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Por qué nadie entiende a Guruzeta, el delantero y nuevo ídolo del Athletic
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GANÓ LA COPA DEL REY EL AÑO PASADO

Por qué nadie entiende a Guruzeta, el delantero y nuevo ídolo del Athletic

Gorka regresó a San Mamés tras pasar por el filial. La temporada pasada se convirtió en el ansiado sustituto de Aritz Aduriz y un jugador muy valioso para Ernesto Valverde

Foto: Guruzeta, en el duelo ante el Sevilla. (Europa Press)
Guruzeta, en el duelo ante el Sevilla. (Europa Press)

El Athletic de Bilbao llevaba seis años sin estar presente en Europa. Toda la responsabilidad en lo que al gol se refiere recaía en Iñaki Williams. Era el sucesor natural del nueve cuyo estilo de juego chocaba frontalmente con lo que todos los athleticzales estaban acostumbrados a ver. La insistencia de sus entrenadores obedecía a que no había nadie con garantías para jugar en una posición que Aritz Aduriz había dejado huérfana tras su retirada en 2020. En el fútbol, si no hay un jugador capaz de meter más de diez goles por temporada, es muy complicado estar en lo más alto de la clasificación. De repente, hace un año emergió con fuerza la figura de Gorka Guruzeta. Se trata de un jugador que llegó al Athletic hace 11 temporadas y al que ya casi se le había dado por perdido para la causa. Su despegue dentro de la élite ha tardado en llegar, pero sus 14 goles en Liga y otros dos en Copa durante la última campaña liguera, recién cumplidos los 28 años, invitan a pensar que el club vasco tiene un delantero de garantías para el próximo lustro.

Al guipuzcoano no le importa nada mostrarse en redes sociales. En su cuenta de Instagram tiene más de 49.000 seguidores, donde aparecen un buen número de fotografías que se corresponden con la posterior celebración del título de Copa. Lo mismo posa con miembros de su familia que con su actual compañera sentimental, la abogada santurtziarra Saioa Gayo, en sitios tan dispares como Budapest o Ribadesella. En la red X no llega a los 8.000 seguidores. La foto que tiene fijada es bastante representativa de lo que significó para él volver a casa. Está tomada el 8 de julio de 2022 y en ella aparece junto al recién elegido presidente del Athletic Jon Uriarte. El texto que adjuntaba era toda una declaración de intenciones: "Muy feliz de volver a casa (…) No voy a dejar de luchar por este escudo".

Quienes le conocen saben que la vida de Guruzeta ha adquirido cierto orden durante estos últimos años. Llegó muy joven a Lezama. Solo tenía 17 con el aspecto de un chaval alto y muy espigado. En esa época compartió piso con Unai Simón, "tal vez su mejor amigo dentro de la plantilla", como admiten personas cercanas al jugador. Ambos coincidieron también en el Bilbao Athletic "y ahora son uña y carne". El guipuzcoano es de los que ayuda a los más jóvenes cuando llegan al club "sin pedirles nada a cambio". Es algo que le inculcaron desde que pisó Lezama por primera vez. Esa misma persona recuerda que, por ejemplo, hace unos años se ofreció durante varios días a llevar en su coche a casa o la universidad a un chaval que estaba por aquel entonces en el Bilbao Athletic y que no tenía la edad necesaria para sacarse en carnet de conducir.

Al delantero centro es de los que le gusta mucho cuidarse y, sobre todo, sacar a pasear a su perro Gus todos los días que se lo permite su trabajo por Las Arenas. Muchas veces lo hace acompañado de su pareja, y otras en solitario. No es una zona donde abunde la presencia de jugadores del Athletic, más partidarios de residir en las modernas casas de la plaza Euskadi de Bilbao, pero es que le gusta vivir en un sitio tranquilo cerca del mar. "Es de los que cae bien a toda la plantilla y tiene una buena relación con todo el mundo". Su pasado realista no le ha pasado factura entre los aficionados, a pesar de que de joven fue hincha y hasta socio de la Real Sociedad. Su padre había vestido la camiseta txuri urdin y, claro, la influencia del aita hizo el resto. Sin embargo, la insistencia del Athletic le convenció para enrolarse en las filas rojiblancas. Había acudido a entrenar con regularidad una vez por semana a Zubieta y nadie le llegó a formular una propuesta en firme. Para cuando la Real Sociedad quiso reaccionar, ya fue demasiado tarde.

