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Vinícius renace y mete en octavos al Real Madrid el día en el que Xabi Alonso ya empezó a convencer
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REAL MADRID 3 - 0 SALZBURGO

Vinícius renace y mete en octavos al Real Madrid el día en el que Xabi Alonso ya empezó a convencer

Prosigue la mejoría del equipo madridista en el Mundial de Clubes, que se enfrentará en octavos de final con la Juventus de Turín después de una gran victoria ante el Salzburgo

Foto: Vinícius volvió a ser decisivo con el Madrid. (EFE/Andre Coelho)
Vinícius volvió a ser decisivo con el Madrid. (EFE/Andre Coelho)

Primer gran triunfo de autor del Real Madrid de Xabi Alonso, en la noche de Pensilvania, para amarrar el liderato del grupo H y evitar al Manchester City en los octavos de final. Al igual que contra el Pachuca, el Madrid venció, pero con la diferencia de que esta vez sí convenció. Fue un partido muy serio de todo el plantel, destacando Vinícius Jr., sobre todo por sus dos acciones determinantes en la primera mitad. Los tantos del 3-0 final fueron del atacante brasileño, de Valverde y de Gonzalo García. En la próxima ronda, ya eliminatoria, espera la Juventus de Turín, menos temible que en años precedentes, pero de mayor entidad que el endeble Red Bull, que vuelve a la tierra en que nació Mozart con un triunfo y un empate en sus tres encuentros.

Claro protagonismo de Vinícius

No es habitual ver en este Mundial el cielo encapotado y oscuro, con la noche cerrada, dados los horarios buscados por la organización con los que tener en cuenta al público europeo. Pero al Real Madrid, en esta tercera jornada, le tocó empezar su encuentro a las tres de la madrugada en España y a las nueve de la noche en Philadelphia, esa ciudad cuyos escalones conducentes al Museum of Art subió e hizo famosos Rocky Balboa en la película estrenada en 1976. Y fue en esta urbe donde los blancos certificaron el pase de ronda sin brillar, pero con algunos brotes verdes que muestran ya la mano de lo que pretende el director técnico donostiarra.

Llamó la atención, de inicio, el planteamiento sobre el césped. Alonso dio amplitud en banda a sus laterales, Fran García y Trent Alexander-Arnold, mientras que Tchoauméni se incrustaba entre los centrales para componer, cuando era necesario, una suerte de 3-5-2 que evocaba el que el entrenador ensayó en su etapa al frente del Bayer Leverkusen. Arda Güler, por su parte, bajaba al medio del campo para manejar la pelota y el Madrid se hizo claramente dueño de esta desde el inicio. Los veinte primeros minutos fueron un monólogo, pero sin éxito de cara a puerta, teniendo Bellingham la ocasión más clara. El Salzburgo parecía un equipo sin alma; quizás necesitado de un trago de su bebida energética para despertar. En Estados Unidos, no obstante, lo que da alas parece ser un helado Cold Brew o un poco de kombucha, que es lo que bebe todo el mundo en verano por territorio yanqui. Sea como fuere, despertó el cuadro austriaco en el ecuador del primer tiempo y empezó a hilar, al menos, varios pases seguidos.

Entró así el partido en una fase distinta. Los blancos, aunque sin tener tanta posesión, dejaban que el Red Bull Salzburgo diera un paso adelante y optaron por abrir el campo y correr, sabiendo que no tardaría en llegar las ocasiones a través del contrataque. Y así llegó el primer tanto del partido, obra de Vinícius –quien, por cierto, cuajó uno de sus últimos grandes partidos con la elástica blanca, en su mejorable temporada, ante este mismo rival en enero, cuando se enfrentaron en la primera fase de la Champions League con aplastante triunfo blanco por 5-1– culminando con un disparo cruzado una rápida transición, con recorte incluido.

