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El último fiasco de Bale: no estar en la Supercopa de España es su sentencia
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El último fiasco de Bale: no estar en la Supercopa de España es su sentencia

La sentencia de Gareth Bale, el hartazgo, enfado es no haber llegado a la disputa de la Supercopa de España, el primer título de la temporada al que aspira el Real Madrid

Foto: Gareth Bale, cabizbajo, antes de un partido del Real Madrid. (REUTERS/Javier Barbancho)
Gareth Bale, cabizbajo, antes de un partido del Real Madrid. (REUTERS/Javier Barbancho)

Es el último desengaño con el galés. Gareth Bale verá la Supercopa en España, otro Clásico que no juega y se quedará en el Real Madrid hasta final de temporada, apurando el contrato y cobrando hasta el último euro. Lo había avisado hace meses su representante, Jonathan Barnett, con estas palabras: “Tengo muchas dudas sobre si Bale tiene futuro en el Real Madrid, pero si le quieren dejar en el banquillo con este salario, por mí está bien”.

Gareth Bale está viviendo otro año sabático en el Real Madrid y el problema que le impide estar en Arabia Saudí son unas molestias en la espalda, de las que no hay parte médico oficial del club, y solo unas palabras de resignación de Carlo Ancelotti: “Está algo cargada. No puede empujar al cien por cien y no se le puede utilizar”.

Foto: Ángel María Villar, expresidente de la Real Federación Española de Fútbol. (EFE/Javier Lizón)

El galés no juega con el Real Madrid desde el 28 de agosto. Se fue con su Selección en el parón de octubre y regresó con una rotura en los isquiotibiales en la pierna izquierda. Estuvo recuperándose en Madrid para volver a jugar con su Selección en el siguiente parón del mes de noviembre. Llegó justo, forzó en el partido contra Bielorrusia (día especial en el que llegaba a las 100 internacionalidades) y solo aguantó un tiempo. Ya no pudo jugar contra Bélgica el segundo partido de la clasificación para el Mundial de Qatar y regresó a Madrid con molestias en el gemelo. Hasta la fecha de hoy. Así está Bale. No ha llegado a tiempo para la disputa de la Supercopa de España y alega molestias en la espalda.

Cae en el olvido

De leyenda ha pasado a ser un lastre. De marcar dos goles en la final de la Champions contra el Liverpool, uno de ellos en una espectacular chilena, a caer en el más absoluto olvido. No queda nada de la estrella galesa que ganaba finales en sus dos primeros años en el club. Esta es la situación de Gareth Bale en el Real Madrid, del que no se tienen buenas noticias en meses y se duda de que pueda ser uno más en la plantilla. Está en el foco de la polémica por creer que se pone en forma en Madrid para llegar en las mejores condiciones para jugar con Galés. Según 'The Athletic', no está descartado que abandone el fútbol profesional si Gales no supera la eliminatoria de repesca, contra Austria, y queda eliminada del Mundial.

placeholder Gareth Bale en un entrenamiento con Gales
Gareth Bale en un entrenamiento con Gales

Su sentencia, hartazgo, enfado es no haber llegado a la disputa de la Supercopa de España, el primer título de la temporada, o haber hecho el esfuerzo por estar entre los convocados. Bale se ha quedado en Madrid junto a Mariano (lesionado en el partido de Copa del Rey contra el Alcoyano). Es difícil creer que pueda regresar, que Ancelotti vuelva a confiar en un jugador con una larga inactividad y que cuando esté apto pueda recuperar su sitio. La delantera tiene dos fijos (Benzema y Vinicius) y hay cola para adueñarse del extremo derecho. Ahora es de Marco Asensio. Parece ir por delante de Rodrygo y a la espera, con paciencia y ganas, está Eden Hazard.

Un triste final

Bale acaba contrato en junio y liberará 30 millones de euros brutos que serán empleados en otras contrataciones. La principal es la de Mbappé. Será el final de un jugador que lo pudo ser todo, con el que el presidente se volcó. El error de Florentino Pérez y sus asesores fue no ver venir esta situación de fragilidad física y traspasarlo como se hizo con Cristiano Ronaldo. Bale se irá libre, sin los honores de haber sido clave para marcar una época, marcado por su falta de compromiso y liderazgo.

Quedan poco más de cinco meses para terminar de escribir un final en el que sigue habiendo sensaciones dispares y opiniones de todo tipo. Bale es frío, pero no deja indiferente. El galés debería querer volver a jugar en el Bernabéu. ¿Cuál sería la reacción de los aficionados? ¿Aplausos, pitos o indiferencia? Es la incógnita de un futbolista que tenía todo para ser una estrella al nivel de Modric, Kroos y Benzema, por poner tres ejemplos, y no sale de su ostracismo. A Bale le amas porque tiene una Champions menos (4) que el Barcelona (5) -es el argumento de sus defensores-, pero te irrita por su falta de actitud y por hacer creer que el fútbol no es la prioridad en su vida.

Foto: Luuk de Jong, durante el partido del Barcelona en Granada. (Reuters/Jon Nazca)

Si es por entrar en comparaciones, costó la mitad de Dembélé y no ha habido que renovarle a la baja para liberar masa salarial e inscribir a otros jugadores. Este es el consuelo de los madridistas más fanáticos del galés, de los que miran el vaso medio lleno porque ha dado títulos y dicen que está amortizado. Para otros es un jeta que no sumó en la Liga del confinamiento, que pidió no jugar el partido de vuelta de la Champions contra el Manchester City, estaba enfrentado a Zidane, y que se iba antes de que acabaran los partidos en el Bernabéu cuando no estaba convocado. Es el que posó con una bandera con la que se mofan los galeses con este orden: Galés. Golf. Madrid.

Gareth Bale es más un estorbo que una solución, pero si hubiera querido podría haber sido el número uno en el Real Madrid. Era el futbolista franquicia. Se fue Cristiano y no dio un paso adelante. Lo hizo Benzema, que hoy lleva 301 goles y es el orgullo de Florentino Pérez, con el que posa sonriente tras marcar dos goles al Valencia en el Bernabéu. Lo peor o lo triste que le sucede a Bale es que ya ni se le echa de menos ni tampoco se espera que tenga el compromiso de regresar. Se está dejando llevar hasta el final de su contrato sin perdonar un euro. No tiene rebeldía.

La que sí tiene otro jugador que también finaliza contrato en junio y ha pasado de ser titular a suplente. Marcelo, el capitán, es otra leyenda y se niega a ser un lastre. Quiere ser útil en el tiempo que le queda en el Real Madrid. Lo haga bien, regular o mal el brasileño tendrá un final más digno, de un buen profesional desde el principio hasta el final.

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