La confesión más esperada de Sergio Ramos sobre las mentiras de su salida del Sevilla
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un capítulo polémico en su vida

La confesión más esperada de Sergio Ramos sobre las mentiras de su salida del Sevilla

Sergio Ramos necesita contarlo, dar su versión, quitarse tanto dolor y rabia que lleva dentro porque ha sufrido mucho y sigue con esta sensación de que no se sabe la verdad

placeholder Foto: Sergio Ramos en el Sánchez Pizjuán el día que se encaró con los radicales. (Efe)
Sergio Ramos en el Sánchez Pizjuán el día que se encaró con los radicales. (Efe)

Es la confesión más esperada por Sergio Ramos. Muy madurada y en la que dará todo tipo de detalles y mostrará sus sentimientos. La salida del Sevilla en el año 2005 y cómo se cocinó su fichaje por el Real Madrid es el capítulo que tiene más morbo en la segunda parte del documental sobre su vida y trayectoria profesional. Sergio Ramos necesita contarlo, dar su versión, quitarse tanto dolor y rabia que lleva dentro porque ha sufrido mucho y sigue con esta sensación de que no se sabe toda la verdad.

“Mi equipo es el Sevilla”. Es lo que ha reconocido el central al streamer Ibai Llanos en la charla distendida que tuvieron el jueves. No habló del Real Madrid. Insistió en que su equipo, el que lleva en el corazón, es el Sevilla y que pronto se sabrá la verdad de cómo se produjo su marcha. Será como una terapia para Ramos y su familia, que lo han pasado fatal cada vez que tenía que ir a jugar con el Real Madrid al estadio Sánchez Pizjuán. Había insultos, pancartas del tipo “Ramos muérete”, pitos, descalificaciones… Su abuelo tuvo que dejar de ir al estadio por la hostilidad que había con la familia Ramos.

El principal culpable y señalado, como podremos ver en el documental, es el ex presidente del Sevilla, José María Del Nido. Sergio Ramos explicará cómo fueron los últimos días del mercado de fichajes en agosto de 2005 y las reuniones y conversaciones para cerrar su salida del Sevilla y el fichaje por el Real Madrid. Contará cómo fueron los sentimientos de un chico de 18 años, canterano del Sevilla, que recibió la llamada del Real Madrid y una operación que se realizó con demasiadas mentiras, falsedades y tensiones.

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La historia de la marcha de Sergio Ramos tenía una versión aceptada entre el sevillismo. La que contó el que era presidente José María Del Nido como una fuga del jugador que dejó tirado al club hispalense. Del Nido llevó la negociación hasta el último día de mercado y obligó a los agentes de Sergio Ramos (Pedro Bravo y el hermano René Ramos) a simular el pago de la cláusula de rescisión. Tenía que hacer ver a la afición del Sevilla que si se iba era porque pagaba los 27 millones de euros para romper el contrato de forma unilateral. Los agentes tuvieron que acudir a la sede de la Liga a hacer el pago cuando en realidad había otro tipo de pacto. Era un traspaso y esos 27 millones de euros se pagaron en diferentes plazos. Fue la decisión que tomó Del Nido cuando se filtró la oferta del Real Madrid que pasaba por una cantidad de 20 millones de euros más dos jugadores (Arbeloa y Palencia). Al final eran 27 millones de euros a plazos.

El lío con el pago de los 27 millones

Pero a Del Nido, de cara a los aficionados, le convenía el pago de la cláusula y tensó, todavía más, la salida cuando se negó a pagarle el finiquito a Sergio Ramos. La estrategia era que el jugador le denunciara y, de esta manera, justificar ante los aficionados que Ramos se iba de mala manera. Sergio Ramos renunció al finiquito. Se marchó al Real Madrid haciendo una última propuesta a Del Nido. Si le renovaba de por vida se quedaba para siempre en el Sevilla y renunciaba al Madrid. No lo hizo Del Nido porque quería los 27 millones de euros y ya tenía fichado a otro jugador para suplir a Ramos, Dragutinovic.

Esto y seguramente más es la amargura que tiene dentro Sergio Ramos y su familia. Necesita contarlo, dar más detalles, una versión completa y poner fin a ese malestar que hay entre los sevillistas que le han reprochado que se fuera del club para fichar por el Real Madrid. Se sintió engañado por Del Nido, utilizado y buscando que cayera en una trampa con solo 19 años. Quiere que se sepa la verdad y, de momento, lo que ha hecho en la charla con Ibai es adelantar que su equipo del alma es el Sevilla.

placeholder Sergio Ramos en su etapa de jugador del Sevilla
Sergio Ramos en su etapa de jugador del Sevilla

Lo que vino después de la salida de Sergio Ramos ha sido muy desagradable para el jugador y su familia. Cada vez que ha tenido que jugar con el Real Madrid en el estadio Sánchez Pizjuán el ambiente era hostil e irrespirable. El día de más tensión y en el que llegó a perder los nervios fue un 12 de enero de 2017 durante la disputa de un partido de octavos de final de la Copa del Rey. Sergio Ramos pidió lanzar un penalti y lo ejecutó a lo ‘Panenka’, en la portería de la grada norte, donde se ubicaban los ‘Biris’, los aficionados más radicales. Durante todo el partido habían estado insultándole y había diferentes pancartas ofensivas y de muy mal gusto.

Se encaró con los 'Biris'

Ramos marcó el gol y se dirigió a la grada norte con un gesto que inflamó más el ambiente. Se llevó las manos a las orejas y señaló con las manos el nombre que lleva detrás de la camiseta. Explotó contra los ‘Biris’. Inmediatamente se giró. Hizo un gesto de pedir perdón al resto del estadio. No soportó esos insultos, que se venían repitiendo desde tiempo atrás y nunca quiso hablar de los motivos reales por los que los aficionados seguían señalándole por su marcha del club.

El gesto a la grada fue una bomba y tras el partido, en el mismo estadio Sánchez Pizjuán, Sergio quiso hablar ante los periodistas para desahogarse: “No he faltado al respeto a la afición. Al revés, le pedí perdón a una parte. A la otra, no. El Sevilla siempre será mi casa, me piten más o menos. No merecen respeto los que se acuerdan de mi madre desde el primer minuto. El día que me entierren habrá dos banderas: la del Sevilla y la del Real Madrid. Pero, por ejemplo, a Rakitic y Dani Alves, que no han mamado el sevilismo desde pequeños, se les recibe como dioses. