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Los milagros de Bordalás en el Getafe y el gran problema del fútbol español
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EL CAOS EN RESULTADOS

Los milagros de Bordalás en el Getafe y el gran problema del fútbol español

Con solo 13 jugadores del primer equipo disponibles, el Getafe resiste con héroes inesperados. Torres critica el sistema actual y la necesidad de hacer ventas para inscribir

Foto: Christantus Uche en la rampa de salida del Getafe. (Salvador Sas/EFE)
Christantus Uche en la rampa de salida del Getafe. (Salvador Sas/EFE)

El Getafe es la gran contradicción de LaLiga. Por un lado, es el ejemplo de cómo un club humilde puede pelear contra cualquiera con esperanza, intensidad y un entrenador que exprime a sus jugadores al máximo. Por otro, es la víctima de un sistema que le obliga a vender a sus mejores futbolistas para poder inscribir a los nuevos, en una liga que aspira a ser la mejor del mundo, pero que tiene que sobrevivir temporada a temporada.

El partido de Balaídos fue solo la prueba más reciente de esta doble cara. Con apenas trece jugadores disponibles del primer equipo a horas de debutar, Bordalás tiró de chavales de Segunda RFEF y sacó un once que sobre el papel parecía de supervivencia. Sobre el césped, fue todo lo contrario, ya que el Getafe se impuso con autoridad a un 'euro Celta', demostrando que José Bordalas es uno de los mejores entrenadores del panorama europeo a pesar de no conquistar títulos.

El gran ejemplo de esta paradoja es Christantus Uche. Hace poco más de un año jugaba en el Ceuta de Primera RFEF (actualmente en Segunda). Hoy es el motor del equipo y el jugador más determinante. Marcó en Vigo, y dejó caer que sus deseos serían continuar como mínimo un año más en el club, una situación que ha recalado con mucha pena entre los azulones viendo a la situación a la que se enfrentan.

El club necesita vender para inscribir, y aunque su cláusula es de 25 millones, la directiva ya ha bajado el precio para acelerar su marcha. Brentford, Leeds o Wolves han preguntado por él. Bordalás lo considera clave y, aunque el club buscará cualquier otra maniobra para retener al jugador, la realidad es que la venta de Uche es de las únicas soluciones a la situación actual.

No es la primera vez que ocurre. Omar Alderete se fue "regalado" a un recién ascendido de la Premier por apenas diez millones, simplemente para liberar espacio. Y aún quedan varios refuerzos esperando en la sombra. Juanmi, Abqar, Kiko Femenía o Javi Muñoz siguen sin poder jugar. Algo que, tristemente, se ha convertido en rutina.

Una supervivencia milagrosa

En este escenario, la heroicidad no está solo en ganar partidos, sino en mantenerse a flote. Bordalás ha construido un equipo que compite, aunque le cambien las piezas cada semana. Una alineación con cuatro laterales, un solo cambio en todo el partido, delanteros sin haber jugado un minuto en categoría profesional... Da igual que los protagonistas se llamen Davinchi, Bekhoucha o Liso, chavales que hace un año jugaban en campos semivacíos de Segunda RFEF, todos acaban rindiendo.

Ángel Torres lo resumió con dureza: “Decimos que somos la mejor liga del mundo y luego no podemos inscribir a nuestros jugadores. Somos el hazmerreír de Europa”. Puede sonar exagerado, pero basta mirar cómo un club con tantos obstáculos sigue sacando adelante resultados imposibles. El problema es que la heroicidad tiene un precio, y el Getafe parece condenado a pagarlo cada verano.

La pregunta es hasta cuándo podrá sostenerse esta dinámica. Pero Bordalás seguirá sacando petróleo de donde otros solo ven tierra seca. Y aunque el Getafe sea uno de los equipos con la situación más llamativa, equipos como el Levante o Sevilla también lo han pasado mal para sacar la situación adelante. El caso del FC Barcelona es el que más focos acapara, pero el fútbol más humilde de Primera División también está en la encrucijada.

El Getafe es la gran contradicción de LaLiga. Por un lado, es el ejemplo de cómo un club humilde puede pelear contra cualquiera con esperanza, intensidad y un entrenador que exprime a sus jugadores al máximo. Por otro, es la víctima de un sistema que le obliga a vender a sus mejores futbolistas para poder inscribir a los nuevos, en una liga que aspira a ser la mejor del mundo, pero que tiene que sobrevivir temporada a temporada.

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