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"Estás en la lista negra, traidora". El escándalo en la Federación Catalana de Fútbol de Soteras
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Soteras, vicepresidente de la RFEF

"Estás en la lista negra, traidora". El escándalo en la Federación Catalana de Fútbol de Soteras

Una ruptura sentimental y una lucha de poder desencadenaron las presuntas amenazas, vejaciones y el acoso hacia una directiva. "Está destrozada", cuenta su abogada

Foto: Joan Soteras, en un acto de la Federación Catalana de Fútbol. (FCF)
Joan Soteras, en un acto de la Federación Catalana de Fútbol. (FCF)
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A menos de un mes para celebrar las próximas elecciones a la presidencia de la Federación Catalana de Fútbol, el organismo deportivo se vuelve a ver salpicado por un hecho de primer orden que incumbe a la cúpula de la FCF, que preside desde 2018 Joan Soteras, actual vicepresidente de Luis Rubiales en la Real Federación Española de Fútbol. Esta vez no serían la teórica nueva contratación de un familiar a dedo (su yerno cobró 30.000 por organizar un campus) o los cantos de sirena de purga dentro de la propia Federación. Tampoco el supuesto espionaje de correos electrónicos de disidentes o extrabajadores (como el denunciado por Joan Anton Ruiz, exjefe de Compras, y José Domingo Valls, exdirector de Servicios Jurídicos) y las subidas de sueldo en plena pandemia. Ni siquiera una de las más de 20 denuncias que atosigaron a la Oficina Antifraude de Cataluña y ahora ya están en manos de la Fiscalía.

En esta ocasión, son las presuntas amenazas, insultos, vejaciones y el acoso que denuncia una exmiembro de la junta directiva que, cansada de aguantar lo que consideraba un trato discriminatorio, tuvo que salir de la misma en junio de 2021. "Eres una mentirosa y una traidora. Estás en nuestra lista negra". Estas son algunas de las palabras que habría dirigido el vicepresidente primero, Josep Llaó, a dicha directiva con el conocimiento del presidente, Joan Soteras, y el director general, José Miguel Calle, según denuncia la supuesta víctima en un texto al que ha tenido acceso El Confidencial.

¿Los motivos que provocaron dicha situación? La lucha de poder dentro de la FCF y la ruptura de una relación sentimental que llevaron a Josep Llaó a proferir "multitud de expresiones injuriosas, en un claro ataque al derecho al honor, la dignidad, el prestigio y buen nombre de la directiva", según la versión del escrito presentada en sede judicial. Este periódico ha contactado con la parte denunciada, que niega todos los hechos y habla de "guerra electoral".

placeholder El presidente de la Federación Catalana de Fútbol, Joan Soteras, junto a Josep Maria Bartomeu en 2019. (FCF)
El presidente de la Federación Catalana de Fútbol, Joan Soteras, junto a Josep Maria Bartomeu en 2019. (FCF)

"Está destrozada. Ha recibido amenazas de iniciar acciones judiciales contra ella. Hasta le han enviado un burofax a raíz de la querella, reclamándole una gran cantidad de dinero (unos 70.000 euros) en caso de que siguiese adelante con sus acciones. La pretenden acusar de estafa y falsedad documental cuando es totalmente falso", afirma la abogada de la denunciante, Carla Martí, en conversación con El Confidencial. "Cuando ella empieza a pensar por sí misma tras la ruptura, la empiezan a dejar atrás. La apartan, no le autorizan a hablar en las juntas, se burlan de ella y el presidente, Joan Soteras, promueve esa humillación. Han actuado de forma vengativa, porque la querella criminal no nos ha llegado hasta este pasado mes de marzo y la nuestra salió en febrero. Mira cuántos meses. Si realmente quisieran recuperar ese dinero y solventar el conflicto, no hubiesen ido por la vía penal", remarca la letrada.

"Desplantes públicos, humillaciones e interrupciones en las reuniones, comisiones y juntas federativas continuadas y reiterativas", subraya el escrito. También un aislamiento que, supuestamente, dejó a la directiva sin poder viajar con las selecciones como sí hacía de manera previa; totalmente apartada del resto de la junta. "Tú no hace falta que hables. Mejor que no digas nada porque no tienes ni p*** idea. El problema de los árbitros es solamente tuyo, ya sabes dónde tienes la puerta", le habría espetado Llaó a la directiva al discrepar delante de terceras personas al exponerle una cuestión referente a la comisión arbitral de la delegación del Baix Llobregat, según el documento.

