La impresionante lucha de Santi Cazorla para lograr hacer historia en el Oviedo a los 40 años
Santi Cazorla cierra el círculo en la recta final de su carrera con el gran sueño que le quedaba por cumplir. Marcar un gol con el Oviedo. Levantarse de los duros golpes tiene premio
Santi Cazorla, con el Oviedo. (EFE/Eloy Alonso)
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Ulises Sánchez-Flor
Pequeño de estatura (1,65 m) y gigante de corazón, sobresale por su talento y enorme esfuerzo. Santi Cazorla lo ha conseguido. Se considera el futbolista y la persona más feliz del mundo a las puertas de cumplir los 40 años. Está en el final de su carrera, juega en el club de su vida, fichó por el Oviedo dando todo tipo de facilidades y con el compromiso de que cada minuto se lo ganaría en el campo. No quería vivir de su brillante pasado tras más de 450 partidos en la élite. En él hay una impresionante lucha para lograr hacer historia en el Oviedo. A su ilusión y pasión por enfundarse la camiseta azul le faltaba ponerle la guinda: marcar un gol.
Ya lo tiene. Lo logró en la goleada del Oviedo en A Malata, contra el Racing de Ferrol, en un día de celebración en la capital del Principado de Asturias. Lo marcó de penalti, el primero de los cinco de su equipo, pero lo que le hace todavía más especial y meritorio es cómo lo consiguió. Lo lanzó con la derecha y con el pie izquierdo ensangrentado tras un pisotón de un rival que le provocó una brecha. Esto forma parte de la grandeza de Santi Cazorla. Es uno de los mejores futbolistas ambidiestros que se recuerdan. Siempre destacó por su facilidad y dominio para lanzar penaltis, faltas, córners y hacer regates con las dos piernas.
En su larga e intensa carrera en el fútbol superó el calvario de las lesiones, en especial una grave infección que le afectó severamente el tendón de Aquiles y por la que pasó hasta diez veces por el quirófano. Le castigó no poder jugar el Mundial de Sudáfrica. Era uno de los elegidos desde que Luis Aragonés confió en él para la Eurocopa de 2008. Luego lo hizo Vicente Del Bosque, con el que ganó la Eurocopa de 2012. Hasta Luis Enrique le llamó, con 35 años, en su primera etapa en la Selección.
Con su pundonor y talento ha ido superando lesiones graves. La del tendón de Aquiles produjo conmoción por el diagnóstico que hizo un médico inglés hace ocho años. En su etapa en el Arsenal le dijeron que no volvería a jugar al fútbol y que se diese por satisfecho si podría volver a caminar con su hijo en el jardín de su casa.
Cazorla no se rindió y superó todo tipo de calamidades con tesón y sufrimiento. Hasta el regreso al Oviedo ha dado muchas vueltas con gloria y pena. En el Oviedo sigue recibiendo golpes. Pero hay heridas que no duelen y cicatrices que dejan un recuerdo para la historia. La brecha que tiene Santi Cazorla en su pie izquierdo es una más del guerrero cuarentón, de una leyenda del fútbol español. Tiene un valor especial. Con el pie maltrecho marcó su gol más soñado. El primero con el Oviedo en la Segunda división española vale tanto como los que hizo en el Villarreal, el Recreativo de Huelva, Málaga y Arsenal. O los 15 que marcó en los 81 partidos con la Selección española.
Renunció a todo
Parecía que en Al Sadd estaba su retiro dorado. En Qatar jugó tres años, sin presión y bien pagado. Pero la cuenta pendiente de jugar en el Oviedo estaba ahí. Y la hizo posible cuando a mediados de agosto de 2023 se produjo la noticia bomba. El Oviedo y Santi Cazorla anunciaron el acuerdo. "Has tenido la inmensa valentía de querer volver. Sin nada que ganar, sin nada más que demostrar. Con los deberes hechos. Renuncias a todo", decía parte del comunicado oficial de bienvenida del club asturiano.
"Cuando tienes un sueño hay que cumplirlo por encima de todas las cosas", manifestó Santi Cazorla, que juega en el Oviedo con el salario mínimo de la categoría (91.000 euros anuales) y cedió sus derechos de imagen al club. Menos el 10% de la venta de sus camisetas que tienen que ir destinados para la cantera. Es la condición que puso en el acuerdo.
La pasada temporada se quedó sin marcar y el gol se hacía esperar. Como sucede con los jugadores que tienen categoría de ídolo, había mucha expectación en ver qué podría aportar, cuál era su condición física y rendimiento cerca de cumplir los 40 años. El ídolo siempre ha sumado desde el banquillo y en el campo, pese a que no marcaba. Ha llegado el gol del 8 del Oviedo, un 8 de diciembre, y Santi Cazorla, convertido en mito, dice que ha cumplido el sueño que tenía desde niño.
"En el momento del lanzamiento se me pasan muchas cosas por la cabeza. Antes de tirar, empecé a pensar en todo el tiempo que llevaba esperando este momento. Cogí el balón con el convencimiento de que lo iba a marcar. Lo conseguí". La historia de superación de Santi Cazorla sirve como manual de autoayuda para no rendirse nunca y darlo todo hasta el final para conseguir los sueños.
Pequeño de estatura (1,65 m) y gigante de corazón, sobresale por su talento y enorme esfuerzo. Santi Cazorla lo ha conseguido. Se considera el futbolista y la persona más feliz del mundo a las puertas de cumplir los 40 años. Está en el final de su carrera, juega en el club de su vida, fichó por el Oviedo dando todo tipo de facilidades y con el compromiso de que cada minuto se lo ganaría en el campo. No quería vivir de su brillante pasado tras más de 450 partidos en la élite. En él hay una impresionante lucha para lograr hacer historia en el Oviedo. A su ilusión y pasión por enfundarse la camiseta azul le faltaba ponerle la guinda: marcar un gol.