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"Laporta solo se mueve por impulsos". Las dos grandes mentiras del presidente del Barça
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El rey va desnudo

"Laporta solo se mueve por impulsos". Las dos grandes mentiras del presidente del Barça

El máximo dirigente azulgrana no cumplió su gran baza electoral, la renovación de Leo Messi. Laporta vendió al aficionado máxima exigencia, pero Koeman sigue siendo el técnico

Foto: Joan Laporta en septiembre en el Camp Nou. (Getty)
Joan Laporta en septiembre en el Camp Nou. (Getty)

"Ganas de volver a veros". Con esa lona gigantesca de 50 metros de altura por 20 de ancho plantada a tan solo 75 metros del Santiago Bernabéu volvió Joan Laporta a tocar el corazón del barcelonismo en plena campaña por las elecciones. El objetivo era dar un golpe de efecto emocional, pero también apuntarse la carta ganadora de la nostalgia en un contexto de quiebra económica (modelo insostenible y caída de ingresos por la pandemia), crisis institucional y deportiva (Messi estaba a seis meses de finalizar su contrato). Lo consiguió. Si el ser humano ya tiende a idealizar el pasado en cualquier campo de la vida, imaginen toda una generación de barcelonistas que vivieron la época dorada del club con un 'sextete' de títulos y un conjunto de futbolistas sin parangón. Era el regreso del presidente infatigable y desenfrenado. De un directivo capaz de superar los complejos con el Real Madrid, mantener una durísima rivalidad y salir triunfador.

placeholder Leo Messi y Joan Laporta se saludan en el Camp Nou. (FC Barcelona)
Leo Messi y Joan Laporta se saludan en el Camp Nou. (FC Barcelona)

Entonces empezaron las promesas, pero el rey iba desnudo. "Laporta ganó por la nostalgia. Es una persona que se mueve solo por impulsos. Algunas veces sale bien y la gran mayoría... sale mal. En ningún momento se vio que llevase nada preparado ni estudiado. Del equipo inicial en la parte económica que llevaba en la candidatura... quedan pocos compañeros de viaje", cuenta Xavier Vilajoana, exdirectivo del fútbol formativo y del femenino del FC Barcelona que ha trabajado con los expresidentes Joan Laporta, Sandro Rosell y también con Josep Maria Bartomeu. "La campaña se basó en la experiencia, pero no en la nostalgia. Laporta se deja llevar más por las emociones que por las razones y los sentimientos, aunque ahora es más cauto que hace años", puntualiza una fuente cercana que trabajó con él los meses previos a su aplastante triunfo en las elecciones.

A menos de dos semanas para los comicios del 7 de marzo, 'Jan' se marcó un doble salto mortal con triple giro en un corto electoral que le explotaría en la cara meses más tarde: "Hola, Leo, ¿cómo estás? Te voy a hacer una propuesta que no podrás rechazar. Te ves bien, ¿eh?, suerte". En un alarde de vanidad, el que ya fuera presidente de la era más exitosa del club con la explosión del astro rosarino como el mejor jugador de la historia del Barça se apuntó el tanto de conocerlo mejor que nadie. Y, lo que es más importante, de poder convencerlo de quedarse en un club en ruinas tras un plan de escape mediante burofax que no se produjo en agosto de 2020. "Messi debe ser valorado con el cariño que se merece y con una oferta económica a la altura, pero no lo hace por dinero: necesitas una propuesta deportiva ganadora, Leo quiere volver a ganar con el Barcelona", revelaba el abogado.

La misma mañana de las elecciones, un enjambre de micrófonos rodeó al siempre carismático personaje. Los periodistas le preguntaron: "Si gana, ¿lo primero que hará mañana será llamar a Jorge Messi (padre y agente de la estrella albiceleste)?". 'Jan', sin pelos en la lengua desde que ascendió al poder en 2003 contestó: "¿Por qué mañana? Puedo hablar esta noche, la noche es larga”, respondió entre carcajadas. Su conexión con Messi, forjada en el pasado, aventajaba al resto de candidatos en un aspecto clave.

