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Zubimendi no es broma: su gol evita el drama de España ante Dinamarca en plena Hispanidad (1-0)
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Zubimendi no es broma: su gol evita el drama de España ante Dinamarca en plena Hispanidad (1-0)

La Selección Española venció a la danesa en un apretado duelo que se decidió en el tramo final. El tanto del jugador de la Real Sociedad le da los tres puntos al equipo de De la Fuente

Foto: Zubimendi rescató a España en Murcia. (Reuters/Pablo Morano)
Zubimendi rescató a España en Murcia. (Reuters/Pablo Morano)

Ya se cocinaba el olor a tragedia, pero hubo un héroe inesperado, actor secundario en el elenco habitual, que transformó el aroma a drama en euforia. Hay veces en la que las líneas entre el éxito y el fracaso son demasiado finas, incapaces de ser definidas con exactitud. Esta España, cargada de bajas, también es capaz de vencer superando la adversidad. El gol de Martín Zubimendi en el tramo decisivo evitó los sofocos en Murcia, en pleno día de la Hispanidad (1-0).

Sería titular en casi todos los grandes equipos europeos, salvo el Manchester City, si me apuran. El interés del Liverpool en verano y ahora de los citizens no es ninguna broma. Martín Zubimendi es un jugador con un notable infortunio en la Selección Española: tiene por delante a Rodri. Lograr que la ausencia del mejor del mundo en esa posición apenas se notara solo podía conseguirse con la misma dosis de personalidad con la que ha comandado a la Real Sociedad a los años más gloriosos de su etapa contemporánea.

Eran tantas las bajas que había cierta sensación de vértigo al asomarse a la alineación. Ni estaba Nico Williams, ni Rodri, ni Unai Simón, ni Carvajal, ni Le Normand. Atrás habían quedado las vértebras del equipo campeón, pero no parecía importarle en exceso a Luis de la Fuente. Si su máxima es la edificación de un colectivo, no había por qué centrarse en la ausencia de nombres propios.

Zubimendi dio el triunfo con su gol, pero conviene centrarse en Lamine Yamal, aunque se agoten los elogios. No conviene excederse en las alabanzas por su edad, a pesar de que en ocasiones resulte imposible. Su descaro volvió a ser de gran ayuda en una primera parte en la que fue el que más cerca estuvo de adelantar a España. Su zurdazo rozó el larguero.

placeholder Morata estuvo tenaz en el partido. (EFE/Chema Moya)
Morata estuvo tenaz en el partido. (EFE/Chema Moya)

La tenacidad dio sus frutos

España monopolizó el balón, pero las ocasiones eran recíprocas. Dinamarca se acercaba con peligro a la portería de David Raya, que cumplió con nota la difícil tarea de reemplazar a Unai Simón. Salvó a la Selección en alguna ocasión que hubiera adelantado a los daneses y despertados los traumas, disipados desde el triunfo en la Eurocopa.

Álvaro Morata ha cambiado de corte de pelo, pero mantiene la misma tenacidad que siempre, aunque no tuviera premio. En una semana en la que Rafa Nadal ha anunciado su retirada, conviene recordar el lema de la Philippe Chatrier, pista en la que tantos triunfos ha cosechado: "La victoria pertenece a los más tenaces". Quizá así puede entenderse por qué ganó España.

placeholder De la Fuente estuvo muy inquieto. (Reuters/Vincent West)
De la Fuente estuvo muy inquieto. (Reuters/Vincent West)

El tiempo se iba

La Selección lo intentó por todos los medios. Pero el tiempo apremiaba y el empate era un premio magnífico para Dinamarca, más que convincente. La desesperación se notaba en el banquillo, por más que De la Fuente y su segundo, Pablo Amo, pidieran cautela al equipo.

Justo en ese instante llegó el tanto de Zubimendi, no sin cierto suspense. La revisión del VAR se alargó y la capacidad de reacción hubiera sido muy complicada de haberse anulado el gol. Pero la validez desató las sonrisas, en la grada y en el campo. Solo quedaba cerrar el día y recordar que nunca está de más sufrir. Aunque seas campeón de Europa.

Ya se cocinaba el olor a tragedia, pero hubo un héroe inesperado, actor secundario en el elenco habitual, que transformó el aroma a drama en euforia. Hay veces en la que las líneas entre el éxito y el fracaso son demasiado finas, incapaces de ser definidas con exactitud. Esta España, cargada de bajas, también es capaz de vencer superando la adversidad. El gol de Martín Zubimendi en el tramo decisivo evitó los sofocos en Murcia, en pleno día de la Hispanidad (1-0).

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