La Liga se está convirtiendo en una Superliga y toda la culpa es de las ayudas por descenso
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La Liga se está convirtiendo en una Superliga y toda la culpa es de las ayudas por descenso

15 equipos fijos y otros cinco que van entrando y saliendo de la máxima categoría. ¿Les suena? El sueño de Florentino Pérez es lo que Tebas puso en marcha hace cuatro años

placeholder Foto: El Espanyol celebra el ascenso con la afición en los aledaños del estadio de Cornellà-El Prat. (EFE)
El Espanyol celebra el ascenso con la afición en los aledaños del estadio de Cornellà-El Prat. (EFE)

Esta temporada podría concretarse una carambola histórica. Que los tres equipos que el año pasado bajaron a Segunda —Espanyol, Mallorca y Leganés, que aún tiene que ganar el 'playoff' para llevarse el boleto— vuelvan a subir a Primera, de golpe y al primer intento.

Ni siquiera en aquella peculiar temporada 1999-2000, cuando Sevilla, Betis y Atlético de Madrid descendieron, se vio algo como esto. ¿Pero es esta carambola solo fruto del azar, de los resultados deportivos o es la consecuencia de una serie de directrices puestas en marcha por La Liga para mejorar la sostenibilidad financiera de los clubes profesionales de fútbol?

Foto: Isco controla el balón, junto a Mbappé, en un PSG-Real Madrid de 2018. (EFE)

La clave de este ascenso múltiple hay que empezar a buscarla hace cuatro años. El presidente, Javier Tebas, introdujo en 2017-18 una compensación por descenso de categoría a los equipos que descendían, tanto desde LaLiga Santander a LaLiga Smartbank, los nombres comerciales de 1ª y 2ª División, como de esta última a 2ª B.

"La idea de partida es buena, las ayudas al descenso se crearon para reducir el impacto que tiene en un equipo la enorme reducción de ingresos que hay entre Primera y Segunda", explica a El Confidencial Roberto Bayón, especialista en economía del fútbol. "La teoría es que te dan ese dinero para desprenderte de jugadores caros e indemnizar a quien tengas que echar porque es inviable en Segunda".

Este cambio produjo un efecto casi inmediato: los clubes descendidos, que antaño sufrían a veces para adaptarse a la categoría de plata, han ido consistentemente logrando mejores posiciones en la tabla clasificatoria desde entonces.

"En España, se está produciendo un cambio en la economía del fútbol", advierte Bayón. "Antes, los clubes estaban todos endeudados, no pagaban a los jugadores o a Hacienda, entonces la mitad o más de esta ayuda al descenso se dedicaba a pagar deudas, porque en Segunda no generas el dinero suficiente para pagarlas". En las páginas del fútbol español hay muchos ejemplos de equipos históricos, del Zaragoza al Deportivo de La Coruña, a los que se pronosticaba un retorno sencillo a la cima pero que a día de hoy siguen arrastrándose por las categorías inferiores.

Últimamente, sin embargo, gracias a las reglas de control presupuestario como el tope salarial aprobado en 2013, los clubes están más saneados, por lo que el dinero de estas ayudas se destina casi íntegramente a hacer una plantilla competitiva para afrontar este reto.

"Hay clubes que llaman a la ayuda al descenso una ayuda al ascenso"

Así, de los 12 equipos descendidos en los últimos cuatro años, tan solo la Unión Deportiva Las Palmas (12º en la temporada 2018-19) y el Rayo Vallecano (7º en la 2019-20) han desaprovechado la enorme ventaja que les concedía la prima por descenso para meterse en los 'playoffs'. "Aunque para mí no es del todo correcto, hay clubes que llaman a esta ayuda al descenso una ayuda al ascenso", añade Bayón.

