Lucas Hernández y su orden de ingreso en prisión: "Han ido a por él"
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preocupación por las medidas adoptadas

Lucas Hernández y su orden de ingreso en prisión: "Han ido a por él"

La letrada no atiende a los recursos. Ni tampoco el hecho de que la pareja lleven casados cuatro años y tengan un hijo. "Todo esto no tiene sentido", comentan en su entorno

Foto: Lucas Hernández durante un partido con el Bayern de Múnich. (EFE)
Lucas Hernández durante un partido con el Bayern de Múnich. (EFE)

La situación de Lucas Hernández es de máxima preocupación e incertidumbre después de que se haya hecho pública la orden de ingreso en prisión. El jugador queda en una situación delicada, todavía no se ha pronunciado su club, el Bayern de Múnich, que sigue a la espera de que los abogados agoten las vías para que haya un giro en el caso y hay que esperar las consecuencias que puede tener a nivel deportivo y de los patrocinadores por el daño de la imagen que sufre como profesional de la élite del fútbol.

Los propios abogados, consultados por El Confidencial, muestran su preocupación por las medidas adoptadas por la letrada del caso. Lucas tiene que comparecer a la citación judicial y queda menos tiempo para evitar que entre en la cárcel. Es algo que parece cada vez más difícil, pese a que reclaman que se atienda el escrito de recusación. No parece nada sencillo con la postura de una jueza que considera que Lucas no cumple con los requisitos para considerarle delincuente primario, pues tiene antecedentes por delito de maltrato familiar.

Foto: Simeone durante el partido entre el Atlético y el Barcelona. (Reuters)

Este es el punto de conflicto entre los abogados del jugador, que argumentan que cumplió con la condena de 2017 y ha pasado el tiempo suficiente como para que haya prescrito. Aun así, después de volver a ser denunciado por incumplir la orden de alejamiento, solicitaron una compensación con trabajos para la comunidad y el caso lo llevaron a la Audiencia Provincial de Madrid. La letrada no atiende a los recursos. Ni tampoco el hecho de que lleven casados cuatro años y tengan un hijo de tres años. "Todo esto no tiene sentido", comentan en el entorno de Lucas Hernández.

Un recurso no finalizado

Cuando había encontrado el equilibrio personal, la madurez y tenía la vida encarrilada como un orgulloso padre de familia, figura con la que no creció, aparece otro obstáculo que rompe la estabilidad. Lucas Hernández tiene que comparecer el 19 de octubre en el Juzgado de lo Penal número 32 de Madrid por el requerimiento de la jueza Aurora Arrebola del Valle, que da un plazo de 10 días para ingresar voluntariamente en un centro penitenciario. La noticia es una losa para los Hernández. "Han ido a por él", confirman sus abogados.

La jueza considera que el futbolista, que ahora juega en el Bayern de Múnich, quebrantó la orden de alejamiento, mientras que los juristas que defienden a Lucas se reafirman en que el procedimiento está abierto. No hay una sentencia firme, existe un recurso en la Audiencia Provincial de Madrid y no se puede dar por finalizado. "Se está desfigurando este caso y se trata de una injusticia", manifiestan con indignación las personas cercanas a Lucas. Es la versión de los profesionales que defienden los intereses del futbolista. No entienden por qué se pide una orden de ingreso en prisión cuando el futbolista había cumplido con la sentencia dictada por violencia de género en 2017, se considera que ha pasado el tiempo suficiente como para que haya expirado, hay un recurso sin sentencia firme de la Audiencia y ha rehecho su vida con la misma mujer con la que se le denuncia por infringir la orden de alejamiento.

placeholder Lucas y Theo, los hermanos Hernández, celebran el triunfo con Francia en la Liga de Naciones. (EFE)
Lucas y Theo, los hermanos Hernández, celebran el triunfo con Francia en la Liga de Naciones. (EFE)

Los hechos se remontan a la noche del 3 de febrero de 2017. Amelia estaba esperando a Lucas en la puerta de su casa y, cuando llegó, según el informe policial, se produjo una discusión que derivó en una agresión mutua. Amelia pidió el teléfono móvil y la cartera a Lucas y le propinó un golpe en la mejilla y en el cuello. La discusión subió de tono y arañó el coche. La reacción de Lucas fue agarrarla con fuerza de la cintura y siguió un forcejeo con golpes. Según el parte médico, Amelia sufrió una contusión en la mandíbula, con un hematoma en el labio y un traumatismo torácico. Lucas, por su parte, sufrió erosión en la región facial media derecha y contusiones superficiales. Después de dormir en dependencias judiciales, de que la Fiscalía solicitara siete meses de cárcel para Lucas, por delito de maltrato de ámbito familiar, y seis para Amelia ambos, decidieron viajar a Miami. Una luna de miel que costó muy cara. Fueron sorprendidos en el aeropuerto Adolfo Suárez de Madrid juntos, con lo que quebrantaron la orden de alejamiento impuesta de menos de 500 metros durante el plazo de seis meses. Estos son los antecedentes penales a los que se refiere la jueza y no son efectivos los recursos.

El sufrimiento de la madre

Un duro revés para Lucas Hernández, que se encuentra en su plenitud (25 años) deportiva tras superar lesiones y alcanzar el éxito con el Bayern de Múnich y la selección de Francia en los últimos años. Le ha costado mucho sufrimiento a su madre, Laurence Py, sacar adelante a sus dos hijos. Su padre, Jean François-Hernández —exfutbolista del Atlético de Madrid y Rayo Vallecano, entre otros— les abandonó cuando Lucas (cinco años) y Theo (cuatro años) eran dos niños. Las deudas provocaron el desahucio de la casa y la madre se tuvo que ir a vivir a la habitación de un hotel con los hijos y la ayuda económica de los abuelos. Unos años complicados en los que los niños jugaban en el Rayo Majadahonda, entrenaban en Orcasitas y la madre hacía 30 kilómetros para que no perdieran ninguno de esos entrenamientos. El Atleti se fijó en Theo y lo fichó para la cantera. Pero no en Lucas, que luego consiguió entrar.

Así hasta llegar al primer equipo, con la confianza de Simeone. Lucas se convertiría en uno de los traspasos más caros de la historia del Atleti. El Bayern pagó 80 millones de euros en 2019 por un jugador que había sido campeón del mundo con Francia y que con el equipo alemán consiguió la Champions.

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