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"Faltaba alguien que cogiera la bandera": por qué Manolo González es el orgullo del Espanyol
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PASÓ POR EL FÚTBOL MODESTO

"Faltaba alguien que cogiera la bandera": por qué Manolo González es el orgullo del Espanyol

Los 'pericos' han encontrado al líder que les faltaba. Tras conseguir el ascenso en 2024 y la permanencia en 2025, en Cornellá están encantados con él. La apuesta de un técnico sin experiencia ya no es cuestionada

Foto: Manolo González, tras el ascenso del Espanyol en 2024. (EFE/Toni Albir)
Manolo González, tras el ascenso del Espanyol en 2024. (EFE/Toni Albir)
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Las pasiones tienen un recorrido infinito. La de Manolo González (Folgoso do Courel, Lugo, 1979) siempre ha sido el fútbol, ya fuera en sus tres primeros años en Galicia o en Cataluña, lugar al que llegó tras el éxodo realizado por su familia en los 80. Allí ha convertido esa tierra en propia, incluso se ha convertido en profeta desde que se erigió como estandarte de un Espanyol carente de liderazgo. Con un ausente propietario chino, ha sido él, un tipo espontáneo y llano de Badalona, el que ha enarbolado la bandera perica. Pero no todo han sido autopistas, también hubo carreteras convencionales y caminos de albero en su historia.

Manolo soñaba con ser futbolista, pero el infortunio se cruzó en su camino. A los 21 años, sufrió una triada (rotura del ligamento cruzado anterior, menisco y ligamento lateral izquierdo) en el estadio del Nou Barris, barrio barcelonés, aun de tierra por aquel entonces. La desventaja, sin embargo, se transformó en oportunidad: desde los 16 dirigía a equipos y lanzó su carrera como entrenador.

"Era un jugador técnico, capacitado y tácticamente inteligente. Manolo siempre jugaba con los mayores, porque, además, tenía un plus: su carácter. Con esto no me refiero a que usara malas palabras, siempre decía las cosas de manera correcta y jamás pasó por encima de un compañero", reflexiona para El Confidencial Alfred Porcar, amigo personal y director general del Martinenc, equipo en el que jugó Manolo.

La amistad entre ambos nació cuando jugaban en el Guinardó, otro club modesto, en este caso de un barrio colindante con Gracia, en la Ciudad Condal. Los viajes a torneos eran frecuentes y fue entonces cuando intimaron. Los que lo conocieron en esa etapa relatan que ya tenía mucho liderazgo y que parecía mayor por su manera de ser y su comportamiento.

placeholder Manolo es el líder del Espanyol. (Europa Press)
Manolo es el líder del Espanyol. (Europa Press)

La lesión parecía una invitación para dejar atrás el fútbol en cualquier ámbito. Manolo, no obstante, se empeñó en alterar el destino que parecía torcido. Lo hablamos con Porcar.

PREGUNTA. ¿Manolo hubiera sido entrenador de no haberse lesionado?

RESPUESTA. La lesión condicionó su carrera, porque podía haber jugado en mejores categorías antes de haber continuado como futbolista. Iba a ser entrenador igualmente, pero aquello acortó los plazos. En realidad, lejos de hundirlo, lo volcó en su carrera como técnico.

El flechazo con el fútbol era indiscutible, tanto que Manolo se convirtió en un firme opositor a comer del balón. Aquello, sin embargo, no fue tarea sencilla. Mientras empezaba a entrenar categorías serias (Tercera y Segunda B), compaginaba el banquillo con su empleo como conductor de autobuses urbanos en Barcelona. González no olvida aquella etapa, pero desde su entorno aseguran que está cansado de que se lo recuerden porque "se ve como una excepción".

Fue nombrado mejor entrenador de Tercera por Radio Marca antes de dar, en 2014, el salto a Segunda B para liderar durante cuatro temporadas el proyecto del Badalona. Sus reflexiones ya llegaban a oídos de muchos en la provincia: "El fútbol se aprende en la calle. En los barrios más humildes y luchadores se ha jugado muchísimo".

placeholder Manolo, el día que el Espanyol consiguió la permanencia. (Europa Press)
Manolo, el día que el Espanyol consiguió la permanencia. (Europa Press)

Ismael Moyano era uno de los veteranos de aquel Badalona dirigido por González. Charlamos con él sobre el técnico.

P. ¿Qué recuerda de Manolo?

R. No te puedo hablar mal de él porque somos amigos. Es un entrenador que ha estado en el sitio ideal en el momento perfecto. No hay tantos como él en el fútbol modesto, por eso no es casualidad que su apuesta le haya salido bien. A diferencia de otros técnicos de Primera, es metódico y espontáneo, no políticamente correcto.

P. ¿Cómo era su gestión del grupo?

R. Era cercano, pero sabía exprimir al jugador. Te daba cariño y un tirón de orejas. A los jugadores nos gustaba por lo directo que era, entre otras cosas, porque eso cuesta verlo en el fútbol de hoy.

