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El Real Madrid completa la hazaña contra el Liverpool: campeón de la Champions (0-1)
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conquista la decimocuarta

El Real Madrid completa la hazaña contra el Liverpool: campeón de la Champions (0-1)

El Real Madrid gana la Champions con un gol de Vinicius y un prodigioso partido de Courtois. Se vuelve a coronar en Europa un equipo que tiene un gen competitivo superior al resto

Foto: Vinicius celebra el gol de la final al Liverpool. (EFE/Friedmann Vogel)
Vinicius celebra el gol de la final al Liverpool. (EFE/Friedmann Vogel)

La Champions de la vergüenza, por el retraso de más de media hora que tardó en empezar el partido debido a los problemas de seguridad en los accesos al estadio Saint Denis, es para el Real Madrid. Ganó al Liverpool con un gol de Vinicius. La final tiene dos héroes. Courtois sujetó al equipo con sus intervenciones prodigiosas, casi milagrosas y Vinicius definió en una jugada directa de Fede Valverde. Hay más héroes porque el Real Madrid volvió a demostrar que tiene un gen competitivo, un ADN especial, pero por encima de todos está la actuación colosal de Thibaut Courtois. El portero que perdió la Décima con el Atleti dio la Decimocuarta al Real Madrid. Le dio la noche a Salah.

La Champions del Real Madrid será recordada por la de un equipo capaz de superar todas las adversidades, sufrir, remontar y no rendirse. En la primera parte fue mejor el Liverpool. Aun así, le anularon un gol a Benzema. La segunda parte apareció la versión del Real Madrid indestructible, que se atreve con todo y resiste en situaciones límites. Es un equipo de hierro. Se ha levantado de todos los golpes en la Champions. Ha eliminado al Paris Saint-Germain, Chelsea y Manchester City y fue de menos a más para cargarse al Liverpool. Es un Real Madrid histórico. Una máquina de competir.

placeholder Courtois para con el pie un disparo de Salah.
Courtois para con el pie un disparo de Salah.

El partido se fue al descanso con el gol anulado de Benzema. Una acción polémica en el único disparo del Real Madrid en toda la primera parte. El juez de línea levantó la bandera, la jugada tuvo que ser revisada por el VAR. Tardaron cuatro minutos en resolver si el balón que le cae a Benzema, en posición de fuera de juego, llega tocado en la disputa entre Fede Valverde y Fabinho. En las numerosas repeticiones parece que toca en la rodilla del jugador del Liverpool. El VAR y el árbitro decidieron no dar por válido el tanto y los jugadores del Madrid se fueron indignados al vestuario, en el banquillo no daban crédito, caras de sorpresa y rabia. Courtois reclamó al árbitro la legalidad en su camino al túnel de vestuarios. La decisión arbitral dará que hablar y levantará, de nuevo, las sospechas que rodean a la UEFA con el Real Madrid.

Esto sucedió en un primer periodo en el que el equipo de Ancelotti fue inferior al de Klopp. El planteamiento del Real Madrid fue ultraconservador. Recordó al del partido de ida contra el Paris Saint-Germain. El equipo no quiso asumir riesgos. Replegó las líneas atrás y el Liverpool se hizo con el control, se sucedieron las acciones de amenaza. El balance de disparos es de ocho tiros a puerta del conjunto inglés, tres entre los tres palos de Courtois, por uno del Madrid. El gol anulado a Benzema despertaría el orgullo del Real Madrid. Quedaba la segunda parte. Lo mejor. El Real Madrid de la épica.

