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Javier Saviola: "Ronaldinho me daba pases con la espalda y dado la vuelta, no tenían explicación"
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Entrevista con 'El Conejo' Saviola

Javier Saviola: "Ronaldinho me daba pases con la espalda y dado la vuelta, no tenían explicación"

Pasó por Barcelona y Real Madrid, tuvo compañeros como Messi, Ronaldinho o Raúl González. Fue un reclamo del fútbol portugués al llegar al Benfica, del que quedó prendido cuando lo conoció por dentro

Foto: Saviola celebra un tanto como blaugrana. (Getty/Bagu Blanco)
Saviola celebra un tanto como blaugrana. (Getty/Bagu Blanco)

El fútbol de Javier Saviola (Buenos Aires, 1981) no lo reconocemos en su verdadera dimensión porque en España somos de desprestigio fácil.

Resulta que Saviola llegó al mediocre Barça de Joan Gaspart en 2001 como el crack que era. Aunque hizo 60 goles en tres temporadas, no ganó títulos. Entonces, sin atender a otras circunstancias, fue primero señalado por la crítica y luego cedido por su equipo. La derrota hizo que ya no fuera el anti Zidane, el futuro del club, sino alguien prescindible. Cuando regresó al Barça venía de ser titular en el Mundial con una gran Argentina, pero lo dejaron ir hasta que finalizara su contrato. Una vez libre lo firmó el Madrid, donde, ya desacreditada su figura, siquiera se le tuvo en cuenta. Para entonces, apenas tenía 26 años.

Sin embargo, más allá de unos Barça y Madrid que tiranizan todo juicio, la realidad dice que Saviola rindió al máximo nivel con cada entrenador que lo supo aprovechar. Que fue parte clave de varios grandes equipos, algunos incluso recordados por la historia. Que es uno de los mejores delanteros argentinos de lo que va de siglo.

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PREGUNTA. Hace una década que dejó la Liga y un lustro que se retiró, por lo que hay jóvenes que no lo conocerán. ¿Cómo era su fútbol?

RESPUESTA. Me definiría por la rapidez, por el control y por la inteligencia en los movimientos y en la búsqueda de espacios. También destacaba en la cuota goleadora que podía aportar al equipo, debido a la intuición para llegar al gol y a la definición.

P. Suponiendo que una posición es también una esencia, ¿cuál sería la suya?

R. A veces jugué de delantero centro, pero ahí me costaba un poco más porque yo era un mediapunta. Esta es la posición que me gustaba, donde me sentía más cómodo porque me permitía tener mayor contacto con el balón, tirarme unos metros atrás y ser ese enlace entre el mediocampo y el nueve. Poder buscar y crear juego, progresar a través de los mediocampistas haciendo movimientos y asistir al delantero centro. Me gustaba crear para llegar acompañándolo, y estar siempre muy cerquita del gol.

P. ¿A qué delantero actual se parecería?

R. Hace mucho tiempo que vengo diciendo que el que más se me asemeja es Julián Álvarez. Además, tengo admiración hacia su juego. Lo bien que maneja ambas piernas, su técnica, cómo juega de espaldas, su ocupación de espacios y su inteligencia. También se pone el equipo al hombro cuando se le necesita. Desde que estaba en River, creo que tiene muchísimas virtudes y va a ser uno de los grandes delanteros que dé el fútbol.

P. La función de mediapunta que define a ambos es exactamente como jugó usted en River, de la mano de Ramón Díaz y Gallego, o en la Albiceleste, con Pekerman.

R. En River jugábamos con Aimar y Juan Pablo Ángel. Estaba Aimar, yo un poquito más adelante, y nos complementábamos mucho como encargados de crear juego y generar peligro. Mientras Ángel era un delantero más fijo, de área, de gol, que me venía muy bien porque con su trabajo me sacaba los centrales más físicos.

Y luego, con Aimar, hicimos lo mismo en Benfica, pero con Cardozo en lugar de Ángel. También jugué con Crespo o, en Verona, con Toni, todos delanteros de una calidad y categoría impresionantes, que me daban la chance de poder asistirlos sólo con levantar la cabeza. Era un beneficio mutuo.

P. Aimar y Saviola, sociedad ilimitada.

R. Pablo fue el mejor socio que tuve en mi carrera. Desde que empecé a jugar con él, yo con 16 años y Aimar con 18, nos dimos cuenta de que nos entendíamos de memoria. Hablábamos de que, dentro del fútbol, encontrar a algún compañero con tanta afinidad, química e intuición común es muy difícil que te pase.

