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La historia del balón más valioso del mundo, la pelota que firmaron los mejores de la historia
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PROPIEDAD DEL PERIODISTA JESÚS FERRO

La historia del balón más valioso del mundo, la pelota que firmaron los mejores de la historia

Jesús Ferro, mítico periodista argentino, dedicó toda una vida a perseguir a las grandes estrellas del balompié para que firmaran un balón que fue regalado a su sobrino Germán

Foto: Jesús Ferro sujeta en su brazo izquierdo la mítica pelota. (EFE/Sergio Levinski)
Jesús Ferro sujeta en su brazo izquierdo la mítica pelota. (EFE/Sergio Levinski)

El balón es el juguete más universal del mundo. Allá donde vayas, en cualquier parte del planeta, podrás encontrar a un grupo de jóvenes persiguiendo un esférico, que puede ser desde lo más sofisticado y puntero que la tecnología ha diseñado a unos simples trapos envueltos que ruedan por el suelo. Quien más, quien menos, ha utilizado papel de aluminio, de estraza o celofán para pasar las horas muertas de su niñez. Pero hay balones que pueden ser considerados como verdaderas joyas.

El esférico con el que Pelé hizo el doblete en la final de Suecia '58, el de la mano de Dios o el Gol del Siglo de Maradona, el del primer tanto de Messi, el de los cinco goles de Cristiano Ronaldo al Espanyol o el tanto de Sergio Ramos en Lisboa... Seguro que los coleccionistas estarían dispuestos a pagar mucho dinero por hacerse con uno de estos trofeos deportivos de primerísimo nivel. Pero, ¿sabían que existe un balón que supera a todos y es considerado como el más valioso del mundo?

Foto: Ángel Arroyo, José Miguel Echavarri y Perico Delgado. (EFE/Juanjo Martín)

Todo empezó en el Mundial de Italia 90. Jesús Ferro, periodista argentino que se dio a conocer por ser la mano derecha de Héctor del Mar en 'Radio Intercontinental', cubría la que por entonces era su segunda Copa del Mundo y tuvo una idea: en cada viaje, era habitual que comprara un regalo de los diferentes escenarios que visitaba para llevárselos a su familia, especialmente a los más pequeños de la casa... pero, ¿por qué no hacer algo aún más especial y que nadie había pensado?

A todos los periodistas que cubrieron aquel Mundial, les agasajaron con un balón -que no era el Etrusco Unico con el que se jugó el campeonato- que venía perfectamente embalado con una bolsa con el logotipo de Italia 90. Desde ese momento, decidió que esa sería la pelota más valiosa de la historia del fútbol, consiguiendo que los mejores futbolistas de todos los tiempos pusieran su firma sobre la superficie del esférico. Tres décadas después, Ferro logró su objetivo.

'Ferrito', como se le conocía, creyó que contar con la signatura de los grandes cracks mundiales de todos los tiempos sería el mejor regalo que le podía hacer a su sobrino Germán, una misión a la que dedicó su vida desde ese momento. El periodista se empeñó en conseguir un regalo único y prometió que no lo entregaría hasta el día que falleciera. Hace escasos días, Jesús Ferro moría a los 68 años tras una larga enfermedad, 'liberando' el mayor tesoro de la historia del fútbol.

placeholder Jesús Ferro, con el mítico esférico. (Los Andes)
Jesús Ferro, con el mítico esférico. (Los Andes)

Ese balón es único en el planeta, y cuenta con más de 50 firmas, entre las que se encuentran las de Di Stéfano, Pelé, Maradona, Messi, Cristiano Ronaldo, Eusebio, Kopa, Beckenbauer, Cruyff, Van Basten, Falcao, Zico o Riquelme, entre muchos otros. Hasta 13 campeones del mundo pusieron su sello en un esférico que tiene un valor económico incalculable, pero aún más sentimental: es el regalo de un tío para su sobrino después de un trabajo al que dedicó toda su vida.

Ferro cubrió numerosos eventos de primer nivel, entre ellos cinco Mundiales y tres Juegos Olímpicos y se convirtió en uno de los grandes periodistas deportivos de Argentina por su profundidad para analizar y entender el juego. Y aprovechaba cada viaje por el planeta para desplazarse con su inseparable balón, que siempre llevaba encima y al que incluso las grandes personalidades se acercaban para poderlo observar de cerca. Un balón con muchos kilómetros de historia a sus espaldas.

"El balón no sabe de fronteras ni de pasaportes o visados. Todos pueden jugar con él, desde Portugal a la China, de Túnez a Sudáfrica, de Canadá a la Argentina. Tiene que ser mimado con la ternura que solo puede prodigar una madre a su hijo, o un enamorado a su chica", escribió Ferro en uno de sus cuadernos. Ahora, el mítico periodista argentino ha emprendido su último viaje, con el que ha concluido la misión de toda una vida: entregar a su sobrino Germán el balón más valioso del mundo.

El balón es el juguete más universal del mundo. Allá donde vayas, en cualquier parte del planeta, podrás encontrar a un grupo de jóvenes persiguiendo un esférico, que puede ser desde lo más sofisticado y puntero que la tecnología ha diseñado a unos simples trapos envueltos que ruedan por el suelo. Quien más, quien menos, ha utilizado papel de aluminio, de estraza o celofán para pasar las horas muertas de su niñez. Pero hay balones que pueden ser considerados como verdaderas joyas.

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