Partidazo de Courtois

Courtois es el hombre de la final. Paró de todas las maneras. Estuvo soberbio. El portero que desquició a Salah. Resultó decisivo desde el principio hasta el final con una mano al egipcio, otra más decisiva a Mané desviando el balón al poste y más paradas en las que tuvo que blocar disparos lejanos. Courtois era el salvador. En el Real Madrid había más miedo en el inicio del partido. Metido atrás. Con un único plan. Desactivar el juego eléctrico, directo y agresivo del Liverpool. Le costaba salir con el balón jugado desde atrás, recurrió a los pelotazos para buscar a Vinicius. Pero el brasileño estaba bajo vigilancia de Alexander-Arnold y las ayudas de Konate. El Madrid carecía de peligro, era un equipo inofensivo, en el que Modric y Kroos estaban más pendientes de mantener el equilibrio defensivo y el orden posicional que de arriesgar. Las únicas amenazas eran los balones largos a Vinicius, conectar con Benzema y las ayudas de Fede Valverde. No funcionó nada hasta el polémico gol anulado a Benzema.

Al Madrid le faltaba valentía. La misión era maniatar al Liverpool y buscar cazar una acción de contraataque. Jugó andando, sufrió Carvajal para sujetar a Luis Díaz, tuvo buenas ayudas de Fede Valverde, pero era un Madrid más pendiente de defender. Cuando tenía el balón lo tocaba lento, jugaba andando y era previsible. No iba a la presión. Reculaba y provocaba que el Liverpool tuviera más acciones de peligro. Era un ejercicio de supervivencia en el que Courtois estuvo seguro y resultó decisivo. En ese plan para sobrevivir a un partido de desgaste llegó el gol anulado al filo del descanso.

El Real Madrid salió enrabietado en el inicio de la segunda parte. Más agresivo en las disputas. Dio un paso adelante, con otra energía y probablemente envalentonado, por lo que consideró una injusticia arbitral. El Liverpool quería ritmo y el partido cogió otro vuelo. Las mejores noticias eran seguir viendo a Courtois seguro en sus acciones y el carácter competitivo de futbolistas que se multiplicaban, como Carvajal y Fede Valverde. El Liverpool reclamó una mano de Alaba dentro del área en un disparo de Salah. El austríaco la tenía pegada al cuerpo. En la siguiente acción marcó Vinicius. Una jugada de Fede Valverde por la banda derecha, envió el balón al segundo palo y ahí estaba Vinicius para rematar a puerta vacía. El Madrid pegó primero a la hora del partido.

El cambio que dio el Real Madrid en la segunda parte fue el de un equipo con carácter y efectivo. Un partido en el que destacaban dos guerreros: Carvajal y Fede Valverde. La respuesta del Liverpool fue un disparo de Salah con la respuesta de otro paradón de Courtois. El egipcio sufrió una pesadilla con el belga. Courtois tuvo otra acción prodigiosa. Sacó un balón con el pie. A falta de diez minutos despejó con las manos duras otro disparo de Salah.

Era insuperable. El jugador de la última gesta. El portero belga se hizo gigante en París. En la misma ciudad donde paró un penalti a Messi en el Parque de los Príncipes. Mantuvo la línea de acierto y fiabilidad que en las eliminatorias. El Real Madrid trasladó las prisas y el miedo al equipo de Jürgen Klopp. El equipo inglés acabó el partido acelerado y desesperado. Enfrente tenía un Real Madrid con una nueva demostración de supervivencia, resistencia y garra para ganar los partidos que parecen imposibles.

La Champions de la vergüenza, por el retraso de más de media hora que tardó en empezar el partido debido a los problemas de seguridad en los accesos al estadio Saint Denis, es para el Real Madrid. Ganó al Liverpool con un gol de Vinicius. La final tiene dos héroes. Courtois sujetó al equipo con sus intervenciones prodigiosas, casi milagrosas y Vinicius definió en una jugada directa de Fede Valverde. Hay más héroes porque el Real Madrid volvió a demostrar que tiene un gen competitivo, un ADN especial, pero por encima de todos está la actuación colosal de Thibaut Courtois. El portero que perdió la Décima con el Atleti dio la Decimocuarta al Real Madrid. Le dio la noche a Salah.

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