placeholder Guruzeta, en el calentamiento antes de un partido. (Europa Press)
Guruzeta, en el calentamiento antes de un partido. (Europa Press)

El rendimiento el año pasado

Hasta tiene detalles con algunos que han sido compañeros suyos en otros equipos. Cuando regresó al Athletic hace dos años no le dieron la titularidad. En la tercera jornada saltó al campo en el minuto 54 y dos después anotó su primer gol. Para celebrarlo se llevó las manos a los ojos como si fueran unas gafas. Era su forma de acordarse de su excompañero en el Amorebieta Mikel San José. Al exrojiblanco también le gustaba festejar así sus goles. La historia arranca en el antiguo San Mamés, donde a los jugadores les daban invitaciones para repartir entre sus allegados en unas localidades cerca de un córner. El caso es que desde allí no se veía muchas veces quién había sido el autor de un tanto, así que para que la novia de San José supiera que había sido él lo celebraba con el gesto de las gafas con sus dedos.

En el Athletic suspiraban desde hace años por encontrar un goleador. En Lezama no se atisbaba nada en el horizonte y se aferraban a Aduriz a pesar de que sus dolores de cadera le impedían rendir con ciertas garantías. Le renovaron incluso una temporada más a sabiendas de sus problemas físicos. La situación era tan desesperada que hasta los jugadores, por su cuenta y riesgo, contactaron con Fernando Llorente para que regresara al club que le formó y que siete años antes había abandonado tras rechazar, como él mismo reconoció, "una oferta irrechazable". El expresidente Aitor Elizegi abortó la idea pese a que tenía motivos para seguir preocupado. Fuentes de la anterior Junta Directiva explican que la apuesta de futuro era Asier Villalibre. Ni siquiera se barajó la idea de tirar los tejos a Mikel Oyarzabal. "Ya había dicho en público muchas veces que su deseo era seguir en la Real Sociedad, así que ni lo intentamos". En Osasuna hace años que juegan siempre con un delantero centro foráneo. Las posibilidades de fichar a alguien se desvanecieron sin remedio.

Guruzeta, un año mayor que Villalibre, era un jugador que gustaba en Lezama, pero que no convencía del todo. En la temporada 2016/17 el guipuzcoano anotó 18 dianas. La respuesta del de Gernika un año más tarde fue de lo más elocuente: 23 goles. La lucha codo a codo entre ambos era continua. Las mismas fuentes apuntan que una vez cubierta la etapa del guipuzcoano en el Bilbao Athletic, "que no lo olvidemos es un equipo formador de jugadores", y dado que no logró asentarse en el primer equipo, se optó por rescindirle el contrato. En su primera temporada en el Athletic solo disputó seis partidos de Liga y tres de Copa (un gol). Aduriz, Raúl García, Iñaki William, Sabin Merino y, de nuevo Villalibre, le cerraban todas las puertas. Mientras, en el radar del Athletic ya estaba otro delantero de Lezama que apuntaba maneras. Era Ewan Urain, un nueve buen rematador de cabeza, que ha llegado a jugar con la selección escocesa sub-21 por el lugar de nacimiento de su madre. Otra decepción, ya que en la actualidad milita en el Navalcarnero, encuadrado en el grupo V de la Segunda Federación.

placeholder Guruzeta pelea por un balón con Le Normand. (Reuters/Violeta Santos Moura)
Guruzeta pelea por un balón con Le Normand. (Reuters/Violeta Santos Moura)

El paso por el filial

Cuando rescindió su contrato con el Athletic se fue a casa con lágrimas en los ojos. Su siguiente destino fue Sabadell, donde aterrizó después de haber superado una lesión de cruzado. Jugaba de forma habitual, pero un delantero centro que aspire a jugar en Primera División no se podía permitir el lujo de anotar solo tres goles en una temporada. A Guruzeta se le iban acabando las oportunidades. El Amorebieta iba a ser su última bala en la recámara si quería regresar a San Mames para jugar de rojiblanco. Comenzó de forma un tanto frustrante calentando banquillo. No le salía nada, e incluso admitió tiempo después que en aquella época legó a tocar fondo. Entonces recurrió a la figura del psicólogo que le ayudó a serenarse y a dejar de lado la presión que se había autoimpuesto. Solo le faltaba tener una oportunidad y saber aprovecharla.

