El cabreo de Florentino apunta al gatillazo de Mbappé y a un Real Madrid que no está engrasado
Florentino está más preocupado por el rendimiento que tiene Mbappé que la rabieta de Vinícius porque no le han dado el Balón de Oro. Con el francés tendría que ser todo más fácil
Mbappé, cabizbajo, en el Clásico del Bernabéu. (Reuters/Susana Vera)
Por
Ulises Sánchez-Flor
El plantón del Real Madrid al Balón de Oro favorece a los intereses del club en algo cercano y doloroso.Se habla poco o nada de la dura derrota en el Clásico y un partido nefasto en el que no marcaron ni Vinícius ni Mbappé. De los dos delanteros, el más perjudicado es el francés por su precipitación para caer en el fuera de juego y falta de eficacia. Esto es lo más importante ahora para Florentino, por encima de la rabieta que tiene Vinícius por no ser el nuevo Balón de Oro. Su estrella está bloqueada y no levanta pasiones entre los aficionados.
Kylian Mbappé pasa por un mal momento, un bache del que no hay dudas que saldrá, pero en el corto plazo se convierte en la gran preocupación en el Real Madrid. No solo inquieta la irregularidad de su rendimiento deportivo y las complicaciones que tiene el francés para acoplarse a sus nuevos compañeros. A Florentino Pérez, su valedor, le cabrea la decepción que produce en la masa social el batacazo que se dio el equipo en el Clásico con el mejor futbolista del mundo en el Bernabéu. Las imágenes de los aficionados yéndose del estadio tras el gol de Lamine Yamal hicieron más dolorosa la derrota en el primer Clásico de Mbappé.
En la cúpula del Real Madrid se preguntan qué le pasa al francés para no estar en un estado de forma óptimo. Le ven con poca confianza y llama la atención que no tenga jerarquía dentro del campo ni fuera. Tras el Clásico no habló ningún jugador, nadie dio la cara y Mbappé desaprovechó una oportunidad única para enviar un mensaje tranquilizador y de esperanza. Estuvo desacertado e invisible en las horas después de un día clave. Las reacciones de los aficionados y sus manifestaciones, a la salida del Bernabéu, eran reproches hacia el futbolista que se burló del Madrid unos años, se le perdonó cuando llegó y en el primer gran encuentro naufragó.
La imagen que tiene hoy Mbappé es la de un futbolista cayendo una y otra vez en fuera de juego por su ansiedad. Contrasta con la del joven Lamine Yamal, más inexperto, pero viendo portería con un derechazo efectivo y demoledor. Este fue el momento más crítico en el palco del Bernabéu, con Joan Laporta sacando pecho por su joven estrella, el plan de Hansi Flick y La Masía.
A Florentino le ha fallado su galáctico en un día grande y, aunque esto ya lo haya vivido en la época de los Figo, Beckham, Zidane, Ronaldo y compañía, el varapalo para el presidente del Real Madrid es, de nuevo, desconcertante. Venía de un buen año con el éxito de un Real Madrid que funcionó con Jude Bellingham y esperaba que, a finales de octubre, con Mbappé todo fuera más sencillo.
La mano de Ancelotti
Los esfuerzos en los despachos no se ven reflejados en el césped. La mano Ancelotti es la de un Real Madrid grueso y un Mbappé desdibujado.Han sido muchos años de contactos con la familia de Mbappé, mensajes con el jugador, tensiones con el París Saint-Germain, desengaños con la estrella francesa, sus desplantes… Una larga espera, con el dorsal 9 vacante la temporada pasada, por primera vez en la historia del club, sin dárselo a Joselu, y Mbappé fracasa en su estreno como estrella del Real Madrid.
Kylian Mbappé no es un futbolista más para Florentino ni para el Real Madrid. El presidente ha trabajado muchos años su fichaje. Con estrategias de seducción, reuniones para cerrar un acuerdo que no rompiera el ecosistema deportivo y económico de la plantilla y así poder cuadrar la masa salarial.
No se entiende el gatillazo que pegó el francés en el Clásico. Ni él ni ningún aficionado del Real Madrid. Porque este es otro de los motivos del disgusto que tiene el presidente. La afición mantiene el recelo con el francés y, tras el Clásico, la desilusión late con un futbolista errático. Tiene dificultades para encajar en el equipo y marcar las diferencias.
Florentino quiere al Mbappé que sea un líder del Real Madrid y a un Ancelotti que dé con el sistema y la posición para sacarle todo el potencial. Es extraño que el entrenador se justifique diciendo que el francés todavía no tiene chispa y frescura. De puertas para dentro, el cuerpo técnico pone el foco en el delantero. Tiene que poner todo de su parte para encajar y estar más atento y acertado. Han transcurrido dos meses y medio de la temporada y el presidente muestra su descontento, haciéndolo visible en el palco. A Florentino le resulta difícil comprender cómo el equipo está por cocinar y juega peor que el de la temporada pasada.
Con Mbappé todo tiene que ser mejor y más fácil. Es la postura del presidente del Real Madrid. Es un futbolista contrastado y con un historial de actuaciones superlativas en Francia y en su Selección. Es el futbolista que impresionó por ser campeón del mundo en Rusia y marcar tres goles en la final del Mundial de Qatar contra la Argentina de Messi. No puede ser que Mbappé haya empeorado o se le vea bloqueado como en el Clásico. Florentino se hace preguntas y espera que Ancelotti dé respuestas con hechos convincentes.
El plantón del Real Madrid al Balón de Oro favorece a los intereses del club en algo cercano y doloroso.Se habla poco o nada de la dura derrota en el Clásico y un partido nefasto en el que no marcaron ni Vinícius ni Mbappé. De los dos delanteros, el más perjudicado es el francés por su precipitación para caer en el fuera de juego y falta de eficacia. Esto es lo más importante ahora para Florentino, por encima de la rabieta que tiene Vinícius por no ser el nuevo Balón de Oro. Su estrella está bloqueada y no levanta pasiones entre los aficionados.