P. Sin embargo, en la Liga apenas le vimos así, con mediapunta y enganche. Tengo la sensación de que le entendieron mejor los técnicos sudamericanos que los europeos. De entre estos, Pellegrini sí le dio su lugar en el mejor Málaga de la historia, cuartofinalista de Champions.

R. Sí, estoy totalmente de acuerdo. Donde más rendí fue donde los técnicos interpretaron mejor mi función dentro de la cancha. Fueron esos que citas los que más jugó sacaron a mi juego. Pero también es una cuestión de las ligas donde fui jugando y los técnicos que había, de la manera táctica en que querían parar al equipo, ya que hay muchos a los que no les gustaba jugar con mediapunta, entonces yo tenía que cumplir la función de nueve de área, que no me beneficiaba.

placeholder Aimar fue el mejor socio de Saviola. (EFE)
Aimar fue el mejor socio de Saviola. (EFE)

P. A eso se le llama tacticismo. Precisamente el propio Bielsa, un declarado tacticista, le usó de nueve de Argentina porque no pensaba variar su esquema. Podría decirse, según su caso, que el tacticismo de Bielsa está por encima de sus orígenes.

R. Hay veces que no tiene mucho que ver si el técnico es sudamericano o europeo, sino la forma que tienen ellos de jugar, su libreto. Es una cuestión de creencia táctica por su parte, de qué es lo mejor para ganar. Pero yo no hablo por ellos, sino desde lo personal, y a mí eso no me convenía.

P. En el Barça, Rijkaard le usó de delantero centro, abriéndose entonces el asunto público de si juega Saviola o en su lugar juega Kluivert, una insolencia de debate. Mientras Van Gaal rizó el rizo y llegó a usarle de extremo posicional.

R. Sí, bueno, de todo el tiempo que estuve en el Barça, con Van Gaal fue con quien más idas y vueltas tuve. Había momentos donde tenía posibilidades y después ya confiaba en otros. Tenía las ideas tácticas claras para sus equipos y jugaba sólo con un delantero centro, que además siempre lo quería físico y fuerte, por lo que para mí fue muy difícil.

En aquel Barça también estaba Riquelme, otro argentino al que igual le costó porque Van Gaal venía con unas ideas para entonces novedosas, donde exigía mucho en la parte física, de colaborar defensivamente con el centro del campo, de recuperar la pelota. Entonces buscaba jugadores que pudieran cumplir esa función, mientras los que intentábamos tener mejor juego o más claridad, como Riquelme u otros que han quedado en el camino porque no los ha utilizado, lo sufríamos.

P. Sin embargo, sí hubo entrenadores europeos que le entendieron bien en el propio Barça. El primero fue Rexach.

R. Charly hacía el fútbol sencillo. No se complicaba en la manera de entrenar, de actuar, y nos entendíamos muchísimo. Pero lo de Charly y yo va incluso más allá de lo futbolístico, ya que se comportó muy bien conmigo en momentos familiares muy complicados (se refiere al fallecimiento de su padre), por lo que le tengo bastante cariño. Yo a los técnicos los he valorado también por cómo me han tratado, más allá de haber jugado más o menos.

P. Entre Van Gaal y Rijkaard, con quienes jugó menos, este trato personal también fue distinto, según tengo entendido.

R. Sí, con Rijkaard jugué bastante en la primera época, pero cuando regresé de la cesión perdí mucho lugar porque él tenía sus jugadores. Pero ante todo yo le rescato esa hombría que tenía, era un tipo muy respetuoso que siempre me habló muy de frente. En ese momento, él me dijo que iba a ser difícil porque había jugadores por delante. Yo lo entendí y peleé mi lugar, aunque jugué poco. No obstante, Rijkaard fue un grande por el buen trato que tuvimos.

P. En lo futbolístico, Rexach sí hizo lo posible por aprovecharle. Prescindió de los extremos cruyffistas en favor del famoso Tridente: Rivaldo, Saviola y Kluivert, jugando por dentro. Lógicamente, con esa comprensión y esa compañía, la de su llegada fue su mejor temporada como barcelonista.

R. Sí, como decís, fue muy buena temporada, jugando bastante y haciendo muchos goles junto a Patrick y Rivaldo.

Con Rivo era otra manera de jugar, diferente a la de Aimar. Él era más estático, sin la movilidad, la rapidez y el cambio de ritmo de Pablo, pero tenía una pegada impresionante y una calidad entre los mejores que ha dado el mundo del fútbol. Entonces también había entendimiento entre nosotros tres.

