El hiperactivo Fornals y el inspirado Unai Simón evitan el desastre de España (0-2)
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costó ganar a kosovo

El hiperactivo Fornals y el inspirado Unai Simón evitan el desastre de España (0-2)

La Selección española gana sin brillo a Kosovo en un partido en que resultaron determinantes el primer gol de Pablo Fornals y las paradas de Unai Simón. La defensa sigue siendo un coladero

Foto: Pablo Fornals celebra el gol marcado a Kosovo. (EFE)
Pablo Fornals celebra el gol marcado a Kosovo. (EFE)

Lo positivo es el resultado y la acción en el gol de Pablo Fornals. Lo negativo y preocupante es que España no es una Selección fiable por mucho que acabara semifinalista en la Eurocopa. Luis Enrique no consigue construir un equipo sólido atrás y con filo arriba. España sufrió en Kosovo demasiados ataques de pánico en un partido sin margen de error tras la derrota en Suecia. El favor nos lo hace Grecia con la victoria (2-1) ante los suecos.

Entre medias de estos partidos está la goleada a Georgia que no es ni mucho menos un partido para sacar pecho ni de referencia. España sacó adelante el partido en Kosovo con demasiado sufrimiento, con el acierto y la inspiración de Pablo Fornals y Unai Simón. El portero del Athletic salvó el empate, con un paradón en el 80', en otro día calamitoso en defensa. Hasta el 89' no respiró Luis Enrique con el gol de Ferran Torres que fue revisado por el VAR. Era la sentencia en una noche de angustias que acabó con el seleccionador festejando por todo lo alto la victoria.

Luis Enrique ha consolidado la portería con Unai Simón. Se siente seguro y es salvador. Lo que necesita un conjunto con aspiraciones, que su portero gane partidos. Lo que no encuentra el seleccionador es un goleador. Jugó Morata de titular. Se fue sin marcar. No acabó el partido. El desastre lo evitó Pablo Fornals. Hacen mucha falta futbolistas del perfil de Fornals. Explosivo, hambriento, inquieto y con personalidad. Es lo mejor que tiene una España que carece de gol y está espesa cuando los rivales plantean una defensa ordenada y no dejan espacios. Hasta el minuto 30 del partido todas las señales eran preocupantes. Kosovo llegaba con más peligro a la portería de Unai Simón y hacía inútil el 70% de posesión de la pelota que tenía la Selección española. El partido era un tostón por la falta de colmillo de un equipo en el que no aparecía nadie con capacidad de profundizar, desequilibrar y poner en aprietos al rival. España era un coladero. Hasta que explotó Fornals.

Foto: Luis Enrique con gesto serio tras la derrota contra Suecia. (Efe)

El futbolista del West Ham rompió la monotonía del juego de los de Luis Enrique en una acción fulminante. Aprovechó la combinación entre líneas de Carlos Soler y Morata para hacer un giro con el balón y soltar un latigazo con la zurda. Marcó un golazo. El primero como internacional absoluto y en un momento clave del encuentro. Era la que necesitaba España en una fase de encuentro mediocre por los problemas defensivos y la falta de profundidad. El gol devolvió la tranquilidad a una frágil España.

Una defensa frágil

El hiperactivo Fornals estaba en todas partes del campo, sobrado de energías y ganas para ir a cortar balones atrás y echar una mano en defensa y voraz para buscar el gol. Hasta el tanto balsámico del castellonense el mayor peligro fue para Kosovo con la amenaza de su delantero Rashica. Desperdició un mano a mano, en un fallo de Laporte, por echarse el balón demasiado largo. Se plantaba solo ante Unai y el portero español estuvo rápido en la salida para despejar el peligro. En el 15’ la ocasión fue para Rashani con un disparo desde fuera del área que salió cerca del poste de Unai Simón. Kosovo cogió la medida a España. Desactivó el ataque, durmió el juego y contragolpeaba con peligro. Los fantasmas de Suecia aparecían en Kosovo.

Hasta que llegó la fantástica acción, vertical y expeditiva, que puso por delante a España y calmó la tormenta. El gol de Pablo Fornals cambió el partido. Elevó la confianza y el atrevimiento de España, que pudo hacer el segundo en un remate de cabeza de Morata, y desanimó a Kosovo, que se fue al descanso frustrada por no conseguir mejor premio con tanto esfuerzo.

El acierto de Pablo Fornals no tapa los errores defensivos de España, que salió en la segunda parte con la misma inconsistencia, desajustes tácticos y despistes. No sabe replegar. Hay mucho que mejorar en lo táctico y en lo individual. Kosovo perdonó el empate en dos acciones de Rashica y Muriqui. La del segundo más clara, en un error de Íñigo Martínez que perdió la marca, se plantó ante Unai Simón y la mandó fuera. Un fallo garrafal. Lo más fácil era marcar, pero Kosovo no tiene un goleador. Otra selección habría hecho un destrozo porque España es un caos en defensa por su falta de contundencia y desequilibrio en la estructura de un bloque que hace aguas.

De la noche de Kosovo hay que quedarse con la aparición de Pablo Fornals. Es la mejor noticia en otro partido para olvidar. “De pequeño era hiperactivo. Mis padres decidieron desgastarme por las tardes para que pudiera dormir. Con cuatro años me inscribieron en natación y en el colegio me apuntaron a un equipo de fútbol sala. Ahí empecé a dar patadas a un balón y vieron que se me podía dar bien”, declaró el castellonense en una entrevista a El País. Este es Pablo Fornals, el futbolista que encarriló la victoria, salvó a España de un ridículo en Kosovo y mantiene en vilo a un país para seguir aspirando a ser primeros de grupo y clasificarse de manera directa para el Mundial de Qatar.

La otra buena noticia es el favor que hizo Grecia con la victoria ante Suecia. Deja más posibilidades al equipo español para conseguir esa primera plaza y evitar tener que ir a la repesca. Los de Luis Enrique son líderes del grupo (13 puntos) con dos partidos más que los suecos (nueve puntos) y estos tienen que venir a España. "Esto ha sido como un parto con complicaciones. Hemos tenido muchos fallos en pases fáciles y no hemos estado acertados en ocasiones claras. Espero que en el mes de noviembre estemos más rodados", dice Luis Enrique.

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