"El escenario económico real era peor que el peor de los escenarios"

En esa encrucijada de prometer retener al activo más importante mientras la tesorería estaba hueca, Laporta ganó con el 54% de los votos frente a Víctor Font (segundo con el 29,99%) y Toni Freixa (tercero, 8,58%). "Leo quiere al Barça", exclamó el abogado al conocer los resultados de la victoria. La euforia del momento solo se veía sepultada por la cruda realidad que escondían los números. Con una deuda monstruosa de 1.173 millones de euros (730 millones a corto plazo), el Barça estaba en quiebra técnica. O, dicho de otro modo, si hubiese sido una empresa, hubiese bajado la persiana para siempre.

placeholder Laporta celebra su victoria en las elecciones de marzo. (EFE)
Laporta celebra su victoria en las elecciones de marzo. (EFE)

"La candidatura contemplaba tres escenarios económicos: uno malo, otro muy malo y, el último, uno terrible. Cuando rascaron la situación contable del Barça se dieron cuenta de que la situación económica real era mucho peor que el peor de los escenarios y que harían falta años para revertir esta situación", apunta un miembro de la candidatura de Laporta. Entre desconfianza y desequilibrio de poder, el ideólogo y responsable de todo el plan de reestructuración económica, el vicepresidente económico Jaume Giró, se desvinculó del proyecto en el último momento.

Desbandada en la junta

No todos los 17 directivos de la nueva junta pretendían avalar su patrimonio personal para un club cuya viabilidad estaba en el alambre. Algunos, de hecho, no se enteraron de la inestabilidad económica subyacente hasta el final y no vieron claro cubrir con sus recursos personales el agujero patrimonial. Sobre la bocina, de madrugada y con la entrada de Jaume Roures y Audax Renovables, la nueva junta directiva azulgrana pudo lograr el aval de 125 millones de euros que marca LaLiga para formalizar la toma de posesión.

Laporta, que durante la campaña había sostenido que encabezaba la única candidatura "independiente y lejos de poderes políticos, económicos y mediáticos", no tuvo más remedio que brindar a Eduard Romeu, actual vicepresidente económico y hombre fuerte de José Elías (Audax Renovables), el sillón de vicepresidente económico para mover los hilos económicos entre bambalinas. "Romeu es un personaje potente con experiencia y competencia. Me da confianza por su trayectoria. No puedo decir lo mismo de otras personas que participaron en el aval. Desde octubre, cuando entro la junta gestora, hasta marzo pasaron seis meses o siete, en ese tiempo se podían haber reunido con la comisión gestora las veces que quisieran y acceder a los números", desliza Vilajoana.

Foto: Eduard Romeu. (Audax)

Maniatado por una hipoteca demasiado pesada y una masa salarial que representaba el 110% de los ingresos de la entidad, Laporta fue perfilando cómo sería el Barça 2021/22. El equipo terminaría ganando la Copa del Rey con superioridad ante el Athletic Club (0-4), pero, por otra parte, también perdería una Liga que tenía en su mano tras desinflarse contra el Granada en el Camp Nou (1-2). Ese día y según contó 'Marca', el presidente entraría en el vestuario para recriminar a la plantilla su desconexión en la segunda parte: "Me habéis decepcionado, así no se puede regalar una Liga".

Koeman siguió pese a que no gustaba

Tan solo un mes más tarde, Laporta volvería a elevar la exigencia; esta vez ante los medios de comunicación: "Conmigo de presidente no hay temporadas de transición. Antes, si se perdía, no pasaba nada, pero conmigo perder tendrá consecuencias". Parecía que la silla eléctrica en la que se ha convertido el banquillo del Barça volvería a achicharrar a otro técnico en junio. Esa era la intención inicial en los 15 días que se tomó la junta directiva para escudriñar el mercado en busca de un nuevo capitán para la destartalada nave azulgrana.

"Era una decisión loca, basada solo en sensaciones"

Lo revelaría el agente del técnico neerlandés en el documental 'Força Koeman': "Laporta dijo que necesitaba dos o tres semanas para encontrar un nuevo entrenador y, que si no lo encontraba, Ronald seguiría. Era una decisión loca, basada solo en sus sensaciones... Luego Laporta salió ante los medios diciendo que continuarían juntos y que son amigos... Fue muy hipócrita". En una decisión extraña y que sembró la semilla de la guerra interna de filtraciones que estallaría en septiembre, Laporta escogió seguir con un técnico que no era de su agrado y no se esforzó en ocultarlo.

placeholder La guerra entre Koeman y Laporta sigue latente. (EFE)
La guerra entre Koeman y Laporta sigue latente. (EFE)

Con el recelo enturbiando el ambiente y Koeman de entrenador, el Barça empezó a aligerar masa salarial en verano. Emerson, Junior, Todibo, Aleñá, Manaj, Miranda, Matheus, Monchu, Trincao, Ilaix y Griezmann se marcharon, pero también Messi. La gran baza electoral de Laporta se había convertido en una trola de dimensiones bíblicas que no habían sostenido los hechos. En menos de 24 horas, la renovación del astro rosarino pasaba de estar hecha a esfumarse por completo. Él señaló a los grilletes económicos de LaLiga como principales obstáculos para poner en blanco sobre negro la renovación del '10': "LaLiga nos generaba expectativas de tener un margen salarial apropiado para inscribir a Messi si dábamos el visto bueno al acuerdo con CVC".

