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Martí Perarnau: "Me decidí por el periodismo porque el atletismo no daba un duro"
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Publica su cuarto libro

Martí Perarnau: "Me decidí por el periodismo porque el atletismo no daba un duro"

Este veterano periodista, publicista y atleta ha escrito 'La evolución táctica del fútbol', en el que explica que todo está inventado desde 1945. También hace balance de toda su carrera

Foto: Martín Perarnau, con su nuevo libro. (EFE/Sergio Barrenechea)
Martín Perarnau, con su nuevo libro. (EFE/Sergio Barrenechea)

Es difícil discernir qué aparecio antes en la vida de Martí Perarnau (Barcelona, 1955) si el fútbol o el atletismo, porque a los dos meses ya lo llevó su padre a las pistas. Cuando empezó su carrera como atleta, se ejercitaba en ellas junto a jugadores de fútbol. De modo que el balompié se presentó también en su vida sin avisar. Como el periodismo.

Martí se matriculó en Educación Físca, pero no le convenció la carerra. Luego lo intentó en Ingeniería Industrial. Sin embargo, fracasó. Fue entonces cuando su tío le sugirió meterse en el periodismo. Coincidencias de la vida, se cruzó con el periodista Manuel Martín Ferrand en un avión y le pidió una cita: quería colaborar en el 'Diario de Barcelona', periódico que dirigía. Para su sorpresa, aceptó sin preámbulos y publicó temas de atletismo.

1979 fue el único año en el que se quedó sin empleo tras el cierre de 'Mundo Diario'. Ahí se marcó un objetivo: disputar los Juegos Olímpicos de 1980 en la modalidad de salto de altura. Y lo consiguió. Luego pasó por TVE y la SER, antes de ser nombrado director del centro de prensa de Barcelona 92. Finalmente, cambió el periodismo por la publicidad, aunque mantuvo sus colaboraciones como hobbie. Ahora está jubilado y se dedica a escribir libros.

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PREGUNTA. Publica usted 'La evolución táctica del fútbol'. ¿Cómo acaba un exatleta escribiendo libros sobre balompié?

RESPUESTA. Practiqué atletismo, pero siempre me gustó el fútbol desde pequeño. Cuando era un crío, recuerdo haber jugado en una pista de atletismo con un jugador del Barça, Fernando Goyvaerts. También coincidí con Kubala, que era el entrenador. Mi relación con el balompié llegó, asimismo, por el periodismo.

P. ¿Por qué sostiene en el libro que está todo inventado desde 1946?

R. En los seis años que he investigado para escribirlo, queda claro que todos los inventos finalizaron en ese año. Inventos considero, por ejemplo, los gestos técnicos de los futbolistas y los módulos tácticos.

P. En el libro aparece el 3-5-2 como una táctica inventada por los holandeses. Bilardo, sin embargo, sostiene que él fue el inventor y que así lo reconoció 'World Soccer'. ¿En qué quedamos?

R. Todos se quieren atribuir los inventos. Champman en 1925 planteó la doble uve y eme, que sería un 3-4-3. Hay módulos que se acercan mucho a eso. En el Feyenoord de 1935, Domby plantea el 1-3-2-4. Hay diferentes tácticas que se plantean a lo largo de la historia, pero que ya estaba inventadas en 1945. Los matices han aparecido porque no se pueden mantener esas formaciones iguales en épocas diferentes.

Foto: Alfredo Relaño. (EFE)

P. Usted recoge que el falso nueve fue inventado en 1910. ¿Cómo era posible que existiese en aquel fútbol menos moderno y más vertical?

R. No era más vertical. El fútbol tenía dos corrientes muy marcadas, que siguen existiendo llenas de matices: el juego directo inglés y los pases escoceses, que era lento y consistía en los avances triangulares. En el Sunderland, lo bautizaron como los triángulos infernales. En 1910, un mediocentro escocés, John Harley, llega a Montevideo. Allí pone en práctica el juego de pases, que gusta en Peñarol. El delantero del equipo se da cuenta que si el juego de ataque se inicia en el centro del campo, parece ser más eficaz.