P. ¿Se lo imaginaban algún día en Primera División?

R. Es muy difícil llegar al fútbol de élite así, porque lo normal es hacerlo con ascensos en equipos modestos. Sabíamos que Manolo tenía la formación, pero necesitaba que alguien apostara por él.

Manolo tuvo dos etapas en Badalona casi ininterrumpidas. Entre medias, pasó una temporada en el Club Deportivo Ebro en 2018, equipo zaragozano que le obligó a salir de su zona de confort. Le tocó apostar: dejó el volante y pidió una excedencia para volcarse en el fútbol.

placeholder La afición está encantada con Manolo. (EFE/Enric Fontcuberta)
La afición está encantada con Manolo. (EFE/Enric Fontcuberta)

Enrique Álvarez, gerente del CD Ebro y delegado en la etapa de González, habla con este periódico acerca de aquel año. "Nuestro director deportivo, Ander Garitano, me comentó que habían charlado y que había que intentar el fichaje. Lo conocíamos porque nos habíamos enfrentado al Badalona y teníamos buena relación. Afortunadamente, se dio su incorporación".

Todavía lo recuerdan en el club, donde destacan su implicación, sus ideas claras y las facilidades que mostraba en la convivencia. "Hablábamos casi todas las semanas. Con todos los entrenadores he tenido buena relación, pero Manolo es el único que ha comido en mi casa", relata Álvarez.

Las fuentes consultadas coinciden en definir a Manolo como una persona clara, afable y llana. También aseguran que ha atemperado los nervios con los años, que antes era mucho más vehemente. La intensidad se mantiene todavía en el banquillo del Espanyol, aunque en un menor grado.

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Le preguntamos a Álvarez por su comportamiento.

PREGUNTA. ¿Era fácil manejarlo en el banquillo?

RESPUESTA. Sí, te cruzabas entre él y el árbitro y se calmaba. Te voy a contar una anécdota del fichaje de Manolo.

P. Adelante.

R. Tradicionalmente, el asistente siempre ha pasado por nuestro banquillo, pero aquel año le sugerí al director deportivo que nos cambiásemos porque conocíamos a Manolo. Era mejor que no se cruzase tanto con el linier. Le gustó la propuesta y efectuamos ese cambio. González había sido visitante y no sé si se dio cuenta.

placeholder Manolo saluda a Pellegrini. (Europa Press)
Manolo saluda a Pellegrini. (Europa Press)

Su entorno asegura que no fue sencillo abandonar Cataluña. "Sus decisiones nunca se han basado en ganar más dinero, sino en progresar en su carrera", explica Porcar. La segunda experiencia lejos de Barcelona fue en Ibiza, donde entrenó dos años en la Peña Deportiva (2021-23). Ambos años jugó el playoff de ascenso a Primera RFEF y estaban encantados con él, pero estaba deseando salir de la isla.

González tuvo una propuesta de un equipo de fuera de Cataluña en el verano de 2023 y estaba valorándola cuando llamó el Espanyol para entrenar al filial. Las dudas se disiparon en cuanto sonó el teléfono. Quería trabajar con gente joven y, aunque le costó al principio, acertaron al confiar en él.

El resto de la historia es de sobra conocida. El Espanyol despidió a Luis Miguel Ramis y Manolo se convirtió en el tercer entrenador esa temporada, en la que los catalanes vencieron al Oviedo en la final del playoff y regresaron a Primera. Acabó a hombros en Cornellá tras la invasión de campo, repetida un año más tarde al conseguir la permanencia, celebrada por González con unas lágrimas de emoción.

placeholder Manolo, junto a Flick en la previa de un derbi. (EFE/Enric Fontcuberta)
Manolo, junto a Flick en la previa de un derbi. (EFE/Enric Fontcuberta)

"Él es metódico y sabemos que renuncia a cosas personales para conseguir su éxito profesional. No tiene complejos y nunca los tendrá. Faltaba alguien que cogiera la bandera y ejerciera el liderazgo. Con respeto y humildad, fue claro: 'Somos el Espanyol'. Estaba hace nada en la grada y la gente le ha comprado su discurso. Ha aglutinado el cambio en torno al club", argumenta Porcar.

Habla Moyano: "Es bastante madridista, pero le ha nacido el sentimiento perico al haberle dado esa oportunidad y confianza. De hecho, el sentimiento ha ido creciendo. Puede ser un entrenador de muchos años". Parece que afición y Manolo, el tipo llano y espontáneo, están de acuerdo en eso: en que el idilio continúe sine die.

Las pasiones tienen un recorrido infinito. La de Manolo González (Folgoso do Courel, Lugo, 1979) siempre ha sido el fútbol, ya fuera en sus tres primeros años en Galicia o en Cataluña, lugar al que llegó tras el éxodo realizado por su familia en los 80. Allí ha convertido esa tierra en propia, incluso se ha convertido en profeta desde que se erigió como estandarte de un Espanyol carente de liderazgo. Con un ausente propietario chino, ha sido él, un tipo espontáneo y llano de Badalona, el que ha enarbolado la bandera perica. Pero no todo han sido autopistas, también hubo carreteras convencionales y caminos de albero en su historia.

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