Los aficionados de Huesca, Valladolid y Eibar, aunque tristes por la relegación de sus equipos, deberían alegrarse por sus posibilidades. Los tres son equipos saneados o con una deuda asumible, por lo que afrontarán la próxima temporada con muchas opciones de estar en el vuelo de regreso a LaLiga Santander. Todo esto apunta cada vez más a una liga española con alma de Superliga: 15 o 16 equipos fijos y una bolsa de clubes-ascensor que vayan entrando y saliendo de la primera categoría.

placeholder Los jugadores del Elche celebran la permanencia en Primera tras el último partido de Liga ante el Athletic. (EFE)
Los jugadores del Elche celebran la permanencia en Primera tras el último partido de Liga ante el Athletic. (EFE)

Con ello, se reducen las posibilidades de que haya otro Elche, clubes modestos capaces de ascender por sorpresa —el año pasado, eliminaron al Girona, otro de los invitados a este club del ascensor—, entrar y permanecer en Primera tras una temporada memorable.

Más pasta, menos competitividad

Estas primas al descenso se extraen de un fondo de compensación, alimentado con un 3,5% de los derechos televisivos. Como los acuerdos alcanzados por La Liga con operadores nacionales e internacionales han ido creciendo —recientemente, se firmó un acuerdo con Disney para emitir partidos en EEUU—, el dinero que iba a los clubes descendidos también lo hizo.

Los tres primeros clubes en recibir compensación por descenso fueron el Sporting de Gijón (9,6 millones), el Granada (14,1) y Osasuna (9,8). De media, ingresaron 11,1 millones de euros, lo que suponía en 2017 un 67% más que el ingreso medio por derechos de televisión esa temporada en LaLiga Smartbank. En la temporada siguiente, el Deportivo de La Coruña (14,4), Las Palmas (13,1) y el Málaga (20,1) recibieron una compensación media de 15,9 millones de euros por descender, un 120% más que la media de Segunda División, que fue de 7,2 millones de euros.

Solo en la temporada 2019-2020 se redujo esa brecha y los equipos recibieron una media de 10,6 millones: Rayo Vallecano (11,1), Girona (10,9) y Huesca (9,9), ¿el motivo? Ninguno de los tres llevaba muchas temporadas seguidas en la élite, ese carácter histórico determina buena parte de la compensación por descenso, otros factores son el volumen de ingresos en los últimos cinco años o las ganancias recibidas en el reparto de derechos televisivos. Como muestra, el año pasado (2020-21) los equipos descendidos obtuvieron una cantidad récord de 18,5 millones de media, principalmente debido a los 30,1 millones que recibió el Espanyol, un histórico de Primera que mordía el polvo tras 27 temporadas en la máxima categoría, muchas de ellas con participación en Europa.

Un presupuesto multiplicado por tres

Es innegable que no basta con el dinero, también es necesario hacer una buena planificación deportiva. El Espanyol, ascendido matemáticamente a falta de cinco jornadas para el final del campeonato, ha apostado fuerte y le ha salido bien. Mantuvo a jugadores que eran caros incluso para equipos de Primera, como el delantero Raúl de Tomás, una nómina de más de dos millones de euros, pero, ojo, máximo goleador de LaLiga Smartbank esta temporada con 23 goles. Una bendición que, de no ascender, se habría convertido en un problema muy serio para el equipo perico.

placeholder El delantero del RCD Espanyol Javi Puado celebra un gol de su equipo contra el Málaga CF. (EFE)
El delantero del RCD Espanyol Javi Puado celebra un gol de su equipo contra el Málaga CF. (EFE)

Xavi Salvatella, director de Comunicación del RCD Espanyol durante ocho años y hoy un aficionado más, dice que "hay dos tipos de clubes de los que bajan de Primera a Segunda División: los equipos que tradicionalmente forman parte de la élite y los que no". "El Espanyol ha bajado en total cinco veces y las cinco ha logrado subir al año siguiente: tiene entidad, dimensión, presupuesto, estadio o masa social para que 'a priori' sea claro candidato, pero lo de este año para mí es una excepción: lo normal es que solo un 25% de los equipos que bajan a Segunda vuelva a subir al año siguiente", explica.