P. En cuanto a Kluivert, ¿juega parecido a los otros nueves con los que compartió centro del ataque? O acaso se parece a Benzema, como tanto se ha dicho.

R. Sinceramente, Patrick no se parece en nada a ningún delantero que yo haya visto. Para la altura que tenía, su técnica era impresionante y su juego, completísimo. Junto a Ángel y Crespo, son los mejores con los que jugué. Hernán era intuitivo, lleno de movimientos, goleador…

Patrick y yo, además, nos abastecíamos muy bien, porque uno tenía lo que le faltaba al otro. Él tenía el juego aéreo, la capacidad para bajar la pelota y ayudarme tanto física como técnicamente, a fin de poder tirar una pared. Era un gran goleador, pero sobre todo un gran futbolista.

P. Se recuerda como un mal Barça, pero hicieron semis de Champions. Cayeron dolorosamente, eso sí, ante el Madrid. Fue el Zidane vs Saviola en todo lo alto. Y no pudo jugar Rivaldo, muy afectado por las lesiones aquel año.

R. La eliminatoria contra el Madrid fue muy igualada, pero era un gran rival. Nos centramos en la Champions y la hicimos impresionante porque teníamos un gran equipo, pero descuidamos la Liga, donde quedamos cuartos.

P. Esa clasificación costó el puesto a Rexach. Y el curso siguiente llegó el entrenador que quizá mejor le entendió en Barcelona, Antic, como relevo de Van Gaal a mitad de curso.

R. Llegó Radomir Antic y todo cambió. Antic fue algo increíble porque llevábamos un año difícil y él nos dio un envión anímico tremendo. Estábamos abajo de la tabla, encontramos un buen juego y empezamos a escalar. También nos dio la gestión de grupo que con Van Gaal no teníamos porque este se encargaba sólo de la parte futbolística, mientras Antic sabía llevar ambas de la mejor manera. Era la gran diferencia entre los dos.

Y yo con Antic volví a rendir muchísimo porque, en la parte táctica, él confiaba totalmente en la manera en que yo jugaba, me lo decía, dándome plena libertad y confianza. Para mí, es un técnico muy respetado en todos los aspectos, porque también era una grandísima persona.

P. A diferencia de Van Gaal, le colocó a Riquelme cerquita, a la manera de Pekerman en su exitosa Argentina.

R. Sí, llegó Antic y por ahí la sociedad entre Riquelme y yo que Van Gaal no tenía en cuenta. Junto con Aimar, Román es un jugador de clase mundial, uno de los mejores enganches de la historia de Argentina. Ser delantero y tener esta clase de jugador detrás tuyo es muy beneficioso.

placeholder Riquelme fue compañero de Saviola en el Barça. (Getty)
Riquelme fue compañero de Saviola en el Barça. (Getty)

P. ¿En qué se diferenciaban Aimar y Riquelme?

R. Eran enganches distintos. Riquelme era calidad, manera de aguantar la pelota, visión de juego, pegada. Mientras Aimar era más eléctrico, se movía mejor en espacios reducidos y picaba muy bien para romper las líneas cuando los defensas estaban avanzados. No se parecían en nada, pero eran dos fenómenos distintos con los que me entendí bien.

P. ¿Recuerda que Bianchi estuvo cerca de llegar en lugar de Van Gaal? Los medios dieron por hecho el acuerdo en marzo de 2002, cuando la cosa liguera con Rexach no marchaba. Hubiera cambiado la historia.

R. Sinceramente, no tenía ni idea de que podía llegar a venir Carlos al Barça. Uuuu, hubiera sido un lujo para nosotros. Toda esa época de 1998 hasta 2002 en Argentina, donde estuvimos nosotros, fue fantástica, con Bianchi haciendo en Boca algo admirable, practicando un fútbol espectacular. Me hubiera encantado haber sido comandado por él, en el Barça y con Román, hubiera sido un privilegio.

P. En las distintas visiones del juego de Van Gaal y Bianchi emerge el debate de actualidad que enfrenta al llamado fútbol posicional (el futbolista se mantiene y el balón va hacia la posición), de raigambre neerlandesa, con el fútbol funcional o relacional (el futbolista se acerca al balón y al compañero), de esencia brasileña y argentina. ¿Está al tanto?

