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Marco Asensio, de ser un Carlitos Alcaraz en potencia a sufrir para mantenerse en la élite
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un problema de fuerza mental

Marco Asensio, de ser un Carlitos Alcaraz en potencia a sufrir para mantenerse en la élite

El mismo día que Alcaraz despachó a Zverev y se proclamó campeón de Madrid, al futbolista balear se le hizo bola el derbi. Marco Asensio era un talento precoz y sigue estancado

Foto: Marco Asensio antes de empezar el derbi en el Metropolitano. (REUTERS/ Isabel Infantes)
Marco Asensio antes de empezar el derbi en el Metropolitano. (REUTERS/ Isabel Infantes)

Marco Asensio derribó muy pronto la puerta del estrellato en el Real Madrid. Lo tenía todo. Juventud, talento, descaro y el DNI español. La precocidad del futbolista y su efecto en el deporte profesional de alto nivel la vemos hoy en Carlos Alcaraz. La frescura que transmite el tenista murciano, sus ganas de comerse el mundo, de no tener techo y ser imprevisible en la pista es algo que vimos en un campo de fútbol al balear.

Aquí empieza lo duro. No vale solo con llegar a la cima muy pronto. Lo difícil es mantenerse y el mérito, lo que te hace diferente, está en ser muy bueno de manera continuada. Tener regularidad. Esto también vale para Carlos Alcaraz. El tenista ha dado una exhibición en el torneo de Madrid y tras ganar a Rafa Nadal, Djokovic y Zverev se le va a mirar con otros ojos, pese a que tenga 19 años, y el nivel de exigencia tendrá que estar a la altura de las expectativas creadas. Alcaraz ya es un tenista top que destaca por sus recursos técnicos y capacidad física. Jugó la final contra Zverev mermado por un esguince de tobillo, un percance que se hizo en el duelo contra Rafa. Lo que hace diferente a los top es la resistencia mental. Esto parece que lo tiene Carlitos Alcaraz. Es lo que se echa de menos de Asensio. Era un 'Alcaraz' en potencia.

placeholder Marco Asensio en el derbi del Metropolitano
Marco Asensio en el derbi del Metropolitano

Marco Asensio, el futbolista español que se iba a comer el mundo en el Real Madrid, sufre para mantenerse en la élite. Pierde impacto. No consigue volver a conectar con los aficionados. El entusiasmo de los primeros años ha ido derivando en apatía y hartazgo. El derbi ha vuelto a ser otro día de desilusión para los pro Asensio y uno más de decepción para lo que dejaron de creer en él. En el mismo día que Carlitos Alcaraz despachó en una hora al alemán Zverev a Marco Asensio se le hizo bola el derbi. Jornada de contrastes. El tenista está empezando a hacer su camino en la élite y el futbolista, que asombró en sus inicios y pasó por una grave lesión, sigue repitiendo los mismos errores. A Marco Asensio le falta continuidad en su juego.

La falta de voracidad

El talento de Marco Asensio era natural, espontáneo e innato. Como lo vemos en Alcaraz. Nada se le ponía por delante. Salía en una final contra el Barcelona y tenía atrevimiento. Todo lo que tocaba era para hacerlo mejor y así se fue creando la idea de que este futbolista iba para estrella mundial. El problema de Marco Asensio está, entonces, en su cabeza.

Foto: Marco Asensio felicita a los jugadores del Atlético de Madrid. (Reuters/Isabel Infantes)

Puede utilizarse como comparación el caso de Sergio Llull. Otro profesional de la élite, con la exigencia que supone triunfar y mantenerse en el Real Madrid, que pasó por un calvario similar al de Asensio con una grave lesión de rodilla. Llull tiene más mentalidad competitiva que Asensio. ¿Quién no recuerda el carácter y el espíritu del competitivo Raúl González Blanco? Otro talento precoz que derribó la puerta del primer equipo del Real Madrid con solo 17 años y que se mantuvo en lo más alto por su fuerza mental. No era el más técnico ni el más elegante. Raúl marcó las diferencias por su voracidad, energía y liderazgo. Lo que le sigue faltando a Asensio.

