Es noticia
La burla que pica a Vinícius: por qué la venganza del 'balón de playa' es la Copa Intercontinental
  1. Deportes
  2. Fútbol
un título para resarcirse

La burla que pica a Vinícius: por qué la venganza del 'balón de playa' es la Copa Intercontinental

Vinícius no cambia. Su gesto canallesco a la grada de Vallecas es una repuesta a los cánticos y los insultos de los que se mofan de él. En la Intercontinental busca su primera revancha por la espina que tiene con el Balón de Oro

Foto: Vinícius protesta en el partido contra el Rayo Vallecano. (AFP7)
Vinícius protesta en el partido contra el Rayo Vallecano. (AFP7)

Vinícius no se llevó el Balón de Oro por gestos como el que hizo en Vallecas. Mandó a los aficionados del Rayo a Segunda división. En el mundo de las redes sociales, la fuerza de lo viral te penaliza gravemente y él lo debería saber. Ni lo demuestra o es un inconsciente o simplemente le da realmente igual. Algo que era habitual antes de la aparición de estos altavoces hoy es una condena. Futbolistas que se encaran con la grada los ha habido siempre. Vinícius no es un caso excepcional, pero que te pillen haciendo tal menosprecio te denigra. Salir del césped de Vallecas con actitud canallesca produce más indignación y solo conduce a un camino: el de los infiernos.

La reacción del brasileño ensucia su imagen, provoca antipatía y no le ayuda a sumar puntos en el apartado del juego limpio y la deportividad. Por aquí se le escapó el premio que entrega France Football, en colaboración con la UEFA, y fue a caer a manos de Rodri. El señorío de Vinícius pesó a la hora de reconocerle mejor sus méritos como futbolista.

Antes del feo gesto, un sector de la grada de Vallecas cantó “¡Vinicius, balón de playa!”, como mofa y recordatorio de que perdió un galardón que creía ganado. Además de gritos de "tonto, tonto". Unos cánticos que han sido denunciados por la Liga, al igual que el gesto del brasileño, y que serán estudiados por el órgano de integridad. El presidente de la patronal, Javier Tebas, hace su propia valoración y opina que "puede haber una provocación con esos insultos y el jugador, como todos los jugadores, se calienta y nada más".

Los aficionados rivales se equivocan. Esto es gasolina para Vinícius, que gana más que pierde, aunque le pica este cántico. Desde el primer día que debutó con el Real Madrid se le quiso convertir en un meme, con sus fallos de goles y fútbol atropellado en los que se dejaba el balón atrás o no se iba de su marcador.

Lo que hizo Vinícius es trabajar más para mejorar, tener perseverancia y actitud en su aprendizaje hasta llegar a ser protagonista con goles en las finales de la Champions contra el Liverpool y el Borussia Dortmund. El brasileño silenció a los que le ridiculizaban, en el césped y en la grada, y se convirtió en uno de los mejores del mundo con actuaciones estelares en partidos grandes. Mejoró en la definición y se puso a la altura de los grandes goleadores. Muestra personalidad, carácter y liderazgo para echarse al equipo a sus espaldas.

Se calienta fácilmente

Este Vinícius sin Balón de Oro juega su último partido del año en Doha con el objetivo de ganar la Intercontinental y ser campeón del mundo. Es su primera venganza después de sentirse ninguneado por France Football y la UEFA. Lo anunció tras una gala a la que no fue y quedó como un caprichoso y un mal perdedor. Busca cómo reivindicar que merecía el Balón de Oro que le dieron a Rodri.

Ha sido un año intenso para Vinícius en lo deportivo y extradeportivo, celebrando las sentencias judiciales a su favor por los insultos racistas. Quiere poner el colofón de la Copa Intercontinental, en el que podría ser su quinto título del 2024. En Doha cierra el año tras ver una tarjeta amarilla en Vallecas que le impide jugar contra el Sevilla en el Bernabéu.

Foto: lucas-vazquez-real-madrid-defensa-dani-carvajal

Vinícius se ha convertido en una estrella mundial, un extremo que marca las diferencias en la banda izquierda y que puede adaptarse a la posición de delantero centro. No ha perdido su condición de crack con la llegada de Mbappé y es el máximo goleador del equipo en una temporada donde se ha perdido partidos por las lesiones. Lleva 13 goles y 6 asistencias en 20 partidos, dos hat trick, cuando parecía imposible que llegara a tener esta eficacia en la definición.

Es un futbolista impresionante y rebelde que vuelve a dejar claro que no va a cambiar su forma de comportarse en un campo si se siente provocado y agredido física y verbalmente. Le marcan más fuerte, le intentan desestabilizar, se calienta fácilmente, entra a los rifirrafes, también los provoca, protesta a los rivales y los árbitros, pero se equivoca con sus gestos de menosprecio de enviar a un equipo a Segunda.

Vinícius no se llevó el Balón de Oro por gestos como el que hizo en Vallecas. Mandó a los aficionados del Rayo a Segunda división. En el mundo de las redes sociales, la fuerza de lo viral te penaliza gravemente y él lo debería saber. Ni lo demuestra o es un inconsciente o simplemente le da realmente igual. Algo que era habitual antes de la aparición de estos altavoces hoy es una condena. Futbolistas que se encaran con la grada los ha habido siempre. Vinícius no es un caso excepcional, pero que te pillen haciendo tal menosprecio te denigra. Salir del césped de Vallecas con actitud canallesca produce más indignación y solo conduce a un camino: el de los infiernos.

Real Madrid
El redactor recomienda