Es noticia
Ancelotti, agarrado al resultadismo, se olvida del otro placer en el palco y en la grada del Bernabéu
  1. Deportes
  2. Fútbol
un real madrid aburrido

Ancelotti, agarrado al resultadismo, se olvida del otro placer en el palco y en la grada del Bernabéu

El Bernabéu se impacienta y empieza a tener prisas por ver al Real Madrid jugar mejor al fútbol, mientras que Ancelotti se queda en el valor de los resultados y pide más tiempo. Los problemas futbolísticos se suceden con un equipo previsible

Foto: Ancelotti con Mbappé en un entrenamiento del Real Madrid. (EFE/Mariscal)
Ancelotti con Mbappé en un entrenamiento del Real Madrid. (EFE/Mariscal)

Las únicas verdades que se pueden decir del Real Madrid es que ya ha ganado un título, no ha perdido ningún partido y el Bernabéu se impacienta por las desconexiones de un fútbol mediocre. El responsable, para lo bueno y lo malo, de lo que pasa en el césped, es Carlo Ancelotti. El italiano no es de paladar fino y rehúye de los debates sobre el estilo. Pero se le ve preocupado y se agarra a los resultados. También a las lesiones y el tiempo de adaptación que necesita Mbappé para acoplarse a los nuevos compañeros. El palco y la grada tienen prisa por divertirse y no irse a casa con el sabor agridulce de resultados emborronados por el mal fútbol.

Lo ameno es un término relativo en el Real Madrid de Ancelotti. El técnico italiano prioriza el resultado al buen juego. "Si construimos fútbol, el primer gol no lo marcamos", se rebela para explicar la eficacia del gol de Mbappé contra el Stuttgart. Es preocupante escuchar esta reflexión de un entrenador que tiene crédito por ser un ganador, pero que no puede vivir del pasado. El aficionado no solo paga una entrada o se pone enfrente del televisor para que le den raciones de victorias grises. Le apetece disfrutar de vez en cuando, divertirse y presumir de la brillantez del equipo.

El fútbol está muy caro, no es accesible para una gran mayoría de los bolsillos de los españoles y Ancelotti mira para otro lado. No sea rácano y haga algo más por darle placer a los millones de aficionados que pagan por ver los partidos del Real Madrid. En el palco del Bernabéu y en la grada lo demandan. En el Bernabéu se escuchó un runrún en la primera parte del partido contra el Stuttgart. En la segunda, con el empate del equipo alemán, pasaron a ser pitos y se vio un gesto significativo: Carvajal pidió perdón a los aficionados.

Al Real Madrid no se le pide que domine los partidos con la posesión, el tiqui-taca no está entre las preferencias de los madridistas, pero hay una ley de mínimos en cuanto a la exigencia. Ganar por encima de todo puede estar acompañado con una propuesta más interesante y atractiva que la que se está viendo en el equipo blanco.

Es el propio Ancelotti el que dio por cerrado el periodo de pretemporada con el estreno de la Champions y se esperaba que el Real Madrid, ya con Tchouaméni y Bellingham de vuelta al once, estuviera más rodado. Lo que se vio fue una primera parte lamentable en la que el Sttugart le dio un baño futbolístico en intensidad, presión, orden y solidez. El Real Madrid sobrevivió por las paradas de Courtois y la falta de puntería del equipo alemán. Ganó el partido con una leve mejoría en la segunda parte y las cantadas del portero del Stuttgart en los goles de Rüdiger y Endrick.

Faltan más registros

La victoria viene bien para que Ancelotti gane tiempo, trabaje mejor los automatismos y meta en la cabeza de los jugadores la idea y sus variantes con la que quiere competir como equipo. Tras el Stuttgart confirmó que busca la verticalidad, hacer fútbol directo y marcar goles como el balón largo de Tchouaméni a Rodrygo, la carrera del brasileño y el remate de Mbappé a puerta vacía.

No siempre va a tener un Stuttgart enfrente, un equipo que le dé espacios a los velocistas del Real Madrid y perdone ocasiones en ataque. Esto sería lo ideal para Ancelotti, pero la realidad es que la mayoría de los rivales no son atrevidos y se le encierran. Por este motivo se le pide al entrenador italiano que dé señales de tener más registros. Mecanismos para abrir los sistemas defensivos de equipos ordenados, incómodos y sacrificados. La solución al caos está en dar con un centro del campo que genere fútbol, dinámico, que le meta ritmo al juego, preciso e inspirado. Le está costando a Ancelotti que su equipo no sea previsible.

Foto: endrick-real-madrid-stuttgart-gol-mbappe-vinicius

El mejor del Real Madrid en San Sebastián fueron los postes y el más destacado en el estreno de la nueva Champions ha sido Courtois. Para Ancelotti esto va de ser prácticos y jugar bien al fútbol lo entiende como hacerlo muy bien cuando toca defender y ser eficaz en ataque. "Las dos últimas dos Champions las hemos ganado defendiendo bien", dice para recordar cuál es la clave de su éxito en el Real Madrid.

Está claro que el Real Madrid no juega bien. No lo hace con Mbappé en el primer mes de una temporada en la que hay enormes expectativas y lo que se ven son nubarrones. Tampoco lo hizo en las dos últimas Champions ganadas, en las que el recuerdo y el mérito está en el ejercicio de supervivencia, las remontadas y un equipo sometido en los grandes partidos de Europa (Manchester City y Liverpool).

La conclusión es que el Real Madrid es un desbarajuste por los problemas que tiene para iniciar el juego desde atrás, el desequilibrio táctico, un centro del campo que no controla los partidos y unos delanteros que no van a la presión. Un mal Real Madrid en el juego sale adelante por lo que más vale en el fútbol: domina las áreas.

Las únicas verdades que se pueden decir del Real Madrid es que ya ha ganado un título, no ha perdido ningún partido y el Bernabéu se impacienta por las desconexiones de un fútbol mediocre. El responsable, para lo bueno y lo malo, de lo que pasa en el césped, es Carlo Ancelotti. El italiano no es de paladar fino y rehúye de los debates sobre el estilo. Pero se le ve preocupado y se agarra a los resultados. También a las lesiones y el tiempo de adaptación que necesita Mbappé para acoplarse a los nuevos compañeros. El palco y la grada tienen prisa por divertirse y no irse a casa con el sabor agridulce de resultados emborronados por el mal fútbol.

Real Madrid
El redactor recomienda