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Nadie tiene miedo ya a Florentino Pérez
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¿Gigante con pies de barro?

Nadie tiene miedo ya a Florentino Pérez

El escándalo y espantada del Balón de Oro refleja la creciente soledad y desgobierno del segundo mandato (hasta ahora exitoso) del presidente madridista (con la UEFA y el fiasco del nuevo Bernabéu de fondo)

Foto: El presidente del Real Madrid, Florentino Pérez. (Getty/David Ramos)
El presidente del Real Madrid, Florentino Pérez. (Getty/David Ramos)
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"Es imposible que se haya manipulado la votación". Lo cuenta Alfredo Relaño, único español que ha participado en la elección del Balón de Oro.

Pero la lógica racional poco puede hacer ante las bajas pasiones. La decisión de darle el premio a Rodrigo en lugar de a Vinícius, ha generado una convulsión en el madridismo irreductible, que apoya la decisión de Florentino Pérez de boicotear la gala, al tiempo que denuncia una conspiración en la que estarían implicados la revista France Football, la UEFA, la propiedad Catarí del PSG y hasta la flor y nata de la prensa mundial...

"¿Cómo vas a manipular el voto de un centenar de periodistas internacionales?”, se pregunta incrédulo Relaño. “Además, el papel de la UEFA sigue siendo testimonial, el premio lo da France Football. Simplemente, Vinícius no ha ganado porque Brasil no hizo buena Copa América, y porque uno de los criterios era el juego limpio, y él es un jugador exaltado, lo que ha desgastado su figura. Todo ha sido una rabieta de Florentino, que aprovecha para desacreditar a la UEFA”, añade el periodista.

Foto: santiago-bernabeu-florentino-perez-real-madrid

Como mínimo, habría fallado la información interna sobre el Balón de Oro manejada por el Madrid, cuyos medios de cabecera llevaban semanas anunciando que el premio sería para Vinícius, incluso el mismo día del galardón, lo que aumentó el impacto del rodrigazo, pues pocas cosas generan más shock que las que ocurren por sorpresa. Y desde la confusión inesperada puede entenderse el boicot al Balón de Oro ordenado por Florentino, cuyas decisiones no se ponen en duda en el club, aunque supongan una merma de la reputación externa (fuera del madridismo sociológico, no digamos ya en otros países, la espantada del Madrid se ha interpretado mayoritariamente como una pataleta de mal perdedor).

El contexto

La tesis de Relaño es que, más que con el premio en sí, la sobreactuación del presidente del Real Madrid tendría que ver con la tensión acumulada por exceso de follones: drama vecinal y colapso del nuevo Bernabéu, fracaso de la Superliga (origen del enfrentamiento con la UEFA) y arranque errático de la temporada de los nuevos galácticos (dolorosa derrota reciente -0-4- contra el Barcelona, y desajustes en la adaptación de Mbappè), aunque “la coyuntura deportiva siempre es volátil y podría cambiar rápidamente”, afirma Relaño.

En efecto, en junio sabremos si estamos ante un revival de la primera crisis galáctica, o el Madrid lo vuelve a hacer y gana otra vez la Champions contra todos los elementos y volviendo a cerrar la boca a sus enemigos. No sería la primera vez...

"Es imposible que se haya manipulado la votación del Balón de Oro"

La segunda venida de Florentino Pérez a la presidencia del Real Madrid (2009 hasta nuestros días) cogió velocidad de crucero los últimos años, pese a no contar con el mejor contexto económico y deportivo por el covid, con varias Champions seguidas ganadas, algunas sin sacar la chequera (ganar una con los jornaleros Joselu y Lucas Vázquez de ejecutores parece solo al alcance milagroso del Madrid de las remontadas), y una gestión prudente (pero muy eficaz) del gasto (a diferencia de un Barcelona ahogado por el fair play financiero por sus excesos económicos pasados).

El broche a este periodo dorado del florentinato lo tenía que haber puesto el nuevo Bernabéu como teatro de los sueños, no ya los del Real Madrid, sino los de Aitana, Taylor Swift y sus fans, involuntarias financiadoras del club de Florentino gracias al hipogeo (el sistema para cambiar los suelos del estadio por la vía rápida en función del evento a celebrar).

Toda era euforia con la nueva infraestructura, hasta que los vecinos (pertrechados socialmente) de Concha Espina mandaron a parar -no queremos nuestro barrio convertido en el nuevo Las Vegas- generando la peor convulsión interna del segundo mandato de Florentino.

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“Creo que ya no hay manera de que lo del nuevo Bernabéu se arregle, al menos sobre los planes originalmente previstos, porque es un desafuero, un negocio basado en un delito continuado contra el medio ambiente. La reducción de conciertos va a ser un hecho, con el impacto consiguiente en las cuentas del club, que ya gastó 360 millones de euros por los futuros beneficios de explotación del estadio, apuntados como ingresos en ejercicios económicos pasados”, dice Relaño refiriéndose a las palancas pop de Florentino.

