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David Silva, el genio que todavía maravilla en su lento declive en el fútbol
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acaba su contrato en junio

David Silva, el genio que todavía maravilla en su lento declive en el fútbol

David Silva es uno de los pocos supervivientes de la época dorada de la Selección. Está en el final de su etapa en la Real Sociedad y el canario, a sus 36 años, mantiene la excelencia

Foto: David Silva remata a portería en un partido de la Real Sociedad. (EFE/Miguel Toña)
David Silva remata a portería en un partido de la Real Sociedad. (EFE/Miguel Toña)

David Silva, el niño de Arguineguín que jugaba con una pelota de trapo en la puerta de la casa de sus abuelos con su inseparable primo (Ranzel), consiguió convertirse en una leyenda del fútbol español e inglés. Con la Selección ganó el triplete en la época dorada (el Mundial y las dos Eurocopas). Con el Manchester City jugó diez temporadas y en Inglaterra existe una opinión generalizada de que el canario es el mejor futbolista extranjero que ha jugado en la Premier League. Tiene una estatua en Manchester. El City inmortalizó su figura a las afueras del estadio Etihad.

De regreso a España, a la Real Sociedad, todavía sigue mereciendo la pena pagar una entrada para ir a ver al mago de Arguineguín. Son pocas las ocasiones en las que se puede disfrutar de un talento especial. Entre las lesiones y la competencia, Silva no juega todo lo que se esperaba en el equipo donostiarra. Cuando tiene el día, la forma física e inspiración, es una delicia recordar la esencia de un futbolista diferencial. Mantiene la excelencia.

placeholder David Silva conduce el balón en un partido entre la Real Sociedad y el Atlético de Madrid.
David Silva conduce el balón en un partido entre la Real Sociedad y el Atlético de Madrid.

Uno de esos días fue el pasado miércoles en Mallorca. En el partido pendiente de Liga, David Silva hizo una primera parte antológica. Marcó un gol y se jugó a lo que quiso el canario. Junto con Mikel Merino forma una sociedad que bordan el fútbol. Silva marcó su primer gol de la temporada y recordó al genio que impresionó a Luis Aragonés en la Eurocopa de 2008 y a Vicente Del Bosque en el Mundial de 2010 y la Eurocopa de 2012. "El 'Chino' es el que más cojones tiene", decía Luis Aragonés en la Eurocopa. David Silva, de ojos achinados, hizo un partido sublime contra Rusia. Luis quedó impresionado por la calidad y la fiereza de un futbolista de corta estatura. Del Bosque llegó a decir que era "el Messi español", aunque lo utilizó poco en el Mundial por culpa de cambiar el plan tras el debut con derrota. En la Euro de 2012 era intocable, autor de uno de los goles en la final contra Italia (4-0).

Un futuro incierto

Con 36 años, David Silva gestiona el final de su carrera en el fútbol de alta competición. Ya no tiene la regularidad ni la continuidad en el juego para ser un indiscutible. En lo que va de temporada se ha perdido 13 partidos y es el decimotercero de la plantilla en minutos jugados. El físico le da para seleccionar cuándo es más decisiva su presencia en el campo. Imanol Alguacil dice que es un jugador especial, pero probablemente al técnico txuriurdin le gustaría sacarle más provecho. También a los aficionados de la Real. Silva llegó a coste cero, tras una década en el Manchester City y dar todo lo mejor de su fútbol, y en el equipo donostiarra tienen una leyenda de la que hay que disfrutar a cuenta gotas. Son tres goles los que ha marcado desde que fichó por la Real.

Tras la exhibición en Mallorca se abre un debate. ¿Hay que renovar a David Silva? En San Sebastián hay admiración y respeto por el canario, lo que representa su figura, pero existen dudas. Silva no es un chaval. Está en el final de su carrera y es irregular. En junio acaba el contrato y no está nada claro que pueda tener más recorrido. El desgaste pasa factura, pero cuando tiene la superioridad que mostró en Mallorca da que pensar si todavía es pronto para prescindir de su talento.