R. Sí. Por mis características, el que más me convenía era el fútbol funcional. En esa franja del enganche, a mí me gustaba estar no sólo en la derecha, sino recorriéndola sin tener una posición fija y estricta. Es que yo creo que el mediapunta cumple precisamente esa función, un poco a la deriva, buscando en qué posición puedes hacer más daño, qué lugar de la cancha se puede ocupar mejor, ya que nosotros sabemos que cada equipo tiene las debilidades en un sector y otro las tiene en otro. Aunque bueno, para esto hay que ser inteligente e intuitivo, no es sólo jugar. Por eso hablamos de estos grandes cracks: Riquelme, Aimar o el propio Messi.

Messi mismo, cuando vos lo ves que él va caminando, también va observando. Entonces, en un momento levanta la cabeza y detecta en qué lugar puede sacar más beneficios de su juego —aunque él lo puede sacar en todos, ja ja—. A mí, en cierta forma, me pasaba un poco eso: sabía ver dónde ubicarme para no caer en las garras de los mediocampistas defensivos. Yo me quedo definitivamente con la visión funcional.

P. Hablando de ello, reparo en que Julián ha vivido algo similar a lo que vivió usted en el Barça. Me refiero a su salida del City dirigido por Guardiola, un posicionalista que priorizaba a Haaland como ariete de su 4-3-3.

R. Pensándolo, yo creo que a Julián Álvarez le conviene cualquier parte táctica en que lo quiera encasillar el técnico. Porque pienso que hay jugadores que se adaptan a cualquier cosa y él tiene esa característica de ser goleador cuando se necesita o, si hay que abastecer, también hacerlo con facilidad. Con Scaloni en Argentina ha sucedido, habiendo jugado de delantero centro o algunos partidos con Lautaro Martínez por delante.

Lo que sucedía cuando estaba en el City es que tenía el rol de jugar cuando no jugaba Haaland, o jugar un poco menos, pero él ha nacido para ser protagonista y en el Atlético ahora encontró esto. El Cholo dijo que, como cuando estaba Suárez, son jugadores distintos hechos para hacerse cargo del equipo.

Julián técnicamente es muy bueno y ahora estoy viendo que físicamente está muy, muy fuerte. Va añadiéndole ingredientes a su juego y no tiene una sola valoración táctica.

P. Aún no le pensaba preguntar por su experiencia junto a Messi, pero ya que lo cita.

R. A Leo lo conocí estando en el Barça, justamente gracias a Rexach. Cuando llegué a Barcelona, tras preguntarme cosas mías, Charly me comentó que había un compatriota jugando en la cantera que no me iba a defraudar, ya que vería algo distinto. Tardé en ir porque estaba recién llegado y con el tema de la adaptación, hasta que fui y realmente era tal cual lo había dicho Charly. Tenía 12 o 13 años y notabas que era distinto, con cosas de genios.

Después fuimos muy compinches, se juntaban nuestras familias, pasando muy buenos momentos. Luego nos volvimos a juntar en el Mundial de 2006, y ahí ya verlo en vivo era algo impresionante, un privilegio. Ya no era ese chico, sino que era más maduro, un fuera de serie que nos dejaba con la boca abierta.
Jugábamos Crespo y yo, mientras él, como era muy joven, iba entrando porque Pekerman lo cuidaba. Pero fue alucinante tener al lado al mejor jugador de todos los tiempos.

P. Otro crack de esa zona con el que jugó fue Ronaldinho, que llegó al Barça dirigido por Rijkaard en 2003, como sucesor de un Riquelme desconsiderado.

R. Ronaldinho tenía un aura especial. Daba un show en los entrenamientos y en los partidos. Nos quedábamos viendo lo que hacía al acabar de entrenar. Era un malabarista del fútbol y todo lo hacía desde la felicidad y la sonrisa. Era un tipo genial, simpático, que transmitía alegría.

P. En lo futbolístico, también se entendió con él. Compartieron cifra como máximos goleadores del Barça en Liga: 14 tantos. Y decía Robinson que jugar junto a Ronaldinho podía ser sencillo, dado lo bueno que era, pero también complicado, debido a lo imprevisible de su genio.

R. Así es. Dentro de la cancha también lo vi hacer cosas que hasta ese momento no había visto nunca. Yo, como delantero centro en aquel equipo, tenía que estar muy atento y concentrado porque Ronaldinho me llegó a dar pases con la espalda y pases dado la vuelta, que no tiene explicación cómo me llegaba a ver si yo estaba metros adelante de él. Ronaldinho está entre los mejores futbolistas de la historia.

placeholder Saviola se deshace en elogios hacia Ronaldinho. (EFE/Yoan Valat)
Saviola se deshace en elogios hacia Ronaldinho. (EFE/Yoan Valat)

P. Tras el Barça, de manera inesperada, llega el Madrid.

R. Que llegara la propuesta del Real Madrid en ese momento fue increíble, porque mi carrera, de pasar de un gigante como el Barça a otro monstruo del mundo, continuaba de forma ascendente.