Esto es lo que se echa de menos del futbolista que tenía que remontar. Oportunidades le han dado para volver a ser el cohete que maravilló en sus dos primeras temporadas. Pero no despeja las dudas por su irregularidad y una forma de competir en la que deja pocas muestras de liderazgo o coger la responsabilidad en situaciones críticas. Un día se le ocurrió decir, en una concentración con la Selección española absoluta, que él no tenía que tirar del carro porque había otros jugadores con mayor experiencia y status. Esto le marcó para mal. Empezaron las dudas sobre la ambición y la personalidad que tiene que demostrar un jugador top, sea cual sea la edad y el rol en el equipo.

De más a menos

Su temporada ha ido de más a menos. Son los toboganes de Marco Asensio. A finales de septiembre hizo tres goles en la goleada al Mallorca (6-1) en el Bernabéu y, siete meses después, en el derbi del Metropolitano, con tantas rotaciones, sin Benzema ni Vininicus, era de esperar que tirara del carro. Fue una primera parte de relax en el equipo de Carlo Ancelotti, pero de Asensio se espera rebeldía. Ya tiene 26 años. Lo que dejó fue un cúmulo de imprecisiones, una pérdida que provocó la acción del penalti de Vallejo sobre Cunha y un disparo de falta, ya en la segunda parte, que desvió Oblak. Asensio no puede pretender vivir de su buen golpeo. Tiene que dar un paso adelante y aclarar en qué dirección va. Si vuelve hacia arriba o se ha estancado.

En este tramo final, donde se juegan los títulos y hay que marcar las diferencias, el rendimiento es irregular. Marco Asensio no es protagonista en ninguna de las remontadas del Real Madrid en la Champions. En la eliminatoria contra el Chelsea no jugó ni un solo minuto. Ni en Londres ni en Madrid. Contra el Manchester City, en las semifinales, ha sido suplente en los dos partidos. Los problemas empezaron en el encuentro contra el Paris Saint Germain en la remontada en el Bernabéu. Ancelotti vio que al equipo le faltaba profundidad y energía y uno de los cambios fue quitar a Asensio y meter a Rodrygo. El otro fue Camavinga por Kroos.

Foto: Mohamed Salah celebra un gol en un partido del Liverpool. (Reuters/Phil Noble)

En los últimos partidos de la Liga, los decisivos para cerrar el título, le ha sucedido algo parecido. Es intermitente. En la derrota contra el Barcelona fue suplente y en el siguiente partido, en Vigo contra el Celta, el primer cambio. Salió Rodrygo y el brasileño, en su primera acción en una internada en el área, provocó un penalti. En la remontada contra el Sevilla, en el Sánchez Pizjuán, salió para jugar los últimos diez minutos. Y en Pamplona, contra Osasuna, sí marcó el gol (1-2) que adelantaba al equipo. Es la dinámica de un jugador que alterna malos, regulares y buenos momentos, pero que necesita el viento a favor para ser determinante. Cuando explotó en sus inicios era el artífice de las remontadas, jugaba con una mezcla de calidad y épica.

Ancelotti no le espera para jugar de inicio la final de la Champions contra el Liverpool el día 28 de mayo en París. El entrenador ha sido claro tras la disputa del derbi y habla del papel indiscutible de Fede Valverde. En los planes del entrenador está meter al uruguayo en el extremo derecho porque tiene más equilibrio, energía, trabajo y da profundidad que Marco Asensio. Los primeros cambios que suele hacer el técnico italiano son los de Rodrygo y Camavinga. A estos dos jóvenes los considera más capacitados para ser los revulsivos.

Asensio no ha conseguido el objetivo en una temporada marcada con el reto de tener más presencia y protagonismo en los partidos grandes. Luis Enrique tampoco confía en él para la Selección. Le queda un año de contrato y el asunto de su renovación, una vez que ha cambiado de representante y ahora está en manos de Jorge Mendes, será un tema de debate en la planificación de la nueva plantilla.

Marco Asensio derribó muy pronto la puerta del estrellato en el Real Madrid. Lo tenía todo. Juventud, talento, descaro y el DNI español. La precocidad del futbolista y su efecto en el deporte profesional de alto nivel la vemos hoy en Carlos Alcaraz. La frescura que transmite el tenista murciano, sus ganas de comerse el mundo, de no tener techo y ser imprevisible en la pista es algo que vimos en un campo de fútbol al balear.

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