El acoso y derribo que se denuncia no se limitó a las faltas de respeto por discrepancias en cuanto a la gestión se refiere, también se basó en supuestas acciones intimidatorias, como golpear el mobiliario cuando la trabajadora no comulgaba con el resto. El Confidencial ha podido tener acceso a unas conversaciones entre Llaó y la directiva, donde el vicepresidente primero, Llaó, le aseguraba que "recuerda, los hay con piel de cordero, pero son hijos de p***. Tú estás con los buenos". Después, la afectada expondría en su renuncia: "Dimito porque no estoy de acuerdo con sus actuaciones sectarias [de la directiva de Soteras] ni con las irregularidades que se vienen produciendo desde hace tres años en su gestión".

Les acusan de tener el teléfono intervenido

Según cuenta la denuncia de la afectada, desde la Federación Catalana de Fútbol tenían, supuestamente, intervenido su teléfono. "Sé que todo esto lo has hecho tú, porque tengo controlado tu móvil y sé quién te llama. Te recuerdo que estás en mi lista negra", le habría recordado Llaó cuando ciertas acciones profesionales de la directiva no gustaron al vicepresidente primero de la Federación. Las discrepancias y opiniones contrarias se volvieron insostenibles a partir del fin de la relación de la directiva con Llaó, que según la exdirectiva no lo aceptó de buen grado. La exdirectiva también denuncia cómo "la representada vivió un infierno lleno de actuaciones calumniosas y acosadoras hacia su persona, con amenazas del Sr. Llaó para retomar su relación o atender a sus peticiones sexuales". Hechos de los que, según la exdirectiva, eran conocedores el presidente de la Federación Catalana de Fútbol, Joan Soteras, y de su director general, José Miguel Calle.

placeholder La junta directiva toma posesión del cargo, en 2018. (FCF)
La junta directiva toma posesión del cargo, en 2018. (FCF)

Los escándalos abruman a la Federación Catalana de Fútbol. El anterior presidente, Andreu Subies, fue obligado a renunciar a su cargo como vicepresidente en la Real Federación Española de Fútbol (RFEF) tras el escándalo de corrupción conocido como la operación Soule, que terminó con el mandato de Ángel Villar. Subies, hombre fuerte de Villar, como también del actual presidente, Luis Rubiales, dejó la FCF en 2018 (lo reemplazaría Joan Soteras) después de siete años en el cargo para saltar a la Federación española. Duró un año en Madrid. En marzo de 2019, fue imputado por supuestos sobrecostes en las obras de remodelación realizadas en 2014 en la sede de la FCF en la calle Sicilia de Barcelona. Sin embargo, fuentes de la FCF a las que ha tenido acceso El Confidencial creen que Subies aún está detrás de otras candidaturas para las próximas elecciones.

La caza de brujas

Según señalan fuentes internas, el ataque a la directiva, que no cesó a lo largo de 2021, no solo habría sido por un despecho de Llaó, sino también por una lucha de poder. "Quieren ir a por Subies [anterior presidente de la FCF], hacerle daño, porque las tensiones entre él y Soteras, al que ya no podía controlar por detrás y en la sombra tras marcharse a Madrid, se volvieron insostenibles. Y ahí surge la guerra entre ellos, y luego con el resto de miembros de la FCF que no comulgan con Soteras. Pretendían que ella firmase un escrito en contra de Andreu Subies para que la Federación se presentase como perjudicada en la operación Soule, aunque la FCF era tan culpable como víctima", apunta la citada fuente.

Según fuentes internas de la entidad, las tensiones entre Soteras y Subies eran "insostenibles" desde su marcha a Madrid para ejercer de vicepresidente económico de la RFEF. Subies acabaría dimitiendo de su cargo tras ser acusado de corrupción en la operación Soule. Según narran dichas fuentes, ella era cercana a Subies y eso motivó las discrepancias con el resto de la junta. En la denuncia, la exdirectiva señala a Soteras, ya que "no solamente consintió las continuas faltas de respeto que sufrió la víctima, sino que a su vez ha formado parte de las mismas y hacía que la directiva se sintiera acosada".

