Sergio Ramos, otro caso perdido por las filtraciones y la desconfianza
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Sergio Ramos, otro caso perdido por las filtraciones y la desconfianza

El capitán se encuentra en la misma situación que ha llevado a Zidane a marcharse. Transmite que merece que le hablen desde el club con claridad y sin rodeos

placeholder Foto: Sergio Ramos durante un partido con el Real Madrid. (Efe)
Sergio Ramos durante un partido con el Real Madrid. (Efe)

Si Zidane se va del Real Madrid con quejas, hay que estar preparados para lo que pase con Sergio Ramos. “Las relaciones humanas son esenciales. Son más importantes que el dinero, que la fama, más importantes que todo. Hay que cuidarlas”, es una de las razones que esgrime Zinédine Zidane para señalar algo más que una falta de entendimiento del club con el entrenador. Zidane habla de tener memoria, de haberse olvidado todo lo que ha construido en el día a día, y eso también se puede trasladar a la situación que atraviesa Sergio Ramos. El central transmite desde hace tiempo que merece que le hablen sin rodeos y con claridad. No pretende privilegios, como también recalca Zidane en su carta de despedida, pero sí quiere Ramos que vayan de cara con él.

Sergio Ramos no va a seguir en el Real Madrid, según Cope. La decisión está tomada. El capitán considera, como Zidane, que el asunto de su renovación se está librando en un juego de filtraciones en el que, como ha sucedido con todos los jugadores de leyenda en el club que han tenido que salir, tiene todas las de perder. Sucedió con Casillas y de esto tiene información de primera mano el sevillano. “Por eso me dolía muchísimo cuando leía en la prensa, después de una derrota, que me iban a echar si no ganaba el siguiente partido. Me dolía a mí y a todo el equipo porque estos mensajes filtrados intencionadamente a los medios de comunicación creaban interferencias con la plantilla y malentendidos”, dice ZZ. Es imposible ser más claro. En el vestuario del Madrid, entre las conversaciones de Zidane con Ramos, se hablaba de cómo actúa el club a sus espaldas.

Foto: Zidane y Florentino, en una imagen de archivo. (Reuters)

Se ha ido el entrenador. Falta por conocer, oficialmente, qué va a suceder con el capitán, que entra en el último mes de contrato. Junio es un mes de alto voltaje para Florentino y Ramos porque ya no pueden jugar más al gato y al ratón. La batalla del relato siempre es importante y se viene jugando desde hace tiempo con la versión del club, que dice que el capitán ha rechazado la oferta, y la del jugador que niega tener una propuesta por escrito. La parte institucional quiere aclarar que no se le abren las puertas y Ramos entiende que no quieren que siga más tiempo.

El desgaste de Zidane

Sergio Ramos todavía no se ha despedido. Está callado. El que sí lo ha hecho es el entrenador francés y nos deja pistas de cómo están maniobrando en el club. Zidane ha preferido despedirse por carta en un medio de comunicación (As) que en una comparecencia pública en la sala de prensa, sentado junto a Florentino Pérez, como hizo en 2018. Las formas son malas. En esta ocasión, lo que parece evidente es que hay un distanciamiento entre Florentino y Zidane. Presidente y entrenador han sido incapaces de llegar a un acuerdo para resolver el adiós de la manera más amistosa o que no hiciera daño a la imagen del club. Lo que transmite Zidane en su despedida por carta es que las filtraciones y la falta de respaldo institucional hacen daño y son injustas.

Algo se rompe entre Zidane y Florentino en esta segunda etapa en el banquillo del Real Madrid, pese a que el técnico francés diga que agradece al presidente haberle traído al club, primero como jugador y luego como una apuesta en el banquillo. Pero el final de esta segunda etapa es peor que el de 2018 cuando se fue, por sorpresa, tras ganar la final de la Champions al Liverpool. Zidane escenifica las tensiones y frialdad que ha tenido con el club no prestándose a comparecer en la sala de prensa del Real Madrid y no queriendo otra fotografía con Florentino.

Foto: Sergio Ramos, cabizbajo, abandona Stamford Bridge. (EFE)

Las razones que alega están referidas más a un desgaste de convivencia con Florentino que con su trabajo como entrenador del Real Madrid. Porque lo que quiere dejar claro Zidane es que él no se baja del barco sino algo así como que le han empujado a marcharse, a irse de su casa, en donde se habría quedado si realmente hubiera sentido el cariño, la confianza y la lealtad del club. Deja la sensación de que la relación entre él y Florentino no tenía más recorrido. Lo mejor, para no hacerse más daño, es separarse. Y el primero que ha dado el paso es Zidane, que por otro lado se esperaba un despido o una insinuación a que dejara el cargo después de una temporada sin títulos. Sergio Ramos está pasando por lo mismo que el francés. No quiere pasar como el que se baja del barco.

Zidane se va. Pero no hay espantada. Esto es lo que intenta matizar el francés, que habla de falta de confianza y de que no se le ha ofrecido el apoyo para construir un proyecto a medio o largo plazo. Esto significa que la comunicación entre Florentino y Zidane no existía porque de ser así, al entrenador le hubiera gustado participar de decisiones tan importantes como las renovaciones de Sergio Ramos, Lucas Vázquez, el futuro incierto de Varane, los fichajes, las salidas… Zidane estaba al margen de las grandes decisiones y se ha ido enterando, por los medios de comunicación, de cuáles eran los planes del club para la siguiente temporada en cuanto a las altas (David Alaba) y las bajas (las tensiones de Ramos con su renovación han hecho difícil su trabajo).

Foto: Zidane y Sergio Ramos posan con el último trofeo de la Liga.

El primer movimiento del club, una vez acabada la temporada, ha sido la renovación de Luka Modric y el fichaje de David Alaba. El croata acepta seguir una temporada más y el austríaco viene a reforzar la defensa. Las dos decisiones perjudican al capitán. El futuro de Sergio Ramos sigue siendo incierto y la última información, apuntada por ESPN, es que podría entrar en los planes de Pep Guardiola para el Manchester City. Tendría un contrato de dos temporadas más otro opcional en función del rendimiento. Y la posibilidad de seguir más tiempo en el New York City de la Mayor League Soccer (MLS). Fuera del Madrid pueden valorar la experiencia de Sergio Ramos.

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