Llegué bien, con mucha ilusión y ganas, pero no tuve la posibilidad de jugar apenas. Aunque viví momentos muy lindos, como ganar la Liga o jugar junto a otros grandes futbolistas, como Raúl.

P. Le pide Schuster, de hecho, pero luego no le pone a jugar. Le explicó por qué.

R. No, Schuster no me dio explicaciones, apenas tuvimos diálogo. Él confiaba en Raúl, Van Nistelrroy e Higuaín, que hizo una grandísima temporada. Yo quedé relegado.

P. Juande lo había tenido como titular poco antes en un Sevilla campeón europeo, pero llega y tampoco cuenta con usted en el Madrid. Entonces decide bajar un escalón por amor al fútbol, e irse al Benfica.

R. Al Benfica lo pongo entre los mejores momentos de mi carrera. Me sentí otra vez con confianza, volví a sentir el contacto con el fútbol, de la mano de Jorge Jesús. Era un equipazo, con David Luiz, Di María, Luisao, Aimar, Cardozo... Tengo un recuerdo espectacular de cómo jugaba ese equipo.

P. El portugués Jorge Jesús es otro gran entrenador, que le supo aprovechar.

R. Valoro su inteligencia para encontrar mi lugar dentro de la cancha. Además, aprendí mucho al lado de él, como por ejemplo a defender mejor, que era una de las cosas que peor llevaba. Algo que me valía también para atacar mejor.

P. Desarrolle, por favor.

R. Sí, es muy fácil. Lo que Jorge Jesús no quería es que los rivales salieran jugando con su mediocentro. Bueno, tenemos a Busquets, que si juega no hay nada que hacer porque su equipo tiene todo ganado, ja ja, pero él es la excepción que confirma la regla.

Entonces mi tarea defensiva como mediapunta era evitar que participara el mediocentro, porque los había muy buenos. Y Jorge Jesús me enseñaba vídeos para que me diera cuenta del espacio en el que estaba y cómo defender sólo desde un mejor posicionamiento. Luego me ponía a prueba en los entrenamientos, ubicándome donde tenía que estar hasta que me fui acostumbrando y lo conseguí hacer de la mejor manera, simplificándole la fase defensiva al equipo.
La tarea es fácil decirla, pero fue complicada para mí.

P. El Benfica es el rival del Barça en estos octavos de Champions. Me da la sensación de que se infravalora como club.

R. La grandeza que tiene ese club es algo que no conoces hasta que no estás dentro. Recuerdo de jugar partidos fuera de Portugal y ver la cantidad de gente que nos acompañaba. La gente de allí tiene un recuerdo vivo de aquel equipo, ya que pudimos ganar el campeonato y cortar la racha del Porto.

P. Algo similar a lo que sucede con su paso por la Liga. Creo que, en lo futbolístico, no se tiene a Saviola en la consideración de estrella que debería. ¿Cómo lo percibe usted?

R. Sinceramente, me siento muy valorado en España. Creo que la gente me aprecia mucho. Hay gente que se pregunta cómo puede ser que habiendo pasado por el Barça y el Madrid me sigan queriendo tanto de un equipo como del otro, y esto me hace sentir muy orgulloso.

placeholder Saviola celebra un tanto con la elástica blanca. (EFE/Acero)
Saviola celebra un tanto con la elástica blanca. (EFE/Acero)

P. Hablamos de calidad humana.

R. Uno puede jugar mejor o peor, marcar más o menos goles, pero siempre lo que queda es la persona. Son muy poco los jugadores que se recuerdan cuando va pasando el tiempo, sólo los grandes de verdad, pero el cariño y el respeto es lo más lindo.

Que se te recuerde como alguien que ha luchado, que ha tratado de dar su mejor fútbol, que se ha comportado de una manera profesional y ha sido buena persona, es lo que la gente valora. Por eso, siempre que doy un consejo a los chicos es el que me valió a mí: intenten no quedarse con nada.

Yo no le puedo pedir más al fútbol, que me ha dado muchísimo más de lo que creía que podía llegar a darme.

El fútbol de Javier Saviola (Buenos Aires, 1981) no lo reconocemos en su verdadera dimensión porque en España somos de desprestigio fácil.

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