Foto: Sergio Ramos hace estiramientos antes de un partido del PSG. (REUTERS/Gonzalo Fuentes)

David Silva es uno de los veteranos de la Liga (como Joaquín y Modric) que todavía te impresionan por cómo conduce el balón, la elegancia, el desequilibrio, la asociación y la definición. Cuesta verle en retirada. Es un genio que tuvo un emotivo recibimiento en Mestalla, el pasado 6 de febrero, cuando entró al campo en el segundo tiempo y el público se puso en pie para darle una ovación. En el césped estaba Carlos Soler, una de las estrellas del equipo che, que también le recibió entre aplausos y al finalizar el encuentro le pidió su camiseta. "Era mi ídolo de pequeño", dijo un emocionado Soler.

A los 13 años, David Silva abandonó su casa para irse a Valencia. La pelota de trapo con la que jugaba de niño, la que le hizo su abuela, sirvió para formar un talento diferente. De él se decía que era demasiado pequeño para ser futbolista. El Real Madrid lo desechó por la estatura y el ojeador del Valencia no lo dudó. Consiguió que el niño de Arguineguín entrara en la cantera y en su evolución no solo destacó por la calidad con el balón, sino en cómo leía el juego y algo sorprendente: la resistencia física y mental. A Silva le podían dar patadas, ir con fuerza con acciones físicas, que no se achantaba y seguía pidiendo la pelota. Se fue cedido al Eibar y el Celta, endureció su personalidad y multiplicó su talento. Hasta que Roberto Mancini, entonces entrenador del Manchester City, pidió su fichaje. El club inglés pagó 35 millones de euros al Valencia en 2010.

Foto: Marcelo, capitán del Real Madrid, antes de un partido. (EFE/Robert Perry)

En Inglaterra señalan a David Silva como un punto de inflexión en la Premier League. Un cambio de mentalidad. Vieron en el canario que la posesión puede ser efectiva y era la alternativa para imponer la superioridad colectiva. Silva marcaba las diferencias con las asistencias y los goles en un fútbol muy físico y directo. Había que fichar más Silvas, jugadores con una técnica individual superior y que fueran resistentes. "David Silva es un líder silencioso. Nos ha inspirado a todos. Desde el primer jugador de la Academia hasta los del primer equipo. Es historia de la Premier League. Él fue el comienzo de esta filosofía de fútbol que mantenemos hoy en día" es el mensaje de despedida que pronunció Khaldoon Al Mubarak, presidente del Manchester City, y la persona que ordenó que el canario tenga una estatua en los exteriores de la tribuna este del Etihad Stadium. En ella, David Silva está representado con el balón pegado al pie izquierdo y la cabeza levantada. "La estatua representa la forma de jugar que me gusta", dijo el canario.

Pero nada es eterno. David Silva jugó en Mallorca su partido número 500 entre la Premier League y la Liga. Dejó su sello. Impresionó como si fuera el primero. Pero no le quedan muchos porque el genio está en un proceso lento de declive. Las lesiones musculares le frenan, cortan el ritmo y decide cuidarse. Con 32 años, tras el Mundial de Rusia en 2018, dejó la Selección con 135 internacionalidades. Dos años después cerró su larga etapa de diez años intensos en el Manchester City. Las casi dos temporadas que lleva en la Real Sociedad están sirviendo para ver a un jugador de destellos, al que le queda poco y hay que disfrutar. Su sueño era colgar las botas en Las Palmas jugando en Primera división.

David Silva, el niño de Arguineguín que jugaba con una pelota de trapo en la puerta de la casa de sus abuelos con su inseparable primo (Ranzel), consiguió convertirse en una leyenda del fútbol español e inglés. Con la Selección ganó el triplete en la época dorada (el Mundial y las dos Eurocopas). Con el Manchester City jugó diez temporadas y en Inglaterra existe una opinión generalizada de que el canario es el mejor futbolista extranjero que ha jugado en la Premier League. Tiene una estatua en Manchester. El City inmortalizó su figura a las afueras del estadio Etihad.

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