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La histeria del Balón de Oro se apodera del Real Madrid, en guerra contra todo y todos
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Cortan relaciones con el galardón

La histeria del Balón de Oro se apodera del Real Madrid, en guerra contra todo y todos

El plantón a la gala de París confirma el estado de nervios en el que vive el conjunto madridista. Enfrentado con LaLiga, UEFA o con los vecinos del Santiago Bernabéu en un conflicto permanante

Foto: Vinícius, en una imagen de archivo. (Europa Press)
Vinícius, en una imagen de archivo. (Europa Press)

El Real Madrid activó los protocolos defensivos después de comer. El café se amargó en las oficinas de Concha Espina. Primero hubo un runrún que fue desde las redes sociales hasta Valdebebas: Rodrigo iba a ganar el Balón de Oro. Incertidumbre inicial, desconcierto después y absoluta rabia para terminar. Durante semanas, las firmas de los medios deportivos más cercanas a los despachos madridistas aseguraban que Vinícius Jr era el Balón de Oro 2024. Y, entonces, todo explotó. Plantón, enfado y un nada será como antes. Punto de inflexión en la relación del Real Madrid y el galardón.

Los motivos del Real Madrid sonaron contundentes. Injusticia y atropello. ¿Suficiente cómo plantar al Balón de Oro, quizás, la única gala con relativo prestigio dentro del mundo del fútbol? Fue Vinícius el primero en dar la voz de alarma y expresar su negativa a viajar. El club le respaldó y cambió todos sus planes, nadie acudiría. Mientras tanto, el aficionado se dividía entre los que veían necesaria la reacción de la entidad y los que, pese ver injusta la decisión, creían que el señorío del Real Madrid tenía que estar por encima de todo.

El Madrid vive en una guerra permanente en los últimos tiempos. Los frentes abiertos son distintos actores, pero el relato que defiende la entidad es la misma: todos están contra mí. La ausencia de representación madridista en la gala valió, además, numerosas críticas de seguidores contrarios al tachar de irrespetuosa la decisión. Rodrigo Hernández levantó el primer Balón de Oro español desde Luis Suárez en 1964 y nadie del Real Madrid, el club español más relevante, estuvo ahí para aplaudirle. Ni siquiera Dani Carvajal, otro candidato al premio, y capitán de la Selección Española.

Más absurdo, incluso, fue el momento en el que se premió al Real Madrid como mejor equipo del año y nadie salió a recoger dicho reconocimiento. En la previa de la gala, distintas leyendas madridistas como Mijatovic o Figo señalaron lo extraño del plantón blanco. Luis de la Fuente, seleccionador español, lo catalogó como una mala noticia para el fútbol nacional. Lo mismo sucedería con Carlo Ancelotti, que celebró su galardón a mejor entrenador del año en redes sociales, con especial cariño para Vinícius y Carvajal.

placeholder Modric posa con su Balón de Oro. (EFE/Rodrigo Jiménez)
Modric posa con su Balón de Oro. (EFE/Rodrigo Jiménez)

Florentino Pérez es uno de los grandes admiradores del Balón de Oro. Cuando llegó a la presidencia de Real Madrid, sabía que la manera de reflotar y de llevar a "la siguiente dimensión" al club blanco pasaba por integrar a la plantilla a ganadores de dicho premio. Así llegaron los Figo, Zidane, Ronaldo, y, en su segunda etapa, los Kaká, o Cristiano Ronaldo. La consecución dorada de Luka Modric o Karim Benzema fueron determinantes para el equipo de Chamartín, que siempre respaldó la importancia del Balón de Oro.

Este varapalo en lo que a imagen respecta (porque sí, lo único que aporta el galardón es imagen, anda más) llega en un momento complicado para el Madrid, tanto a nivel institucional como deportivo. "Sí, sí, pero yo el lunes voy a por el Balón de Oro", le espetó Vinícius a Gavi en un pique del Clásico, cuando el blaugrana se recochineaba del 0-4 del marcador. Una frase que no ha envejecido bien para el brasileño, tocado anímicamente tras conocer la noticia de su no coronación como Balón de Oro (algo que, por cierto, no empaña el estratosférico curso del extremo, que, recordemos, fue esencial para la conquista de LaLiga y la Champions League).

Foto: vinicius-balon-de-oro-real-madrid-carvajal

Los problemas deportivos del Madrid son tan conocidos como relativos. Sigue vivo en todas las competiciones y la aspiración es la misma de los últimos años, llegar a marzo en buena forma física para afrontar el final de temporada. Pero el golpe del Clásico fue durísimo, por forma y contenido. A eso se suman las dudas sobre Ancelotti, que no consigue dar con la tecla para integrar a Kylian Mbappé y superar el adiós de Toni Kroos.

En los despachos, los viejos enemigos: permanente enfrentamiento con LaLiga, focalizado en la guerra Tebas-Florentino; la Superliga en los juzgados, con la hoja de ruta a medio plazo de abandonar la Champions por su batalla contra la UEFA; los conciertos del nuevo Santiago Bernabéu paralizados y a la gresca con los vecinos y, finalmente, ruptura total con France Football y todo lo que rodee el Balón de Oro. Todo se interpreta como una persecución. Ya no existe término medio para el Real Madrid, que entiende que cada conflicto es trascendental y debe ser elevado a cruzada. Mientras la masa social madridista esté de acuerdo, la estrategia funcionará.

El Real Madrid activó los protocolos defensivos después de comer. El café se amargó en las oficinas de Concha Espina. Primero hubo un runrún que fue desde las redes sociales hasta Valdebebas: Rodrigo iba a ganar el Balón de Oro. Incertidumbre inicial, desconcierto después y absoluta rabia para terminar. Durante semanas, las firmas de los medios deportivos más cercanas a los despachos madridistas aseguraban que Vinícius Jr era el Balón de Oro 2024. Y, entonces, todo explotó. Plantón, enfado y un nada será como antes. Punto de inflexión en la relación del Real Madrid y el galardón.

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