En el carácter perico está instalada la desconfianza, y este año es justo lo que pensaban. "Lo teníamos todo de cara, pero si no subíamos a la primera te exponías a pasar incluso décadas sin volver a Primera División", explica Salvatella. "Le doy valor a haber sabido aprovechar esta preeminencia presupuestaria que son las ayudas al descenso, por supuesto, pero también a lo que han hecho la plantilla y Vicente Moreno en la parcela deportiva: para ascender entre los dos primeros hay que ganar cada domingo".

De lo que no suele hablarse es de la situación previa, que permitió que el plantel blanquiazul pudiera conservar a jugadores importantes como el portero Diego López, ex del Real Madrid o del Milan; Adrián Embarba, o el citado RDT. La entrada del grupo chino Rastar Group en 2016 con el hoy presidente Chen Yansheng a la cabeza fue clave en todo esto, ya que ayudó a reducir mucho la deuda del club. "Si el Espanyol en algún momento, y digo esto con todas las comillas, se podía permitir bajar, era ahora", dice Salvatella. "Porque la deuda estaba casi a cero, muy controlada".

Sin embargo, el caso de los periquitos puede ser irreproducible porque no siempre baja un club tan histórico de Primera División. ¿Qué ocurre en otros casos? Por ejemplo, este año, el Eibar ha quedado colista tras siete temporadas seguidas en la Liga Santander. El equipo armero comunicó que su presupuesto para la próxima temporada rondará los 30 millones, de los que 2/3 partes corresponden a las ayudas por descenso. Es decir, contará con el triple del presupuesto que habitualmente le correspondería en la categoría.

El ejemplo mallorquín

El RCD Mallorca está en el extremo contrario: bajó a Segunda en 2020 tras permanecer solo un año en la máxima categoría, pese a lo cual ha sabido tocar las teclas adecuadas para regresar. Recibió con estas ayudas 9,6 millones, una cantidad notablemente inferior a los 15,8 del Club Deportivo Leganés o los 30,1 del RCD Espanyol.

"Hace siete años, el Mallorca bajó tras estar 18 años seguidos en Primera, habiendo jugado en Europa, ganado la Copa del Rey... fue un batacazo enorme", recuerda para El Confidencial Gonzalo Mazarrasa, vicepresidente de la peña mallorquinista Meseta RCDM. "Los cuatro años que estuvo entonces en Segunda, hizo muchísimos fichajes sin acertar con ninguno, nunca se acercó a los seis primeros puestos y al final se dio un batacazo y acabó en 2ªB".

placeholder Aficionados del Mallorca reciben al autobús con los jugadores durante las celebraciones del ascenso a Primera. (EFE)
Aficionados del Mallorca reciben al autobús con los jugadores durante las celebraciones del ascenso a Primera. (EFE)

Una heroicidad detrás de otra permitió al conjunto bermellón subir en dos años de la tercera categoría hasta la cumbre, pero tras solo una temporada peleando con los mejores, volvió a caer al pozo. Ahora, sin embargo, con ayudas al descenso de por medio y una economía futbolística más saneada financieramente, la película ha sido totalmente distinta.

Las claves, las mismas que en el ascenso de hace tres años: un bloque sólido de jugadores, poca frivolidad, jóvenes prometedores de la isla, alguna cesión y Salva Sevilla, un centrocampista que a sus 37 años sigue dando al equipo un rendimiento extraordinario tanto en Primera como en Segunda.

Todos saben que el efecto potenciador de las primas por descenso es real, pero breve

En teoría, clubes con sus cuentas en orden y gestionados cada vez más como una empresa moderna, apostando por resultados a medio plazo, no sería necesario poner toda la carne en el asador y tratar de volver lo antes posible. En teoría, sería una mejor estrategia repartir esa prima por descenso en dos o tres años, construyendo de nuevo un bloque potente que en esas próximas temporadas siempre estuviera cerca de las posiciones de cabeza. Tener tres opciones en lugar de una sola. En teoría.

