"Lim es un especulador, el club no le importa". La hemorragia interna que desangra al Valencia
Un exalto cargo explica cómo el máximo accionista ha hundido al club de Mestalla hasta ser colista doble: el equipo masculino y el femenino. La afición explota y pide, una vez más, su marcha
Manifestación en Mestalla contra Peter Lim. (EFE/Manuel Bruque)
"Peter Lim no es un empresario, no genera riqueza. Es un especulador”, resalta un ex alto cargo del club de Mestalla al ser preguntado por cómo el Valencia CF ocupa la cola de la clasificación de Primera tanto en la Liga masculina como en la femenina. “Ha sido un proceso. No algo que venga de un día para otro. A Lim, el Valencia le da igual y, en el club, la idea de los empleados es que todos han de besar por donde pisa. A los aficionados se les mira con desprecio”, añade esta fuente que convivió varios años con la directiva designada por el millonario singapurense.
El 24 de agosto de 2019, apenas tres meses después de proclamarse campeón de Copa del Reycon el Valencia CF (VCF) ante el Barça de Messi en el Villamarín (2-1), las palabras de Marcelino resonaron en Singapur: “Solo los cangrejos van hacia atrás”, dijo el técnico asturiano con relación a la descapitalización de la plantilla recién iniciada por Lim. Apenas 17 días después, Marcelino fue destituido.
Desde entonces, la profecía se ha ido cumpliendo hasta llegar a convertirse el pasado lunes, tras perder en Mestalla ante la UD Las Palmas (2-3), en el colista de la Primera tras las 10 primeras jornadas. De aquel campeón de la Copa y clasificado para la Champions solo quedan tres jugadores en el plantel: el capitán Gayà, recién regresado de una larga lesión; el actual tercer portero, Jaume Doménech; y el central Diakhaby, lesionado en la rodilla de gravedad. El resto fueron vendidos (la mayoría) o regalados (Parejo al Villarreal y Kan In Lee, ahora titular en el PSG de Luis Enrique, al Mallorca). Sus sustitutos, excepto Pepelu y Mamardashvili (ya vendido al Liverpool), han sido jugadores de medio pelo.
Rubén Baraja, actual técnico del Valencia. (EFE/Manuel Bruque)
Las causas del declive del Valencia, un histórico con 23 títulos y en cuarto lugar en puntuación en la Liga, se sitúan en dos planos. Por un lado, Lim, arropado por el presidente de la Liga, Javier Tebas, ha practicadoun austericidio consistente en bajar drásticamente la masa salarial de la plantilla a costa de devaluarla y dejar a la entidad fuera de Europa en las últimas cinco ediciones. En el último mercado de fichajes, solo permitió una inversión de 1,3 millones: descartes de otros equipos, algunos de Segunda (Dani Gómez o Germán Valera), que han llegado libres o cedidos.
Y el segundo plano estaría la dirección de sus empleados en Valencia, el autoproclamado ‘local management’: el director corporativo, Javier Solís, el director deportivo, Miguel Ángel Corona, y la presidenta, Lay Hoon Chan, incapaces de montar un conjunto competitivo con los recursos disponibles. Su principal característica fue plegarse a los designios de Lim con tal de preservar el cargo. Justo lo contrario de la rebeldía y las exigencias de anteriores entrenadores como Marcelino, Bordalás o Javi Gracia, todos depurados por sus exigencias.
El penúltimo ejemplo de la inoperancia de la dirección deportiva fue el fichaje en verano de Maximiliano Caufriez, un central belga de 27 procedente del Clermont, descendido a la Segunda francesa, y que no ha debutado en Mestalla después de presentarse en el reconocimiento médico con una panza prominente en una foto de perfil enviada por el club.
El gran valedor de Lim en su llegada a Valencia, en 2014, el expresidente Amadeo Salvo, mintió en todo. También en que Lim iba a acabar con la deuda, que sigue en 341 millones de euros. El VCF negocia ahora un préstamo de Goldman Sachs de unos 240 millones. La intención es reiniciar el 11 de enero las obras del nuevo estadio, paradas desde hace 16 años, para acabar el futuro recinto en otra parte de la ciudad (la avenida de las Cortes Valencianas), para unos 70.000 espectadores, en julio de 2027. Eso supondría derribar el viejo Mestalla frente a la oposición de una mayoría de valencianistas, que preferiría rehabilitar el centenario coliseo. Pero el Ayuntamiento, en un pleno del pasado julio, le ratificó al VCF los beneficios urbanísticos: 40.000 metros cuadrados del suelo terciario del nuevo estadio, ya vendido por 40 millones a la empresa Atitlan, propietario de Roberto Centeno (yerno de Juan Roig), más los 70.000 metros de residencial y otros 14.000 de terciario del actual campo.
Rubén Baraja se ve ahora en una situación crítica. El 25 de mayo de 2019, antes de vencer en la Copa ante el Barça, los aficionados valencianistas desplegaron una enorme lona con las efigies dibujadas de dos de sus principales ídolos: Mario Kempes y Rubén Baraja, presente en el Villamarín como un aficionado más. Como jugador fue uno de los más grandes. Como entrenador, llegó sin apenas cartel en 2023 para salvar al equipo del descenso tras la espantada de Gattuso y ganó prestigio la temporada pasada al evitar los apuros con una novena posición. Esta campaña, sin embargo, se le está atragantando con seis derrotas, tres empates y una sola victoria (ante el Girona, 2-0, en sendos goles de rebote).
Baraja no se ha quejado de nada con Lim (es la única manera de sobrevivir en el banquillo y el máximo accionista ni siquiera se ha dignado a conocerlo), pero su principal error ha consistido en apostar por el fichaje de Rafa Mir. El delantero murciano, de 27 años, apenas ha jugado cuatro partidos, relegado en parte por las lesiones y en parte por una sanción por haber sido acusado de agresión sexual en unos hechos acaecidos el pasado 31 de agosto. El ‘local management’ mantendrá en el cargo a Baraja mientras sea posible porque es el único escudo ante una afición enfurecida en busca de culpables al implacable deterioro de su querido equipo. Todos desean la marcha de Lim.
"Peter Lim no es un empresario, no genera riqueza. Es un especulador”, resalta un ex alto cargo del club de Mestalla al ser preguntado por cómo el Valencia CF ocupa la cola de la clasificación de Primera tanto en la Liga masculina como en la femenina. “Ha sido un proceso. No algo que venga de un día para otro. A Lim, el Valencia le da igual y, en el club, la idea de los empleados es que todos han de besar por donde pisa. A los aficionados se les mira con desprecio”, añade esta fuente que convivió varios años con la directiva designada por el millonario singapurense.