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El Real Madrid pierde la cabeza en Lille con una pifia de Camavinga y un juego gris (1-0)
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El Real Madrid pierde la cabeza en Lille con una pifia de Camavinga y un juego gris (1-0)

El Real Madrid cae derrotado contra el Lille en un partido donde pagó su juego previsible, las pocas ocasiones de gol y el penalti de Camavinga por sacar el brazo dentro del área

Foto: Arda Güler se lleva las manos a la cabeza. (Reuters/Benoit Tessier)
Arda Güler se lleva las manos a la cabeza. (Reuters/Benoit Tessier)

El Real Madrid sufre su primera derrota de la temporada contra el Lille. Pagó su mala cabeza. Subestimó al equipo francés en una primera parte que se tomó en serio la fase defensiva y descuidó el juego de ataque. Le faltaron ganas y en la segunda parte no supo cómo hacer daño al rival. Le destruyó un error de Camavinga, con el brazo despegado dentro del área, que le costó el gol de penalti. No se vio una buena versión del equipo. Con problemas para construir juego, amenazar y llevar la iniciativa ante un rival que consiguió minimizarle. El juego del Real Madrid fue gris, demasiado previsible y ya estamos en octubre. Debería verse un equipo más regular, con diferentes registros y redondo.

La derrota en la segunda jornada pone en alerta al Real Madrid. El margen de error se reduce, pero lo que preocupa es la poca y tardía rebeldía en Lille. Toca hacer un reseteo tras un mal partido. Lo mejor llegó al final del partido con un remate de Güler y el rechace de Bellingham. Y un cabezazo de Rüdiger. Todo lo desvió el portero. Güler fue lo más peligroso. El turco tuvo el empate en un cabezazo en el minuto 90 que envió a las manos del portero. Faltan seis partidos en la fase liga de la nueva Champions, pero el inicio del Real Madrid es malo. Sufrió contra el Stuttgart, dominado durante muchos minutos del partido en el Bernabéu, y no ha mejorado en el encuentro contra el Lille.

El Real Madrid salió con tres novedades en el once, con rotaciones después del desgaste del derbi. Primer partido de titular para Lunin, Camavinga y Endrick y sin Mbappé, con el que Ancelotti no quiso asumir riesgos a pesar de la insistencia de la estrella por estar de inicio en su regreso a Francia. En una primera parte de alta exigencia física destacó el compromiso defensivo de los jugadores del Real Madrid y le penalizó la falta de creatividad para generar juego, hacerse con el control del juego y darle profundidad a los ataques.

Es lo que tiene armar un centro del campo con Tchouaméni, Camavinga, Fede Valverde y Bellingham. La energía de los cuatro hizo compacto al equipo, sólido, como le gusta a su entrenador. Pero descuidó la construcción del juego, le faltaron ideas, asociación y continuidad en el juego. Fue un Real Madrid, como en el derbi, más atento a no equivocarse que a asumir riesgos ofensivos. Es una manera de competir que le sirve a Ancelotti para madurar los partidos. La portería a cero es una obsesión y en la Champions te permite llegar lejos. El plan se vino abajo con el penalti de Camavinga.

placeholder Endrick corre por un balón en una acción del partido contra el Lille. (EFE/EPA/Mohammed Badra)
Endrick corre por un balón en una acción del partido contra el Lille. (EFE/EPA/Mohammed Badra)

Al buen trabajo defensivo hasta la mano del francés se sumó una doble parada de Lunin. El portero ucraniano, héroe en varios partidos de la Champions de la temporada pasada, estuvo magistral a un doble remate de Jonathan David. Primero rechazó un cabezazo picado y después el rechace con una mano salvadora. Lunin, atento, ágil y con reflejos, evitó el gol. Lo que no pudo parar es el penalti señalado al final de la primera parte.

Una acción que necesitó de la revisión del VAR por una mano de Camavinga. La acción se produjo en un lanzamiento de falta, el balón impacta en el brazo despegado del francés y el árbitro tuvo que ir al monitor a revisarla. No falló Jonathan David, que engañó con su disparo a Lunin.

El Real Madrid se fue al descanso con solo dos disparos a portería. Uno de Vinícius y otro de Endrick. Poco peligro, escasa amenaza y espeso en la construcción de juego en un centro del campo con mucha brega, intenso para ganar duelos, recuperar la pelota y en el repliegue para cerrar los espacios. Con todo esto no le dio para ser superior a un Lille valiente, dominador y que sacó petróleo con el error de Camavinga. A estas alturas de la película, el francés debería tener interiorizado que dentro del área no se puede saltar con los brazos despegados. Es un riesgo mayúsculo. Es el ímpetu de Camavinga. Da resultados por todo el dinamismo que aporta al equipo y la pifia con acciones de este tipo.

Los cambios no funcionaron

Tras el descanso salió Fran García por Mendy. El lateral español le da más profundidad, verticalidad y peligro ofensivo por la banda izquierda. La consigna era dar un paso adelante, lanzarse al ataque y asumir riesgos. Ancelotti puso a calentar a Mbappé y Modric. El Real Madrid recuperó la obligación de llevar la iniciativa del juego y amenazar a un Lille ordenado, combativo y que no se echó atrás. Tuvo ocasiones, puso en aprietos a Lunin.

Ancelotti, al que le cuesta hacer cambios, metió a Mbappé por Endrick y a Modric por Militao en el minuto 56. La cosa estaba fea, el partido complicado y el equipo necesitaba al croata para crear fútbol y al francés para acabar las jugadas. Revulsivos de lujo, de garantías para sacar al Madrid de la espesura y darle amenaza. El siguiente cambio fue quitar a Camavinga y meter a Arda Güler. El turco tenía que ayudar a encender la luz del juego fluido, buscar una genialidad, algo que sacara al Madrid de lo previsible.

Al equipo le costó una barbaridad romper con la estructura ordenada de Lille, romper por fuera y por dentro. Mbappé no aportó nada interesante. Era un Real Madrid maniatado, impreciso, que caía en la precipitación. Acelerado. Como se vio en una entrada de Bellingham que le costó la tarjeta amarilla y en otra acción de Rüdiger. El central alemán fue al choque con un jugador. También vio la amarilla. Y una tercera a Modric, por una entrada por detrás. Extrañó el comportamiento desesperado, el juego y lo pagó con la derrota. La reacción llegó en los minutos finales con los remates de Güler y al turco le faltó puntería. Una derrota que da para reflexionar sobre el mal juego del Real Madrid.

El Real Madrid sufre su primera derrota de la temporada contra el Lille. Pagó su mala cabeza. Subestimó al equipo francés en una primera parte que se tomó en serio la fase defensiva y descuidó el juego de ataque. Le faltaron ganas y en la segunda parte no supo cómo hacer daño al rival. Le destruyó un error de Camavinga, con el brazo despegado dentro del área, que le costó el gol de penalti. No se vio una buena versión del equipo. Con problemas para construir juego, amenazar y llevar la iniciativa ante un rival que consiguió minimizarle. El juego del Real Madrid fue gris, demasiado previsible y ya estamos en octubre. Debería verse un equipo más regular, con diferentes registros y redondo.

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