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La carta-gafe de Isco: el 'jugón' de Lopetegui entra en el mercado de segunda mano de lleno
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La carta-gafe de Isco: el 'jugón' de Lopetegui entra en el mercado de segunda mano de lleno

El deseo de Isco es quedarse en España y la opción que contempla es fichar por el Sevilla. Pero la espera se está haciendo demasiado larga porque no es una prioridad para Monchi

Foto: Isco, con su hijo, en su despedida en el Bernabéu. (EFE/Mariscal)
Isco, con su hijo, en su despedida en el Bernabéu. (EFE/Mariscal)

Dos meses después de que Isco se despidiera del Real Madrid con una carta que desbordaba energía e ilusión, se encuentra sin equipo. Agradecía cerrar una etapa de nueve años en la que había cumplido sus sueños y estaba esperanzado en abrir otra. Detallaba cómo pujaron por él los equipos para conseguir su fichaje en 2013. Se comprometió con el Manchester City, pero acabó en el Real Madrid con un coste de 30 millones de euros. Hoy los clubes no se 'pegan' por el malagueño.

La carta del entusiasmo estaba escrita como una liberación: "Me lo he pasado de puta madre y que me quiten lo bailao". Isco hacía gala de sus éxitos en el Real Madrid, de su contribución y subrayó con un "me quedo con lo bueno". El espíritu de la carta no tiene nada que ver con la mala situación que atraviesa. Isco, libre y con una edad (30 años) en la que un futbolista tiene que estar en su plenitud, sigue entrenando solo. Tiene la ayuda de un preparador personal.

Foto: Cristiano Ronaldo en un partido con el United. (REUTERS/Pedro Nunes)

Isco es un jugador gafado. No le acompaña la buena suerte. Debería estar ya en un equipo, poniéndose en forma con los duros entrenamientos de la pretemporada y, si todo hubiera ido normal, tendrían que habérselo disputado los grandes clubes. No se están cumpliendo sus expectativas y el malagueño está ya en lo que se puede calificar como un mercado de segunda mano. No deja de ser sorprendente cuando se trata de un futbolista en una edad buena, con talento y experiencia. Pero los tres últimos años en el Real Madrid emborronan su imagen y el crédito. Ha jugado poco y le persigue la mala fama de un futbolista fuera de forma y con poco compromiso.

Las dudas en el Sevilla

En la carta, Isco pretendió transmitir que es un futbolista que tiene mucho que dar y no está acabado. No tiene el efecto deseado. Los clubes parecen dudar del rendimiento y ponen en la balanza los pros y los contras. Isco también pone de su parte para estar sin equipo. Se ha reducido el mercado a la espera de que el Sevilla dé el paso y se decida a ficharle. Su prioridad es quedarse en España y en el conjunto hispalense tiene a Julen Lopetegui, el entrenador que siempre le ha dado categoría de 'jugón'.

placeholder Isco celebra un gol con el Madrid. (Reuters/Susana Vera)
Isco celebra un gol con el Madrid. (Reuters/Susana Vera)

Los contactos con el Sevilla van demasiado lentos y evidencia que a José Castro y a Monchi no les vuelve loco Isco. Lo consideran un buen futbolista, pero hay reticencias y su posible fichaje se analiza con condiciones. Isco es una petición de Lopetegui, pero no cumple con todos los requisitos que pide Monchi. El director deportivo busca futbolistas más jóvenes, con un sueldo bastante menor, que no comprometan la masa salarial y a los que poder sacar una plusvalía de una futura venta. Isco está en 6 millones de euros netos y tendría que poner de su parte con una reducción de la ficha. Si pretende cobrar una prima de fichaje, lo tendrá más complicado.

Julen Lopetegui ha dado un paso firme. Tras la goleada del Arsenal al Sevilla (6-0), al entrenador no le importó pedir refuerzos en el canal oficial del club: "Es importante que la plantilla se vaya completando porque lo vamos a necesitar para una larga temporada, exigente y dura. Necesitamos el mejor equipo posible". Es un aviso de Lopetegui. El Sevilla ha ingresado 100 millones de euros en ventas, más de la mitad los han dejado en caja las salidas de Diego Carlos y Koundé, y para Monchi la prioridad no es Isco. Pasa por reforzar la posición de central, la del lateral izquierdo y un delantero. Lopetegui no descarta al malagueño.

Foto: Tchouaméni dispara en el partido contra el América. (EFE/Ross Cameron)

Los asuntos de Isco los lleva Jorge Mendes, un agente que está teniendo un verano loco con Cristiano Ronaldo. Con la situación sin resolver de Isco, metidos en el mes de agosto y a dos semanas de empezar la Liga, el escenario entra en la fase de incertidumbre. No hay un clamor en Sevilla con el posible fichaje de Isco. Hay demasiadas discrepancias con la política del club por debilitar al equipo, tardar en hacer los fichajes y las malas sensaciones de pretemporada. Se sigue cuestionando el estilo conservador de Lopetegui.

Quedarse en España

Isco está a la espera de la decisión del Sevilla y se le ha relacionado con el Betis por la figura de Manuel Pellegrini, su entrenador en el Málaga. Esta opción es más complicada por el poco gasto que puede hacer el club verdiblanco y también por el deseo de jugar la Champions. En el Sevilla tiene esta posibilidad. Isco está en el mercado de segunda mano porque ningún club se lanzó a por él a principios de julio con el objetivo de que empezara la pretemporada desde el primer día. No es tampoco el caso de un futbolista por el que haya una puja que se tenga que ir a finales de agosto. Hay que volver a creer en él y el que pone más interés es Lopetegui. Si no sale la operación, tendrá que abrirse a otros países y renunciar a España. Lleva retraso, los clubes se han enfriado y tenía ofertas de Italia.

El problema en España es el de un mercado de fichajes en recesión donde, salvo el Barcelona y el Real Madrid, el resto de clubes no hacen desembolsos importantes y buscan ser rigurosos con los salarios para cumplir con el control de la Liga. Isco lo sufre. Se tendría que adaptar como lo hizo, por ejemplo, David Silva. El canario (con 34 años), tras diez temporadas en el Manchester City y quedar libre, quiso regresar a España y llegó a un acuerdo con la Real Sociedad. Su ficha no supera los tres millones de euros netos. A Isco le empiezan a entrar las prisas en un mercado que dicta sentencias.

Dos meses después de que Isco se despidiera del Real Madrid con una carta que desbordaba energía e ilusión, se encuentra sin equipo. Agradecía cerrar una etapa de nueve años en la que había cumplido sus sueños y estaba esperanzado en abrir otra. Detallaba cómo pujaron por él los equipos para conseguir su fichaje en 2013. Se comprometió con el Manchester City, pero acabó en el Real Madrid con un coste de 30 millones de euros. Hoy los clubes no se 'pegan' por el malagueño.

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