P. ¿Qué fue Cruyff, un inventor o un revolucionario?

R. Un innovador. Como el catálogo finalizó en 1945, todo lo que ha venido son innovaciones. Significa coger esos viejos inventos y aplicarlos con matices en los tiempos contemporáneos. Cruyff es uno de los grandes genios del fútbol porque define los tres grandes ejes: las porterías, los espacios libres y el balón.

placeholder Cruyff, en un torneo de golf. (EFE/Robert Vos)
Cruyff, en un torneo de golf. (EFE/Robert Vos)

P. Vayamos ahora con su carrera. Usted compitió en salto de altura en los Juegos Olímpicos de 1980. ¿Cuándo y por qué se interesó por el atletismo?

R. Tengo fotos en una pista de atletismo con cinco o seis meses. Me llevó mi padre siendo un bebé y allí fui creciendo. Como había futbolistas que pasaban por las pistas, también me interesó el fútbol.

P. ¿Cómo fue aquella experiencia en la villa olímpica? Eran los años del telón de acero…

R. Moscú fueron unos Juegos muy especiales en los que proliferó el dopaje. Ahí fue cuando se disparó exponencialmente. En ese momento, se evidenció en los países del este y luego del oeste. Por tanto, fue una experiencia muy bonita y dura porque no estábamos todos en igualdad de condiciones.

P. ¿Eso lo veían ustedes en la villa olímpica?

R. Sí, claramente. No existía, desafortunadamente, el nivel de controles actual. Ni siquiera la conciencia social de que estábamos ante un grave problema. Y una estafa. Se percibía en casi todo.

P. Su hijo es músico, su hija futbolista y su mujer también fue atleta. ¿Qué comen en su familia?

R. Lo que dice la nutricionista de la casa, mi mujer (risas). Que mi hija haya salido futbolista es bastante razonable por nuestra pasión por el fútbol. En cambio, que mi hijo haya salido músico es más heterodoxo. Ambos practicaron atletismo cuando eran pequeños.

"El atletismo no me daba dinero. El periodismo, en cambio, sí me daba un sueldo"

P. Usted compaginó periodismo y atletismo. ¿Cuándo llegó la comunicación a su vida?

R. Llegó porque fracasé al estudiar Ingeniería Industrial. Estudié un año Ciencias Físicas, pero no me convenció y me pasé a la ingeniería, donde estuve dos cursos. Me di cuenta de que no me gustaba y mi tío me sugirió que me dedicara al periodismo. Tuve la suerte de encontrarme en un avión con Manuel Martín Ferrand. Le pedí una cita para ser colaborador de atletismo, fui a su despacho y me dio el puesto. Así empezó.

P. ¿Cree que Martín Ferrand fue uno de los grandes pioneros del periodismo en España?

R. Era un hombre que fue muy significativo por crear 'Hora 25'. En esos tiempos de un periodismo tan tenebroso, se distinguió por hacer un periodismo muy interesante. No sé catalogar su papel, pero me pareció una persona muy noble y avanzada a los tiempos.

P. ¿Por qué dejó el atletismo para volcarse por completo en el periodismo?

R. Para vivir, porque el atletismo no me daba dinero. El periodismo, en cambio, sí me daba un sueldo.

P. Luego hizo el camino a la inversa. Explíqueme ese cambio.

R. Me quedé en paro porque el periódico en el que trabajaba, 'Mundo Diario', cerró en 1979. Al haber Juegos Olímpicos al año siguiente, me preparé para ver si llegaba y me salió bien la apuesta. Compaginé unos años más ambas cosas, pero, cuando me hice un poquitín mayor, me decidí por mi carrera profesional porque el atletismo no daba un duro.

