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El Atleti acaba ruborizado en el Emirates tras seis minutos mágicos del Arsenal (4-0)
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TERCERA JORNADA DE CHAMPIONS

El Atleti acaba ruborizado en el Emirates tras seis minutos mágicos del Arsenal (4-0)

Los goles de Gabriel, Martinelli y Gyokeres (doblete) le dieron el triunfo a los locales. Sin tiempo para pestañear, los londinenses lograron tres tantos y certificaron la victoria

Foto: Gyokeres marcó dos goles. (EFE/Neil Hall)
Gyokeres marcó dos goles. (EFE/Neil Hall)

Hay noches que contienen denominadores comunes, como si fuera imposible escapar del pasado. El infortunio en el Reino Unido se ha convertido en un compañero ineludible para el Atlético de Madrid esta temporada tras cosechar la segunda derrota en Champions, esta vez frente al Arsenal (4-0).

El Atleti se quedó helado en el Emirates porque sufrió tres golpes instantáneos, sin tiempo casi para pestañear. No fue una simple ola, fue mucho más; fue un tsunami. El Arsenal aprovechó la inercia del duelo para, con tres goles en cuestión de seis minutos, certificar el destino que les parecía asegurado.

Es posible que ningún aficionado colchonero reparase en la posibilidad de acabar así en el Emirates. El Atleti no hizo méritos para vencer; tampoco para concluir ruborizado su paso por Londres. La resistencia inicial no tuvo recompensa en el epílogo, cuando la trinchera inabordable para el Arsenal quedó ya en el olvido.

El principio del fin, de hecho, fue en una jugada que invitó indudablemente a recordar tiempos pasados. Dicen que siempre son mejores, aunque no siempre sea así. En este caso, el refrán llevaba razón. El cabezazo de Gabriel adelantó al Arsenal y fue el recuerdo de un equipo infranqueable, aquel Atleti al que nadie superaba en el balón parado.

Foto: simeone-dia-grande-atletico-real-madrid

El larguero de Julián

Ahora, sin embargo, no está el Mono Burgos, responsable de esa parcela. Frecuenta Pinto, que no está lejos de Majadahonda, aunque no parece que le vaya a sonar el teléfono. La herida con Simeone aún no ha cicatrizado y sigue tan presente como esta debilidad rojiblanca.

La noche fue desafortunada no solo por los goles del Arsenal. Julián Álvarez remató al larguero justo antes de que las tablas dieran paso a una manifiesta inclinación de la balanza. Para el argentino, a pesar de lo ocurrido, conviene plantearse la redacción en un nuevo diccionario en busca de términos con los que alabar su incesante brillantez.

placeholder El Atleti salió goleado. (Reuters/Susana Vera)
El Atleti salió goleado. (Reuters/Susana Vera)

El rostro de Simeone

Los rojiblancos perdieron el norte, como si la niebla, esta vez inexistente, pero habitual en Londres, hubiera irrumpido sin previo aviso. Martinelli, con un remate digno de un arquitecto, y Gyokeres (por partida doble) concluyeron una noche de ensueño para Arteta, al que no le despojaron de su parsimonia habitual. Gabriel Heinze, su ayudante, no pudo decir lo mismo.

El rostro de Simeone mostró una rotunda simetría con muchas de las caras que fueron enfocadas en la grada. El Atleti no pudo hacer nada porque el Arsenal es un superequipo y la Premier, una Superliga en sí misma. El argumento no es consuelo ni la derrota, un drama. Octubre queda lejos de febrero, cuando los errores en Champions dejan de ser anodinos.

Hay noches que contienen denominadores comunes, como si fuera imposible escapar del pasado. El infortunio en el Reino Unido se ha convertido en un compañero ineludible para el Atlético de Madrid esta temporada tras cosechar la segunda derrota en Champions, esta vez frente al Arsenal (4-0).

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