Foto: Messi rompe a llorar durante su despedida. (Reuters)

Mientras Leo explicaba en su despedida que "el presidente me había pedido que me rebajase mi ficha un 50%, lo acepté y llegamos a un acuerdo", Laporta, tratándose de escudar, aludió al terremoto económico del club. "Tenemos el objetivo de reducir 200 M € la masa salarial. Superamos el gasto del 70% que recomienda la UEFA. Quería que Messi se quedase, pero, en el momento en que vemos cómo estaba la economía del club..., decidimos que el Barça está por encima de todas las situaciones". Del constante "la renovación progresa adecuadamente", se pasaron a las excusas por no haber preparado bien el terreno.

“Nosotros estábamos convencidos de que se podía hacer porque no conocíamos los números como ahora. A pesar de que teníamos el contrato redactado y los negociadores ya se habían dado la mano, al final se vio claro que no se podía hacer”, confesó Laporta. O, dicho de otro modo, aquel "Messi debe ser valorado con el cariño que se merece y con una oferta económica a la altura, pero no lo hace por dinero: necesitas una propuesta deportiva ganadora" pregonado por el presidente se lo llevó el viento y Messi vio satisfechas sus aspiraciones económicas. "Leo es el mejor jugador del mundo; tenía ofertas de clubes dispuestos a pagar cantidades importantes".

placeholder Messi no pudo aguantar el llanto en su adiós del FC Barcelona. (EFE)
Messi no pudo aguantar el llanto en su adiós del FC Barcelona. (EFE)

"Son esas frases que te convierten en esclavo de tus palabras. Se ha de estar muy seguro de que eso será así, pero él está acostumbrado a frases grandilocuentes porque fue político durante un pequeño lapso de siempre y se sigue comportando como tal, aunque la realidad te pone en tu sitio", explica Vilajoana. El excandidato a la presidencia azulgrana detalla que "todos sabíamos que la renovación de Messi debía pasar por una reducción drástica de su salario y que, si no aceptaba, debía irse". En este sentido, el exdirectivo apunta que "todo esto vino porque no se le renovó antes del 30 de junio y para el límite salarial cambia mucho si es un fichaje o una renovación. En cualquier caso, no se pueden construir castillos en el aire sin contenido real".

Sin Leo Messi se abrió un agujero negro para un club acostumbrado a que las proezas del argentino sobre el césped del Camp Nou sirviesen de pararrayos, tapasen fugas y enmascarasen problemas estructurales. Con 0/6 puntos en la fase de grupos de la Champions League, el club catalán tiene más de pie y medio fuera de la competición. En caso de ser eliminados, perderán los 9,6 millones de euros que abona la competición tras avanzar a los octavos de final. Por no hablar de los 2,8 millones por cada victoria y los 930.000 euros por empate. Una cifra mayor de los 12 millones que costaría echar a Ronald Koeman, ratificado antes de la dolorosa derrota por 2-0 ante el Atlético de Madrid en el Wanda Metropolitano. Ahora, más que nunca, los desastres del técnico neerlandés serán los de Joan Laporta.

"Ganas de volver a veros". Con esa lona gigantesca de 50 metros de altura por 20 de ancho plantada a tan solo 75 metros del Santiago Bernabéu volvió Joan Laporta a tocar el corazón del barcelonismo en plena campaña por las elecciones. El objetivo era dar un golpe de efecto emocional, pero también apuntarse la carta ganadora de la nostalgia en un contexto de quiebra económica (modelo insostenible y caída de ingresos por la pandemia), crisis institucional y deportiva (Messi estaba a seis meses de finalizar su contrato). Lo consiguió. Si el ser humano ya tiende a idealizar el pasado en cualquier campo de la vida, imaginen toda una generación de barcelonistas que vivieron la época dorada del club con un 'sextete' de títulos y un conjunto de futbolistas sin parangón. Era el regreso del presidente infatigable y desenfrenado. De un directivo capaz de superar los complejos con el Real Madrid, mantener una durísima rivalidad y salir triunfador.