El aval que evitó la fuga de Lunin y cómo el portero de hielo no se hunde con tantas caídas
El cielo en el Real Madrid, mientras esté Courtois, está prohibido para Lunin. Pero la situación dio un giro cuando Florentino puso sobre la mesa al ucraniano un contrato hasta 2030
Lunin en el calentamiento de un partido en el Bernabéu. (AFP7)
Por
Ulises Sánchez-Flor
El Real Madrid tira de Lunin gracias al aval en forma de respaldo anímico y económico que le firmó Florentino Pérez. El presidente premió al portero ucraniano, uno de los futbolistas más decisivos en los éxitos de un año fatídico con las lesiones. Lunin encarnó la importancia de sobreponerse ante las dificultades, no rendirse hasta el final y quedarse con el sabor amargo de no jugar la final de Wembley.
Esta vez Ancelotti puede dormir a pierna suelta con la tranquilidad de que el portero ucraniano le demostró que está capacitado para jugar los grandes partidos. La lesión de Courtois en el derbi ya no la ve el técnico italiano como un drama. Lunin se estrena esta temporada en la segunda jornada de la Champions contra el Lille.
No es el mismo escenario, de nervios e incertidumbre, que se vivió en el Real Madrid con la grave lesión del portero belga en el mes de agosto del año pasado. Ese día quedó en el recuerdo como el grito desgarrador de Courtois y la punzada en el pecho que le dio a Ancelotti. La garantía de que está valorado se la dio el presidente con una mejora de contrato considerable.
Esto es lo que pedía Lunin desde el primer momento que se produjo la grave lesión de rodilla de Courtois. El Real Madrid tenía que afrontar la temporada sin el belga y el entrenador desconfió de su nivel. Se lanzó al mercado, con el asesoramiento de Luis Llopis (entrenador de porteros) a por Kepa Arrizabalaga. Le prometieron que sería el titular y de esta manera pudieron frenar su fichaje por el Bayern de Múnich. La moral de Lunin quedó tocada, pero no hundida.
Lunin detiene el penalti de Kovacic en el partido disputado en el Etihad Stadium. (EFE EPA PETER POWELL)
Lo demás ya se sabe. Compitió con Kepa en desigualdad y consiguió ganarse el puesto de titular a principio de año con partidos sobresalientes en la Supercopa de España, la Liga y la Champions. Convertido en el héroe en la tanda de penaltis contra el Manchester City, parando los lanzamientos de Bernardo Silva y Kovacic. Llamó mucho la atención cómo se aisló del festejo de los compañeros en un partido intenso, de resistencia y resiliencia. Lunin se quedó parado, como si hubiera acabado un partido de entrenamiento, y fueron los compañeros los que tuvieron que irse hacia él para sacarle una sonrisa.
Frío y tranquilo
Así es Lunin. Un tipo frío, tranquilo y callado que le cuesta exteriorizar sus sentimientos. Trabajador, profesional y sencillo. Es como le definen los que conviven con él en el día a día de los entrenamientos en la Ciudad Deportiva de Valdebebas. Llega de los primeros al recinto, entrena, poco comunicativo y a casa. Es una persona muy familiar, pendiente de ayudar a sus compatriotas y afectado por la invasión a su país de Rusia.
Regresa a la portería del Real Madrid con el aval de haber sido decisivo la temporada pasada en el éxito de la Decimocuarta. Esta vez Ancelotti está tranquilo con el portero que señaló por su inexperiencia y del que dijo públicamente, recién reaparecido Courtois de las dos lesiones y el equipo clasificado para la final de la Champions, que Lunin había hecho una temporada fantástica, pero "está volviendo el mejor portero del mundo". Una gripe B eliminó al ucraniano de la final de Wembley, a la que tuvo que ir a Londres apartado del equipo.
Nada le afecta a Andriy Lunin, por muchos porrazos que se ha llevado, desde que fichó por el Real Madrid. Llegó en 2018, junto a Courtois, y tuvo que salir cedido por la competencia que había en una portería en la que todavía estaba Keylor Navas. La primera cesión, al Leganés, resultó un desastre. Solo jugó cinco partidos. La segunda, al Valladolid, otro fiasco. Se tuvo que marchar a mitad de temporada al Oviedo, a jugar en Segunda división.
De tocar fondo a reintegrarse en el Real Madrid para tocar la gloria y seguir a la espera de que Courtois sufra un contratiempo para poder tener su oportunidad. El listón se lo puso alto e hizo méritos para que Florentino cogiera el asunto de su renovación para tratarlo como prioritario.
Su contrato finalizaba en 2025 y era una amenaza para los intereses del Real Madrid. Lunin hizo un viaje con su mujer, Anastasia Tamazora, a Oporto para firmar por la agencia Polaris Sports de Jorge Mendes. En las oficinas del club lo interpretaron como una maniobra para salir a bajo precio en el verano o marcharse libre al término del contrato. Con Jorge Mendes los negocios en el Real Madrid no son fáciles.
El cielo en el Real Madrid, mientras esté Courtois, está prohibido para Lunin. Pero la situación dio un giro el 13 de septiembre. Florentino le puso sobre la mesa un contrato hasta 2030, con una ficha que doblaba el salario, y la tranquilidad de ganar tiempo para pensarse su futuro. Courtois acabará la temporada con 33 años y su contrato finaliza en 2026. Lunin tiene siete años menos y tiempo para valorar si es conveniente salir del Real Madrid. Si sale, dejará dinero en la caja del club.
El Real Madrid tira de Lunin gracias al aval en forma de respaldo anímico y económico que le firmó Florentino Pérez. El presidente premió al portero ucraniano, uno de los futbolistas más decisivos en los éxitos de un año fatídico con las lesiones. Lunin encarnó la importancia de sobreponerse ante las dificultades, no rendirse hasta el final y quedarse con el sabor amargo de no jugar la final de Wembley.