En medio de la escandalera por el Balón de Oro, ha pasado más desapercibido en la prensa deportiva que ayer declaró como imputado José Ángel Sánchez, director general del Real Madrid y brazo derecho de Florentino, por el caso vecinos contra el Bernabéu. Más nubes negras. El juez ve indicios de que los conciertos celebrados en el estadio podrían incurrir en un delito contra el medio ambiente por exceso de niveles de ruido. Tras concluir la comparecencia de José Ángel Sánchez, un portavoz vecinal denunció que el follón generado por los conciertos superaría 2500 veces el ruido máximo permitido, "un auténtico disparate" en su opinión. El club ha suspendido los conciertos -incluidos dos navideños de Aitana- hasta encontrar una solución definitiva a la insonorización, que algunos expertos ven como poco probable más allá de los parches coyunturales.

Cambio de ciclo

Cuando el estreno del nuevo Bernabéu se acercaba, y los medios deportivos hablaban sobre el revolucionario estadio del futuro que podría utilizarse cualquier día del año, con la consiguiente lluvia de millones para el club, nadie hubiera apostado a que un grupo de vecinos de Concha Espina acabaría doblándole el pulso a un Florentino Pérez no tan todopoderoso como parecía.

Foto: histeria-balon-oro-real-madrid-guerra-permanente

No era la primera vez que el Florentino tardío mostraba debilidad.

Su otra gran fuente estratégica de ingresos para luchar contra los clubs-Estado -la creación de una Superliga gestionada económicamente por los clubs históricos para laminarse a la UEFA- empezó a descarrilar cuando Florentino decidió lanzarla mediáticamente en El Chiringuito, ante el estupor de una prensa mundial que -por lo que sea- no acabó de ver que una tertulia turbo castiza fuera el espacio institucional adecuado para un desafío paneuropeo a la UEFA de este calibre. La posterior rebelión de los aficionados ingleses al carácter cerrado de la Superliga acabó dejando moribundo al proyecto.

“La Superliga tampoco va a salir”, según Relaño, “por mucho que la prensa afín a Florentino mantenga vivo el delirio de su futuro arranque".

"Florentino está absolutamente solo en eso”, zanja el periodista.

"A un señor de 77 años ya no le tienes miedo, le tienes cariño"

Un hombre solo. He aquí uno de los motivos por los que el Florentino del Real Madrid, tras una espectacular racha en la que todo le salía bien, estaría empezando a perder pie por sucesión de tropiezos.

O la soledad como sinónimo de multiplicación de enemigos: los organizadores del Balón de Oro, la Liga de Javier Tebas, la UEFA de Ceferin... Muchos frentes abiertos para un Florentino que, en palabras de un conocedor del club, "estaría midiendo mal sus fuerzas", en alusión a un contexto biológico de fragilidad. Según se comenta estos días en los reservados madrileños, los hombres poderosos que han tratado con el presidente últimamente estarían “perdiendo el miedo" a Florentino Pérez, que ahora es un señor de 77 años, es decir, ya no genera el temor reverencial de antaño, porque "a un abuelo no le tienes miedo, le coges cariño".

Dos fuentes conocedoras de las tripas del club hablan de cierta “inacción interna” a causa de todo ello. Pese a su gran tamaño simbólico global, y pese a haber profesionalizado la gestión, el Madrid de Florentino seguiría funcionando como una “empresa familiar”, en el sentido de que el único que manda ahí es Florentino, no hay contrapoderes ejecutivos internos y "si él no toma las decisiones, las decisiones se quedan sin tomar”.

El vacío de poder se manifestaría estos días en la crisis del nuevo Bernabéu. Dado que Florentino no va a asumir las culpas por los fallos en las obras y en la ejecución del proyecto, las "tensiones por el reparto de culpas en el corazón del club” se habrían disparado, según dichas fuentes.

placeholder Florentino y Mbappé. (EFE)
Florentino y Mbappé. (EFE)

Aunque ya rodó una cabeza por el verano, la de Santiago López-Villas, ex consejero delegado de Madrid Bernabéu, recolocado en otro lugar, la suya era una caída por descontada antes de la revuelta vecinal. El reparto de culpas, y afilado de cuchillos, estaría aún en fase de cocinado interno.

¿Significa todo esto que Florentino ha perdido el toque Florentino? El aura del dirigente que conseguía todo lo que se proponía. Quizá aún sea pronto para saberlo, pero el relato sobre su omnipotencia tiene fisuras nunca vistas desde la crisis galáctica de su primer mandato, que acabó con su salida del club por la puerta de atrás (y con su pronto arrepentimiento). Tras todo el poder y legitimidad acumulado estos años de triunfos deportivos, es difícil creer en un escenario así, pero sí en uno de lenta erosión de su mandato, que ya habría generado los primeros debates por lo bajini en el Madrid del gran poder sobre una futura sucesión.

Para el prohombre que cimentó su poder desde el ladrillo, de ACS a las cuatro torres que cambiaron el skyline madrileño (una por cada galáctico fichado cuando arrancó su primera presidencia), nada tan narrativamente dañino que cagarla con una obra faraónica, la del nuevo Bernabéu, que debía haber superado el legado de Santiago Bernabéu por la vía del show businees, pero ha tenido unos sobrecostes de vértigo (de 575 millones a unos 1600 millones) y ha acabado en capítulo de Aquí no hay quien viva, con el barrio cero del merenguismo sublevado contra el jefe de todo eso, al que nadie se atrevía a chistar hasta hace poco, pero al que hoy todo el mundo -de Concha Espina a París- parece capaz de subírsele a las barbas.

Pronóstico reservado.

"Es imposible que se haya manipulado la votación". Lo cuenta Alfredo Relaño, único español que ha participado en la elección del Balón de Oro.

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