P. Usted fue nombrado jefe de Deportes de TVE en Cataluña en 1984. ¿Con qué televisión se encontró?

R. Aquella sección era muy buena y lo había sido desde muchísimo tiempo antes. Estaban Juan José Castillo, Mercedes Milá, Miguel Ángel Valdivieso, José Félix Pons, Sergio Gil, Pedro Barte… Simplemente intenté darle mi visión del periodismo, que era distinta pero no mucho. También traté de conectar con esa gran calidad. Hicimos buenos programas como 'Estadio 2', que lo presentó Olga Viza.

Foto: José Ángel de la Casa. (EFE)

P. Por 'Estadio 2' le quería preguntar. A Michael Robinson le sirvió de inspiración en algunas ocasiones. ¿Cree que ha sido el mejor programa deportivo que ha habido en la televisión en España?

R. No puedo decir eso porque lo hice yo. Fue un buen programa y sería absurdo negarlo. Tenía razón Michael: inspiró a gente posterior para hacer muy buenos programas.

P. En 1987 lo nombraron jefe de Deportes de Radio Barcelona, en la SER. ¿Quería probar el único medio que le quedaba?

R. Sí, me faltaba eso. Me gustó la experiencia, pero, a mediados de 1988, me llamaron de los Juegos Olímpicos de Barcelona para organizar lo referente a los medios de comunicación. Finalmente, sólo estuve un par de meses. Fue una experiencia bonita, pero breve.

P. La SER no se comía un rosco en aquella época en deportes porque García reunía a todos. ¿Cómo era lidiar con eso?

R. Yo tenía, en ese sentido, pocas responsabilidades y relación. Yo dirigía la sección de Barcelona y estábamos centrados en la transmisión del fútbol en catalán, la información deportiva catalana… Esa realidad, yo no la sufría.

P. ¿Cómo fue la preparación de los Juegos Olímpicos de Barcelona?

R. Muy pesada. Yo procedía del periodismo y estaba acostumbrado a escribir. Y ver que el día siguiente salía publicado tu trabajo. El resultado es inmediato. Sin embargo, allí no los había porque trabajabas para cuatro años vista. Fue un shock eso. Por otro lado, fue una escuela maravillosa porque aprendí cómo planificar proyectos, organizar a grandes grupos… Fue enriquecedor y apasionante.

"En el periodismo, todos, desde el redactor más modesto hasta el jefe más alto, han recibido presiones"

P. ¿Cuál fue la clave del éxito de Barcelona 92?

R. No lo sé. Sería pretencioso resumirlo brevemente. Quiero pensar que, al igual que yo, todos los que nos dedicamos a prepararlos los Juegos Olímpicos dimos lo mejor de nosotros. Esa fuerza colectiva se juntó y permitió que saliera todo redondo con pocos errores.

P. Pocas ciudades se benefician de unos Juegos Olímpicos. ¿Por qué fue distinto en Barcelona?

R. Ha habido resultados irregulares en este sentido porque las ciudades no aprovecharon el empuje de los Juegos Olímpicos. Barcelona, en cambio, sí lo hizo. Maragall tuvo la capacidad de ver que la competición serviría para reformar cosas de la ciudad que necesitaban ese cambio. Si no, no se podría dar ese paso adelante. Por ejemplo, abrir la ciudad al mar porque Barcelona estaba de espaldas. Asimismo, coordinó los grandes proyectos que tenían por objetivo reformar los elementos importantes de la ciudad.

placeholder La delegación española en Barcelona 92. (EFE/Manuel P. Barriopedro)
La delegación española en Barcelona 92. (EFE/Manuel P. Barriopedro)

P. ¿Sería posible un evento así en la Barcelona actual?

R. Sí, ya los organizó con gran éxito. Si tuviese que hacerlo de nuevo, los haría de una manera diferente. La ciudad estaría preparadísima. Algunas instalaciones seguirían sirviendo, pero otras no.

