A ver si al Real Madrid de Ancelotti hay que decirle: "Trata de arrancarlo, Carlo"
Carlo Ancelotti está ante un reto mayúsculo para esta temporada. Debe trabajar en profundidad para recuperar la solidez defensiva que le llevó a levantar Liga y Champions el pasado curso
Carlo Ancelotti no se fue contento de Son Moix. (Europa Press)
Por
Ulises Sánchez-Flor
El mejor bólido de carreras con problemas técnicos o, mejor dicho, el coche que compite en el Dakar con fallos en el GPS pierde eficiencia y rumbo. Eso es lo que le sucedió al Real Madrid en Mallorca. Con el balón, recorrió caminos que no iban a ninguna parte y sin la pelota se le vieron las costuras que le quitan el sueño a un entrenador que tiene la solidez como filosofía innegociable para ganar. A ver si a Ancelotti hay que decirle el famoso “trata de arrancarlo, Carlo”.
Lo que Ancelotti llama desequilibrio es algo más profundo que atañe al cuerpo técnico y hay que perfeccionarlo en la táctica. Lo fácil es decir que faltó actitud defensiva. ¿Y la pizarra? Esto, por muy poco tiempo que lleven juntos y haya que acoplar a un equipo con Mbappé fuera de su sitio y sin Kroos, es responsabilidad de Ancelotti y su estrategia.
Lo peor que lleva el técnico italiano es escuchar que es un alineador y sus equipos no están trabajados, que gana con el talento individual de los jugadores y le faltan automatismos colectivos. Mallorca fue uno de esos días negros para descifrar quién fue más culpable de un empate que no es preocupante, pero que dejó fríos a los aficionados más entusiastas. Entre ellos está Rafa Nadal, presente en las gradas del estadio y el privilegiado de llevarse la camiseta de Mbappé en su primer partido de Liga.
Ancelotti: ''No hay excusas, tenemos que jugar mejor''
En busca de la fórmula de la temporada pasada
Comienzan las charlas individuales de Ancelotti para convencer a los jugadores de la importancia de tener una buena actitud para ser un bloque consistente y desconfiado en defensa. Es el mensaje que caló hondo la temporada pasada en un equipo que sufrió las desgracias de las lesiones y la respuesta fue ver a todos los jugadores enchufados con intensidad, sacrifico y compromiso defensivo. La famosa resistencia, el no rendirse hasta el final y el éxito de la segunda unidad. El primer partido del Real Madrid la pasada temporada en Bilbao, con un gran debut de Bellingham, el inicio de una racha goleadora increíble, fue bastante mejor que el de este año en Mallorca.
Jude Bellingham estuvo poco participativo en Malorca. (EFE Miquel A. Borràs)
Faltó fútbol y claridad en Son Moix. Los jugadores lo saben o eso es lo que se filtró en las imágenes del descanso en Mallorca cuando las cámaras pillan la reunión de los cuatro magníficos y Bellingham le dice a Mbappé, Vinicius y Rodrygo que hay que acabar las jugadas. El francés asiente con la cabeza en un gesto de autogestión de una delantera con cromos repetidos. El hábitat de Vinicius, Rodrygo y Mbappé es arrancar desde la banda izquierda y la solución de Ancelotti es repetir que lo incompatible se arregla con la movilidad, la permuta de posiciones y así conseguir que el frente de ataque sea imprevisible.
Hay que atacar, pero también defender
Todo esto está bien para encajar a los cuatro de arriba, sobrados de cualidades físicas y técnicas para hacer un destrozo a las defensas.Llegarán, cuando estén más acoplados y el ritmo de juego sea mejor y más preciso. Esto no preocupa tras el pinchazo inesperado en Mallorca. Inesperado porque te sientas a ver los primeros pasos del Real Madrid de Mbappé con la despreocupación de que va a arrasar a los rivales por la contundencia del gol y la de Courtois en su portería.
Thibaut Courtois encajó un gol en el minuto 52. (EFE/Cati Cladera)
Con el gol de Rodrygo, todo parecía encarrilado y lo que se comprobó es que no es oro todo lo que reluce. Es una superplantilla que está obligada a trabajar los partidos que sean incómodos, en los que no haya espacios para correr y sea necesario darle más verticalidad por las dos bandas que horizontalidad. Los extremos abren los partidos cerrados y esta filosofía le funcionó muy bien a la España de Lamine Yamal y Nico Williams en la Eurocopa. Es solo un apunte táctico de un Madrid que en Mallorca se desentendió de la banda derecha y colapsó por la izquierda y el centro. Hay más cosas que arreglar que la falta de equilibro y Ancelotti lo sabe.
El mejor bólido de carreras con problemas técnicos o, mejor dicho, el coche que compite en el Dakar con fallos en el GPS pierde eficiencia y rumbo. Eso es lo que le sucedió al Real Madrid en Mallorca. Con el balón, recorrió caminos que no iban a ninguna parte y sin la pelota se le vieron las costuras que le quitan el sueño a un entrenador que tiene la solidez como filosofía innegociable para ganar. A ver si a Ancelotti hay que decirle el famoso “trata de arrancarlo, Carlo”.