En la práctica, el aficionado y el dirigente quieren volver lo antes posible. El corazón caliente manda más que la cabeza fría, y todos saben que el efecto potenciador de las primas por descenso es real, pero breve. Si fallas en la temporada siguiente al descenso puedes acabar como el Málaga o como el Deportivo, que rozaron la gloria, quedaron noqueados en el 'playoff' de la temporada 2018/19 y desde entonces el agujero comenzó a crecer. Quedaron fuera del Club del Ascensor.

¿Hay que cambiar algo?

Vistos los datos y el efecto que estas compensaciones están teniendo sobre la competitividad de la Segunda División, convertida cada vez más en una competición a dos velocidades donde los equipos modestos solo son capaces de lograr una plaza de ascenso, siempre mediante los cruces del 'playoff', ¿tendría La Liga que empezar a replantearse el formato o la cuantía de estas primas?

Hay que tener en cuenta otra variable: las propias reglas de LaLiga se organizaron para limitar que equipos ajenos a este Club del Ascensor puedan entrar a competir de tú a tú. Hablamos concretamente del caso del Almería, un equipo que tras bajar a Segunda en 2015 llevaba varias temporadas vagando por la categoría hasta que en 2019 el ministro saudí Turki Al-Sheikh compró el equipo. Cuando el jeque trató de efectuar una ampliación de capital de 30 millones para aumentar el tope salarial natural del equipo en varios millones de euros, los responsables de LaLiga limitaron este tipo de inyecciones de capital a un 25% de los ingresos habituales del club. Aun así, el Almería se coló entre Espanyol y Leganés.

"Que el Valladolid después de dos años en Primera cobre casi 15 millones de ayuda al descenso me parece demasiado"

"Para mí, la idea de ayudar al descenso y que los clubes afronten esa reestructuración es correcta, pero que el Valladolid después de dos años en Primera División cobre casi 15 millones como ayuda al descenso me parece demasiado dinero", razona Bayón. "Igual se debería cambiar y que en vez de un porcentaje de los derechos de televisión fueran otros parámetros relacionados con los ingresos de la categoría: la idea de la compensación es buena, la manera de calcularla es correcta, pero creo que es mejorable, debería haber unos límites sobre el dinero que se mueve en la categoría".

Fernando Lera, profesor de economía aplicada en la Universidad de Navarra, está de acuerdo en que las compensaciones están teniendo un efecto directo en la competitividad de la Segunda División, algo que se deriva del pecado original sobre el que fueron construidos: los derechos televisivos. "Se ha indicado muchas veces, pero los ingresos por TV en España se reparten de manera poco equilibrada, no como ocurre en la Premier, y eso afecta al balance competitivo de la competición en España", indica. "La mejor manera de reducir ese posible impacto negativo sobre el balance competitivo sería que la Segunda División, en general, recibiera más dinero por los ingresos", como también ocurre en Reino Unido.

placeholder El presidente del Valladolid, Ronaldo Nazario, comparece tras el descenso a Segunda División. (EFE)
El presidente del Valladolid, Ronaldo Nazario, comparece tras el descenso a Segunda División. (EFE)

Allí el partido de promoción de ascenso es conocido como 'el partido de los 200 millones de libras', lo que se estima que se lleva un equipo en derechos de televisión, contratos comerciales o 'merchandising' al subir a Primera, incluyendo las primas que recibiría el año siguiente tras ser relegado de nuevo a Segunda. Este año serán Brentford y Swansea los afortunados que se jugarán la pasta el próximo 29 de mayo.

Para Lera, uno de los problemas del actual modelo es que se entiende la compensación como una hucha: a más años compitiendo en Primera, más dinero merece un equipo. "Esto hace que los desequilibrios puedan aumentar", señala, "el objetivo es facilitar el descenso a una categoría donde los recursos son más escasos, no premiar al que más contribuyó a ese fondo".

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