P. Madrid parece que optará de nuevo a los Juegos Olímpicos en 2036. ¿Cómo ve esa candidatura?

R. Ya ha optado varias veces y nunca lo ha conseguido porque no se trata sólo de ser capaz de organizarlos o construir las infraestructuras. Para eso está capacitada cualquier gran ciudad. Luego existen una serie de factores por los que consigues albergar unos Juegos Olímpicos. En las anteriores ocasiones, se eligió muy mal el momento en el que presentó la candidatura. Casi siempre fue a contrapié con los ritmos que marcaba el COI. Más allá de la calidad de la candidatura.

P. Tras los Juegos Olímpicos, usted trabajó como director de comunicación y publicidad en Antena 3. ¿Cómo es trabajar en los medios sin ejercer de periodista?

R. Fue una época especial porque Antonio Asensio tomó Antena 3 y me contrató. Fue apasionante porque era un gran empresario de comunicación. Hizo cosas interesantes en Antena 3, como cambiarle la cara a una cadena que no tenía ningún atractivo. Aquella etapa fue menos apasionante que la vida de periodista.

P. ¿Recibió presiones por parte de los anunciantes?

R. En el periodismo, todos, desde el redactor más modesto hasta el jefe más alto, han recibido presiones. Sin embargo, no fue una época en la que tuviera problemas de ese tipo.

"Hay muy buen periodismo y muy malo. No hay término medio, como si clase media hubiera desaparecido"

P. Antena 3 sólo tenía tres años de vida cuando usted llegó. No sé si tuvo mucho que organizar…

R. Era una televisión muy joven y por hacer. Se había organizado con una orientación de contenidos determinada. Eso lo quiso cambiar radicalmente Antonio Asensio y hubo que trabajar mucho. Tanto él como Campo Vidal impulsaron los debates electorales. Se organizaron eventos que, hasta entonces, la casa no los había hecho.

P. Usted montó en 1995 una empresa de publicidad. ¿De dónde le vino el interés por ese mundo?

R. Fue algo que surgió. No me atraía demasiado de primeras, pero fui descubriendo la producción de los spots publicitarios, a lo que me acabé dedicando. Ahí descubrí que había una vena artística muy interesante. Los que se generaban en España tenían mucho nivel creativo. Descubrí ese mundo, monté mi propia productora y trabajé en ella hasta que me jubilé. Aunque sigue existiendo, me desvinculé de ella porque me dedico sólo a los libros.

P. Sin embargo, usted nunca dejó el periodismo de lado. ¿Tenerlo como hobby hizo que no desenganchara?

R. Sí, exactamente. Desde 1987 que dejé Radio Barcelona, no me dediqué nunca profesionalmente al periodismo. No obstante, a partir de 2006, volví a hacer colaboraciones asiduas, que se convirtieron en muchísimas. Lo hacía desde una perspectiva muy libre porque no vivía de eso. Mantuve ese ritmo hasta que escribí 'Herr Pep'. Entonces comprobé que había un conflicto porque yo estaba en el vestuario del Bayern y no podía desvelar nada.

P. ¿Qué diagnóstico hace de la situación actual del periodismo deportivo?

R. Para escribir este libro, he recurrido a los libros y las hemerotecas porque no hay imágenes. Las hemerotecas demuestran que había un periodismo muy bueno. Al no haber imágenes, el periodista estaba obligado a describir lo que había sucedido. Ahora ese periodismo no tendría sentido porque todos lo hemos visto en televisión. Esa es una influencia poderosa para saber qué ha ocurrido en los últimos 20 años en el periodismo deportivo, porque todo es muy extremo. Hay muy buen periodismo y muy malo. No hay término medio, como si clase media hubiera desaparecido.

"A Pep le dio igual porque, como no leyó el libro, no le importó. En cuanto al Bayern, fue correcta"

P. ¿Qué beneficios y qué perjuicios ha traído internet a la prensa?

R. Lo bueno es la capacidad de documentación, de información y de acceso ilimitado a todo tipo de contenidos. Con mi mujer, que también fue periodista de atletismo, hablo de vez en cuando que, para saber una marca, tenías que irte de viaje para comprarte un libro.

