La histeria arbitral se apodera del derbi, de los propios colegiados y del fútbol en general
Xabi Alonso vivirá su primer derbi en una impecable racha de resultados, mientras que el Cholo busca un golpe de efecto ante su afición. Los árbitros, señalados por ambas partes
Mbappe y Giuliano, en el último duelo madrileño. (Reuters/Juan Medina)
Hay un protagonista absoluto en la previa del Atlético de Madrid-Real Madrid, el primer derbi de la temporada: el árbitro. El árbitro como entidad, como institución, como concepto. En este caso, Alberola Rojas, reconocido internamente en el CTA como colegiado más en forma del panorama español. Da igual. Se pregunte a cualquiera de las dos aficiones, la respuesta es la misma. Un sospechoso habitual que decidirá en contra de sus intereses.
En el madridismo se clama por la no expulsión de Koke Resurrección, capitán rojiblanco, que agarró del cuello a Augusto Batalla en el partido contra el Rayo Vallecano. Desde el Metropolitano se recuerda que Franco Mastantuono tampoco recibió la roja pese a abrirle una brecha en la cabeza por la bota de su pie a Carlos Romero, del Espanyol. Se eleva aún más el tono con lo sucedido en el último derbi disputado. Un penalti, dos toques a la pelota, una decisión inédita del VAR y el "nos sentimos ultrajados, violentados" de Simeone.
Una amarilla para Carreras. (EFE/Biel Aliño)
Es realmente difícil analizar la actualidad futbolística y pasar en puntillas por la situación arbitral del país. Por un lado, existe un problema evidente de nivel, que se vio reflejado cuando ningún árbitro español fue llamado para ejercer en el pasado Mundial de Clubes de los Estados Unidos. Desde el CTA se insiste en que el problema no es de calidad y se señala a la histeria sobre el colectivo, en mitad de guerras internas y desconfianza hacia Rafael Louzán, presidente de la RFEF.
El dirigente gallego quiso tumbar las polémicas y unir al fútbol español. Lo primero fue la paz con LaLiga, histórico enemigo en Las Rozas, en especial por la encarnizada lucha entre Javier Tebas y Luis Rubiales. Después, con un acercamiento al Real Madrid. Se prometió que se cambiaría el sistema, no sin ocultar la incomodidad con los famosos vídeos de Real Madrid Televisión contra los árbitros. Louzán descabezó el CTA: Medina Cantalejo y Clos Gómez fueron destituidos, junto a la práctica totalidad de la cúpula.
Al equipo de Florentino Pérez no se le convenció. El Real Madrid abraza la teoría de la conspiración arbitral contra el club. No ayuda la poca repercusión, más allá de lo mediático, que ha tenido el Caso Negreira pese a estar todavía judicializado. En ese malabarismo perpetuo de Florentino de ser atizador del Barça, pero mantener a Joan Laporta como socio prioritario, parte de la afición afea la estrategia de su presidente. No se entiende una mayor campaña contra el club blaugrana, que pagó 1,4 millones en tres años al vicepresidente de los árbitros por supuestos informes sobre colegiados. La respuesta oficiosa es que el Madrid está personado como acusación particular en el juicio. Hay un sector del madridismo que lo ve insuficiente.
A nivel interno, los ánimos están igualmente caldeados entre los colegiados. Fuentes arbitrales discrepan de Louzán, creen que no se les protege lo que se debería y acusan al presidente de bailar al son de Javier Tebas. El patinazo que supuso el (breve) fichaje deChema Alonso, ex de Telefónica, como asesor del Comité Técnico de Árbitros, no favoreció el lavado de cara que se pretendía para el colectivo.
En vez de la sobriedad, se abrazó el espectáculo. No funcionó y Alonso salió del proyecto apenas dos semanas después por incompatibilidades de sus proyectos profesionales. Francisco Soto, como nuevo presidente, y David Fernández Borbalán, en la dirección técnica, tienen la difícil misión de arreglar una situación enquistada por todos lados. El inicio no ha sido bueno.
Qué nos dirá el Metropolitano
Deportivamente hablando, el Real Madrid llega invicto al derbi. Siete partidos y siete victorias. La solidez y la contundencia, las mejores armas de Xabi Alonso, que cuenta con un Kylian Mbappé mostrando su versión más letal. Al otro lado, un Atlético de Madrid que se lame las heridas. La remontada ante el Rayo Vallecano permite creer en que un golpe de efecto es posible. No hay mejor forma de resucitar que hacerlo ante tu máximo rival.
Simeone, en el Metropolitano. (Europa Press)
La figura de Diego Pablo Simeone emerge a debate gracias a un inicio de competición horroroso y que, sin acabar septiembre, condiciona su futuro en la competición doméstica. Suena exagerado, pero de producirse una victoria merengue en el primer derbi de la temporada, los de Xabi Alonso se pondrían a doce puntos de diferencia con el gol average ganado. Una diferencia difícilmente salvable.
Hay un protagonista absoluto en la previa del Atlético de Madrid-Real Madrid, el primer derbi de la temporada: el árbitro. El árbitro como entidad, como institución, como concepto. En este caso, Alberola Rojas, reconocido internamente en el CTA como colegiado más en forma del panorama español. Da igual. Se pregunte a cualquiera de las dos aficiones, la respuesta es la misma. Un sospechoso habitual que decidirá en contra de sus intereses.