Y le llegó el 28 de noviembre de 2021. Ese día el Amorebieta jugaba como local frente al Zaragoza. En el minuto 67 el árbitro expulsa a Iñigo Orozko y poco después Guruzeta entra en el campo en sustitución de Koldo Obieta. El partido finaliza con empate (1-1). La semana siguiente el equipo se desplazaba a Málaga. Otra nueva oportunidad. No decepcionó a nadie. En un cuarto de hora anotó dos goles y su equipo ganó en La Rosaleda. En diciembre logra otros cinco goles y al final de la temporada alcanza los 13 tantos. La dirección deportiva del Athletic, por aquel entonces en manos de Rafa Alkorta, acuerda por unanimidad recuperarlo. Lo hicieron justo un mes antes de celebrarse las elecciones en el club a las que el equipo de Elizegi no se presentó. Por tanto, el destino de Guruzeta volvía a ser una incógnita, puesto que no sabía si los nuevos dirigentes iban a contar con él.

En su regreso disputó 37 encuentros, la mayoría de ellos saliendo desde el banquillo, con un saldo de seis goles. Unos números bastante vulgares para un goleador. El primer partido de Liga de la pasada temporada frente al Real Madrid en San Mames fue de nuevo suplente. Su entrenador, Ernesto Valverde, apostó por Iñaki Williams. Otra vez pintaban bastos para el guipuzcoano. Sin embargo, la semana siguiente fue titular ante Osasuna y marcó. Siete días después repitió contra el Betis y el cielo se despejó de nubes para Guruzeta. Al final, anotó otros 12 (14 en total) y repartió cinco asistencias, unos registros que igualaban a los que había conseguido Aduriz un lustro antes. Los más escépticos se frotaban los ojos ante un jugador cuyo nombre se pronuncia poco durante la retransmisión de los partidos. Es como si solo apareciera siempre cuando hace más falta que, por otra parte, es la carta de presentación de muchos goleadores.

placeholder Guruzeta celebra un gol en San Mamés. (EFE/Biel Aliño)
Guruzeta celebra un gol en San Mamés. (EFE/Biel Aliño)

La mirada de De la Fuente

Es de esos jugadores, que cuando cuesta clasificarlos de alguna manera, se dice que hacen una labor sorda para el equipo. Dicho de modo más técnico, que tira desmarques, abre espacios a sus compañeros, lucha y nunca da un balón por perdido. Sus propios compañeros le llaman el Benzema del Athletic porque, salvando las diferencias, su juego asemeja al del exmadridista. Sus goles no han pasado desapercibidos en la página Transfermark. En su última actualización, que data del pasado mes de junio, su valor en el mercado asciende a los 18 millones de euros, esto es, ocupa la octava plaza entre los jugadores de la plantilla del Athletic. Lejos quedan esos dos millones de euros con los que la misma web tasó a Guruzeta nada más salir del Amorebieta.

Tampoco sus goles han pasados inadvertidos para el seleccionador Luis de la Fuente. Su nombre ha aparecido en las prelistas de alguna convocatoria. Sería otra muesca en su fructífera carrera futbolística. Se asemejaría aún más a la de su ídolo Artiz Aduriz. Ambos son de San Sebastián y el Athletic los fichó del Antiguoko. Además, a ninguno le resultó fácil regresar al club vasco. De hecho, tardaron lo suyo en hacerse dueños del nueve. Aduriz lo logró a partir de los 31 años, cuatro más que su paisano.

El Athletic de Bilbao llevaba seis años sin estar presente en Europa. Toda la responsabilidad en lo que al gol se refiere recaía en Iñaki Williams. Era el sucesor natural del nueve cuyo estilo de juego chocaba frontalmente con lo que todos los athleticzales estaban acostumbrados a ver. La insistencia de sus entrenadores obedecía a que no había nadie con garantías para jugar en una posición que Aritz Aduriz había dejado huérfana tras su retirada en 2020. En el fútbol, si no hay un jugador capaz de meter más de diez goles por temporada, es muy complicado estar en lo más alto de la clasificación. De repente, hace un año emergió con fuerza la figura de Gorka Guruzeta. Se trata de un jugador que llegó al Athletic hace 11 temporadas y al que ya casi se le había dado por perdido para la causa. Su despegue dentro de la élite ha tardado en llegar, pero sus 14 goles en Liga y otros dos en Copa durante la última campaña liguera, recién cumplidos los 28 años, invitan a pensar que el club vasco tiene un delantero de garantías para el próximo lustro.

El Confidencial
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