Foto: En el centro, María José Claramunt a su llegada a la Audiencia Nacional para declarar ante el juez Santiago Pedraz. (EFE)

Hubo "llamadas tratando de convencerla. Intimidaciones verbales y físicas. Contactos que buscan forzar su cambio de opinión en determinados acuerdos", cuenta el escrito y confirman fuentes internas. Sin llegar al entendimiento, la exintegrante de la directiva presentó su dimisión, lo que acabó por dinamitar la situación. Ella recibe una supuesta llamada a su teléfono móvil, con un número oculto, para meterle miedo en el cuerpo: "Eres una traidora. Grandísima hija de p***. No sabes lo que estás haciendo. Vamos a por ti".

Llaó, principal afectado, es directo en conversación con El Confidencial: "Estamos en guerra por las elecciones del próximo mes. No sé si piensan que van a ganar así, pero no ha habido llamadas ni insultos. Ni siquiera estábamos juntos. Ella es una persona de carácter débil que se ha dejado llevar por alguien. Su dimisión nos cogió por sorpresa, porque la respetábamos mucho". Además, el directivo anuncia que se retirará al final de este mandato y niega la supuesta purga dentro de la cúpula de poder de la FCF: "Si no estás de acuerdo, lo mejor es irte. El presidente advirtió de que se debía preparar de cara a las próximas elecciones y quería saber con quién podía contar, por eso salieron algunas personas".

Por su parte, el director general de la FCF, José Miguel Calle, negó rotundamente a El Confidencial toda la información sobre su persona: "La querella que ella nos envió sobre supuestas vejaciones, amenazas y acoso me ha dejado perplejo. Los hechos son rigurosamente falsos. Nunca hubo ningún problema en la convivencia. Sí que había parte de la junta directiva que no era de la misma cuerda y quería complicar todo, pero nunca se le forzó a votar nada a favor o en contra que ella no quisiera. Ha mentido y quedará demostrado". En esta línea, el directivo afirma que "no se puede utilizar la protección a la mujer para atacar a las personas. Lo hace en un momento electoral muy concreto y ella sabrá qué hace aconsejada por sus compañeros de viaje".

La postura oficial de la FCF va en esa misma la línea: "La última auditoría que realizamos en diciembre [medio año después de la dimisión de la directiva, que entró en la junta hace 11 años] enseñó que ella se había llevado un dinero por realizar un trabajo que no hizo. Ahora se lo reclamamos. Nosotros le enviamos la querella en enero. La junta está a muerte con el presidente, es la directiva más unida de los últimos 11 años y hay un gran ambiente", comenta el responsable de Comunicación, Álvaro Montoliu.

Soteras, por su parte, no ha querido hablar con este periódico. El presidente se volverá a presentar a las elecciones del mes de mayo. Antes, sin embargo, deberá superar la asamblea de este 22 de abril, que se presenta muy caliente. En la última (junio de 2021) no hubo voto secreto y se cerró el ejercicio con un déficit de 1.350.000 euros. El presidente cobra 120.000 euros y lidera los 6,6 millones de euros en nóminas, un récord histórico. Como el director general, imputado judicialmente por cobro de facturas presuntamente ilegales y por delito de administración desleal contra la FCF y blindado en plena pandemia. En julio de 2021, l’Autoritat Catalana de la Competència sancionó a la Federación Catalana de Fútbol con una multa de 876.827,67 euros por abusar de su posición de dominio en el mercado de expedición de licencias federativas para la práctica del fútbol en Cataluña.

A menos de un mes para celebrar las próximas elecciones a la presidencia de la Federación Catalana de Fútbol, el organismo deportivo se vuelve a ver salpicado por un hecho de primer orden que incumbe a la cúpula de la FCF, que preside desde 2018 Joan Soteras, actual vicepresidente de Luis Rubiales en la Real Federación Española de Fútbol. Esta vez no serían la teórica nueva contratación de un familiar a dedo (su yerno cobró 30.000 por organizar un campus) o los cantos de sirena de purga dentro de la propia Federación. Tampoco el supuesto espionaje de correos electrónicos de disidentes o extrabajadores (como el denunciado por Joan Anton Ruiz, exjefe de Compras, y José Domingo Valls, exdirector de Servicios Jurídicos) y las subidas de sueldo en plena pandemia. Ni siquiera una de las más de 20 denuncias que atosigaron a la Oficina Antifraude de Cataluña y ahora ya están en manos de la Fiscalía.

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