Lo malo es el copia y pega, que genera una bola de nieve sobre cosas inciertas. No me refiero a las 'fake news'. Se da por buena una versión determinada de un hecho que ocurrió hace tiempo. Eso se va reproduciendo de manera viral y se da por bueno. Sin embargo, no está contrastado.

P. Este es el cuarto libro que publica. El primero fue 'Senda de Campeones', en el que abordaba el Barça y La Masía. ¿Había semillas de estilo antes de que llegara Cruyff?

R. La identidad de juego del Barça se implantó a partir de los años diez del siglo pasado gracias a los escoceses, a través de su juego de pases. Conectaron con lo que le gustaba al presidente, Joan Gamper, defensor del juego colectivo y no individual. También con el carácter barcelonés y catalán, cooperativo y asociativo. Los holandeses, Rinus Michels y Cruyff, le añadieron matices, como el movimiento dentro del cuerpo. No obstante, la identidad sigue siendo la misma.

P. Usted también publicó 'Herr Pep', libro sobre su primer año en Múnich. ¿Cómo nació la relación con Guardiola para tener acceso al vestuario?

R. No nos conocíamos. Yo tengo relación con Manel Estiarte, al que conocí en Moscú 80. Ambos debutamos allí, pero él fue a cinco olimpiadas más y yo sólo a esa. Se lo planteé y, para sorpresa mía, Guardiola dijo que sí.

placeholder Guardiola entrena al City en la Premier. (Reuters/Craig Brough)
Guardiola entrena al City en la Premier. (Reuters/Craig Brough)

P. ¿Ahora sería viable lo que usted hizo en 2014 o los clubes están más cerrados?

R. Siguen igual de cerrados, no más. Se dieron muchas coincidencias para que hiciera el libro. Era la primera vez que Guardiola salió de casa para entrenar, el Bayern es un club muy familiar y poco dado a cerrarse… Ni a Pep ni al Bayern les pareció mal. Tras publicar el libro, quería saber cuál era la reacción de Guardiola y del club.

P. ¿Fue buena?

R. A Pep le dio igual porque, como no leyó el libro, no le importó. En cuanto al Bayern, fue correcta. Por eso me permitieron los dos años siguientes hacer lo mismo, incluso con más facilidades. Sólo tengo buenas palabras.

P. Usted era un póster en el vestuario…

R. Yo intentaba pasar desapercibido. Si yo movía un dedo para decir algo, hubiera sido un error gravísimo por mi parte. Eso se incluía en los entrenamientos. Yo estaba dentro del campo, pero pasaba como si fuera un guarda de seguridad.

"(Xavi) Necesitará paciencia porque no se pueden esperar buenos resultados a cortísimo plazo"

P. Vamos con la actualidad. ¿Qué opina de la llegada de Xavi?

R. Pues que conecta perfectamente con la identidad de juego histórica del Barça. Conectaría con los escoceses de 1930, los húngaros de 1930 y los holandeses de 1950. Es un entrenador idóneo en una situación complicada. Necesitará paciencia porque no se pueden esperar buenos resultados a cortísimo plazo.

P. ¿Será Laporta capaz de enderezar la situación como en 2003?

R. Parece imposible, pero también lo parecía en 2003. Te diría más: lo parecía aún más en 2008. En ambos casos, era difícil remontar la situación. No apostaría ni medio euro a que no sea posible solventarlo porque se hizo en épocas anteriores. Eso sí, se necesita tiempo y paciencia.

P. ¿Con qué profesión ha sido más feliz?

R. Feliz con todas. Cuando uno es el protagonista único e individual, es cuando más te realiza. Además, era joven. Quizá como atleta.

Es difícil discernir qué aparecio antes en la vida de Martí Perarnau (Barcelona, 1955) si el fútbol o el atletismo, porque a los dos meses ya lo llevó su padre a las pistas. Cuando empezó su carrera como atleta, se ejercitaba en ellas junto a jugadores de fútbol. De modo que el balompié se presentó también en su vida sin avisar. Como el periodismo.

Pep Guardiola
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