El pelotazo de Asencio con la oferta de su vida y el ADN que pedían a gritos en el Real Madrid
El Real Madrid negocia con Raúl Asencio una mejora y ampliación de contrato tras jugar solo tres partidos enteros con el primer equipo. Da el nivel en el campo e identidad al proyecto
Raúl Asencio, en el partido contra el Liverpool. (AFP7)
Por
Ulises Sánchez-Flor
Raúl Asencio pasa en menos de un mes de promesa a realidad, de ser un canterano en Primera Federación a tener una oferta de renovación del club y algunos se ilusionen con ver al nuevo Sergio Ramos. A esto se le llama dar un pelotazo en todos los sentidos. Se ha hecho un hueco en el once de Ancelotti, con todo lo que esto supone por la desconfianza que tiene el italiano con los jóvenes.
En los despachos activan la operación Asencio. Llaman a sus agentes para blindarle con un nuevo contrato. Finaliza en 2026, hay que ampliarlo, subirle la cláusula de rescisión y aumentar el sueldo. El que menos cobra de la primera plantilla es Jesús Vallejo, con poco más de 800.000 euros netos, y por ahí se equiparará a Asencio.
Está tapando más bocas Raúl Asencio que el ansioso Mbappé. Toda la angustia que se ve en la cara del francés contrasta con la seguridad que tiene el canario en sus acciones. Si al chaval le dicen que tire el penalti que no se atrevió Mbappé, habría cogido el balón como Lucas Vázquez hizo en la final de Milán contra el Atleti. Se habría dirigido al punto de lanzamiento haciendo malabarismos con la pelota. Asencio tiene gen madridista.
Ha nacido, como diría Florentino, para jugar en el Real Madrid. Solo había que ponerlo. Ha quedado demostrado tras disputar cuatro partidos seguidos (tres enteros) siendo de los más destacados. Juega porque no hay otro central, con lo que no está todo resuelto hasta que regrese Tchouaméni y veamos el criterio de la meritocracia. Si el entrenador prefiere al pivote francés junto a Rüdiger que darle continuidad al canterano.
Raúl Asencio frena a Álvaro Rodríguez en el partido contra el Getafe. (EFE Sergio Pérez)
El gen se tiene o no se tiene. Es como el talento. Se puede ser más habilidoso, fino y creativo. Lo del gen va con el carácter y la personalidad que se le exige a los futbolistas de la alta competición y se tienen que poner la camiseta del Madrid. A Asencio ni le pesa ni le queda grande y si había alguna duda, por su inexperiencia, ahí está el partido que hizo en Anfield. Después de evitar un gol bajo la línea de la portería en el inicio del encuentro y encararse con Darwin Núñez, sin achantarse con todo lo que significa batirse en duelo con un uruguayo, despeja la duda. Asencio tiene raza para jugar en la defensa del Madrid.
Rendimiento inmediato
El fútbol no tiene leyes fijas que expliquen cómo Asencio no ha necesitado periodo de adaptación y ofrece un rendimiento inmediato en un equipo en crisis de juego y resultados. Entró con el partido empezado contra Osasuna por la lesión de Militao y lo primero que hizo fue enviar un balón largo y preciso a Bellingham. El inglés rompió su sequía con el gol. Le dio continuidad a su juego en Butarque, compenetrado con Rüdiger, bien colocado, rápido en los cruces, contundente en los duelos por abajo y por arriba y con decisión para salir con el balón jugado.
En Anfield no se le puede culpar del primer gol del Liverpool. Fue a tapar el disparo de Mac Allister después de una jugada rápida, con fallos en cadena defensivos, y midió no meter el pie para evitar el penalti. Contra el Getafe ganó su segundo derbi. Al mismo nivel que el día del Leganés.
Lo avisó Raúl González Blanco, su entrenador en el Castilla y la persona que ha influido en el carácter que muestra en el primer equipo. Asencio no se arruga. Tiene criterio, corazón y juega enchufado. Le pone coraje, compromiso y una enorme concentración. Es de la estirpe de jugadores que merecen sitio en la plantilla del Real Madrid no solo por ser canteranos, sino por cumplir con actitud y profesionalidad la misión que se le encarga. Después del vacío que dejó Nacho, ver el nivel de Raúl Asencio en solo tres partidos invita al optimismo en un club que necesita crear identidad con chicos formados en la casa.
Ancelotti no quiere un central optimista y Raúl Asencio, sobrado de confianza, se llevó un toque del entrenador italiano por enviar un balón largo contra el Getafe que no llegó a su destino.
Demasiado meticuloso el entrenador con un jugador que arriesga y aprovecha su oportunidad en un momento delicado por las lesiones en defensa. Asencio, en el poco tiempo que lleva en el primer equipo, es más fiable y seguro que lo que podía esperar Ancelotti. Llegará el momento del fallo, de la equivocación, pero el paso más importante está dado. Asencio tenía ofertas el pasado verano, una de ellas para jugar con el Girona, y meses después muestra que tiene ADN Real Madrid.
¡Vuelta al Bernabéu y a la victoria! ¡A recuperar y pensar en el partido del miércoles, gracias a todos por el apoyo! #HalaMadrid 🤍 pic.twitter.com/EMtJX8pkSe
Ancelotti lo ha pasado realmente mal con la fragilidad defensiva y el drama de perder a Carvajal y Militao. Sus charlas están enfocadas en reclamar energía y sacrificio colectivo en defensa como clave para conseguir que el equipo sea sólido.
A Raúl Asencio, de momento, se le han visto más virtudes que defectos en la reacción de un Madrid que mostró debilidades en los partidos contra el Barcelona y el Milán. En el Clásico ajustó mal la línea defensiva y contra el Milán estuvo blando en las marcas. Bilbao es otro buen examen para el canterano en un calendario exigente hasta el final de año en el que puede ganar su primer título (la Copa Intercontinental) en la alta competición.
Raúl Asencio pasa en menos de un mes de promesa a realidad, de ser un canterano en Primera Federación a tener una oferta de renovación del club y algunos se ilusionen con ver al nuevo Sergio Ramos. A esto se le llama dar un pelotazo en todos los sentidos. Se ha hecho un hueco en el once de Ancelotti, con todo lo que esto supone por la desconfianza que tiene el italiano con los jóvenes.