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Las lecciones de Xabi Alonso con un cambio de esquema que hace soñar al Madrid a lo grande
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CONTUNDENTE VICTORIA Y PASE A OCTAVOS

Las lecciones de Xabi Alonso con un cambio de esquema que hace soñar al Madrid a lo grande

El tolosarra puso en marcha su 3-5-2 sobre el césped, un esquema que los jugadores no han tardado en entender como propio y con el que firmaron uno de los mejores partidos de los últimos meses, por estilo, por ganas y por intensidad

Foto: El Real Madrid celebra uno de los goles conseguidos ante el Salzburgo en el Mundial de Clubes. (Jonathan Moscrop/Zuma Press)
El Real Madrid celebra uno de los goles conseguidos ante el Salzburgo en el Mundial de Clubes. (Jonathan Moscrop/Zuma Press)

El Real Madrid consiguió una contundente victoria en el tercer partido de la fase de grupos del Mundial de Clubes (3-0), un encuentro en el que pasó por encima del Salzburgo para confirmar su clasificación a los octavos de final del torneo. Pero lo más importante no fue el triunfo, sino la manera de conseguirlo. Hacía demasiados meses que no se veía a un equipo tan coral, con tantas ganas y con las ideas tan ordenadas. Y el cambio de esquema ha tenido mucho que ver.

Es una evidencia que el Madrid ha ido de menos a más en estos primeros compases de torneo, pero es aún más sorprendente cómo Xabi Alonso ha sido capaz de convencer tan rápido a sus jugadores de lo que deben de hacer en el césped. El tolosarra lleva poco menos de dos semanas con la plantilla, y no al completo, pero lo sucedido en la madrugada de este viernes en el Lincoln Financial Field es la verdadera confirmación de que el equipo vuelve a tener pasión.

Foto: real-madrid-salzburgo-mundial-clubes-vinicius-cronica

La victoria ante el Salzburgo hará que el Madrid se enfrente en octavos de final del Mundial a la Juventus y, lo que es más importante, que el equipo empiece a tener una seña de identidad clara. Ya ante Pachuca, el conjunto blanco jugó durante algunos compases del partido con defensa de tres, pero fue ante el conjunto austríaco cuando Xabi Alonso puso su plan en marcha: desde el inicio del partido hasta el pitido final, jugó con 3-5-2, lo que implicaba más cambios que el simple posicional.

Y el tolosarra dejó varias lecciones al equipo o, dicho de otra manera, enseñó la vía para convencer a la plantilla de cómo debe jugar. La plantilla ha sido capaz de ver sobre el césped que, jugando de esta manera, el fútbol se vuelve más sencillo, las ocasiones de ataque se producen de manera más habitual y, sobre todo, deja de ser menos importante correr más y sí correr bien. Menos esfuerzos físicos pero que, hechos a tiempo, producen ventajas sobre el rival.

Tres centrales no empotrados

Huisjen, Rüdiger y Tchouaméni formaron la defensa de tres, acompañados en los carriles por Fran García y Trent. Los tres centrales mostraron gran compenetración, especialmente en esas jugadas más delicadas como las ayudas, las coberturas a la espalda del compañero y el juego aéreo. Ocuparon bien los espacios y mostraron gran entendimiento, donde la clave pasa por no acularse hacia Courtois y sí ganar metros en el campo, sobre todo sin balón, para reducir los metros donde el rival pueda jugar. Y, por si fuera poco, los dos carrileros también ayudan a corregir cuando la jugada es rápida gracias a su velocidad.

Salida de balón rápida y con mucho toque

La defensa de tres permite sumar dos efectivos más al medio, en este caso, en ambas bandas. Pero, al mismo tiempo, eso provoca que haya inferioridad a la hora de jugar por dentro, lo que obliga a los creadores de juego a pensar más rápido y mejor. Arda Güler y Jude Bellingham dieron una lección de lectura en salida de balón ante Salzburgo, con Fede Valverde menos posicional y con un enorme despliegue físico. El turco se encargó de ser el primero en sacar el balón, con el inglés escalonado unos pasos por delante y el uruguayo generando superioridades por banda. Los austriacos fueron incapaces de frenar a los blancos.

Brillante presión alta tras pérdida

Pero la gran clave para que la defensa de tres funcione a la perfección tiene que ver con dónde presiona el Madrid. Por primera vez en mucho tiempo, se vio al equipo mordiendo muy arriba, especialmente tras perder el balón. Eso permitió al equipo blanco, en numerosas ocasiones, recuperar muchos balones en posiciones muy cercanas a la meta rival, facilitando las oportunidades de gol. En lugar de correr hacia atrás, el equipo esperó en bloque alto y, con una asfixiante presión, logró recuperar muchos balones peligrosos. Es, sin duda, el cambio más sustancial y los jugadores han visto cómo es mucho más sencillo tener ocasiones por esta vía.

Movilidad en los jugadores de ataque

La última pieza para explicar a la perfección la victoria de este viernes tiene que ver con los delanteros. Con Bellingham unos pasos atrás para filtrar balones, era fundamental que tanto Vinícius como Gonzalo buscaran constantes desmarques en espacios opuestos. Y el entendimiento fue total: cuando uno iba en largo, el otro apoyaba en corto y, si uno buscaba el pase al pie, el otro estiraba a la defensa. Sus movimientos fueron claves para dar en todo momento al medio del campo una salida de balón y, además, se convirtieron en la primera línea de presión, esa que tantas alegrías le tiene que dar a este nuevo Real Madrid.

El Real Madrid consiguió una contundente victoria en el tercer partido de la fase de grupos del Mundial de Clubes (3-0), un encuentro en el que pasó por encima del Salzburgo para confirmar su clasificación a los octavos de final del torneo. Pero lo más importante no fue el triunfo, sino la manera de conseguirlo. Hacía demasiados meses que no se veía a un equipo tan coral, con tantas ganas y con las ideas tan ordenadas. Y el cambio de esquema ha tenido mucho que ver.

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