener mucha visibilidad, además de autofinanciarse. Sin embargo, como recuerda Lozano, "fuimos decayendo hasta que en 2017 llegó la política. Llegó Luis Rubiales y ahí se acabó. Empezó a quitar competencias y colocó a sus mineros para destrozar lo poco que quedaba".
El presidente de la Liga Nacional de Fútbol Sala (LNFS), Javier Lozano. (EFE/Ballesteros)
El que fuera campeón del mundo con la Selección española en 2000 y 2004, asegura que de no haber sufrido "una persecución personal y obsesiva" por parte del mencionado Rubiales, su deporte ahora sería "profesional y seguiría en proceso de crecimiento".
"El interés hacia este deporte se ha ido desvaneciendo. A nivel local puede que funcione, pero no así a nivel nacional, y cuando no consigues salir fuera de tu círculo endogámico, como ocurre con todas las endogámicas, acabas muriendo", analiza el protagonista del libro Lozano, un fenómeno mundial, escrito por su paisano Teo Díaz.
Las ligas como unidades de negocio
"Nuestro modelo es el de las ligas, que son unidades de negocio, frente al modelo de las federaciones, que son unidades administrativas. Esa diferencia es importante porque nosotros vivimos 24 horas al día y 7 días a la semana por nuestro deporte y en la RFEF está sobre todo el fútbol, las chicas, el fútbol playa... Así que ni mucho menos se centran en el fútbol sala", lamenta Lozano.
Hace unos días, Luis Rubiales, el expresidente de la RFEF al que el toledano acusa de "quitar competencias a la LNFS y destrozar lo poco que quedaba", anunció la publicación de un libro que lleva por título Matar a Rubiales. Curioso que uno de los dirigentes deportivos a los que más ha protegido el Gobierno se haga la víctima.
¿Y quién mató al fútbol sala?, habría que preguntarle a Rubiales. Además de bloquear su profesionalización a través del CSD en tiempos de Franco —José Manuel—, echó a la LNFS de la sede que Ángel María Villar compró y arrendó por un euro al año, una de las condiciones que Lozano puso para ponerse al frente pese a estar en quiebra técnica.
El pasado 4 de septiembre, la Liga Nacional de Fútbol Sala (LNFS) inició un proceso de disolución. Lo hizo después de 36 años de actividad como patronal de un deporte que llamó a la puerta de la profesionalización, aunque en el Consejo Superior de Deportes (CSD) no se la abrieron, como sí hicieron con el balonmano (la ASOBAL) y el fútbol femenino (la Liga F).