Foto: real-madrid-al-hilal-xabi-alonso-huijsen-vinicius-mundial

Fue un gol bello, pero más estética aún sería su participación en el segundo tanto merengue, anotado por Federico Valverde en el alargue de la primera mitad. Un pase de Güler dejó al brasileño ante el meta Zawieschitzky en disposición de anotar su doblete, pero este, en una de sus habituales virguerías de genio, decidió no chutar, sino asistir a su compañero de tacón, y el charrúa solo tuvo que empujar tan generoso y brillante regalo. A todo aquel que permaneciera despierto en Europa le vendría a la mente ese taconazo que José María Gutiérrez, otrora conocido como Guti, ofreció a Karim Benzema para que este anotara el ya mítico gol en aquella lejana noche de invierno de 2009 en Riazor. Aunque estimulante, resulta exagerado el ejercicio comparativo y es obvio que este tanto no tendrá el aura que aquel tuvo gracias a la magia sobre el terreno del ahora comentarista. Con el 2-0, ambos equipos se marcharon a los vestuarios.

Una segunda mitad con poca historia

Qué gran fichaje ha hecho la escuadra de Chamartín al hacerse con los servicios de Dean Huijsen. De nuevo, el internacional español fue de los jugadores más destacados y da gusto ver su rigor defensivo. Pero, sobre todo, cómo supera líneas con la conducción del esférico: su estilo de juego viene como anillo al dedo a la idea que Alonso está poco a poco implementando en el equipo más laureado del viejo continente. Ver a Huijsen es un motivo para pagar la entrada al estadio –aunque, ya de por sí, los precios estadounidenses sean una locura– y otro puede ser disfrutar del quehacer sobre el césped del loco Rüdiger. Haciendo honor a su apodo, el respetable que acudió al Lincoln Financial Field disfrutó de una de esas cabalgadas en solitario y a la aventura protagonizada por el internacional alemán, que culminó con el zaguero en el suelo y su gemelo subido, pero sin peligro de cara al arco rival. No hay duda que, sea de un modo u otro, Rüdiger sabe cómo entretener al espectador.

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Ante el oscuro panorama, los austriacos se vieron obligados a dar otro paso adelante e intentar igualar el marcador como fuera. Disfrutaron de algunas buenas ocasiones, pero no pudieron batir a Thibaut Courtois. Mientras tanto, Alonso movió el banquillo y dio entrada a Luka Modric, en una de sus últimas apariciones como jugador blanco. Es esta una de las noticias tristes que el final del Mundial de Clubes dejará para todo aficionado merengue: la despedida de uno de los jugadores más importantes de la historia del club, así como el más laureado, emblema de una de las mejores épocas del Real Madrid. Ante el Salzburgo, el internacional croata disputó su partido número 594 con su actual equipo.

Culminó la goleada del equipo que vestía de negro en Philadelphia el canterano blanco Gonzalo García. Fue su segundo gol en el torneo, un tanto de fe, merecidísimo para redondear su tercer gran encuentro consecutivo. Peleó el dorsal número 30 un pase lejano de Trent, y se hizo con el esférico para encarar al meta rival y picarle ligeramente la bola para anotar el 3-0. Un gran gol de un jugador que quiere ser importante en este nuevo proyecto y que está sorprendiendo a todo el mundo. Es evidente que su titularidad viene dada por la baja momentánea de Kylian Mbappé pero, ¿jugará Gonzalo cuando esté disponible Endrick? Se verá, pero lo cierto es que el papel del joven atacante está siendo una de las grandes noticias para los blancos en su verano estadounidense. El próximo partido blanco tendrá lugar en Miami, el próximo 1 de julio, y tendrá como rival a la Juventus de Turín.

Primer gran triunfo de autor del Real Madrid de Xabi Alonso, en la noche de Pensilvania, para amarrar el liderato del grupo H y evitar al Manchester City en los octavos de final. Al igual que contra el Pachuca, el Madrid venció, pero con la diferencia de que esta vez sí convenció. Fue un partido muy serio de todo el plantel, destacando Vinícius Jr., sobre todo por sus dos acciones determinantes en la primera mitad. Los tantos del 3-0 final fueron del atacante brasileño, de Valverde y de Gonzalo García. En la próxima ronda, ya eliminatoria, espera la Juventus de Turín, menos temible que en años precedentes, pero de mayor entidad que el endeble Red Bull, que vuelve a la tierra en que nació Mozart con un triunfo y un empate en sus tres encuentros.

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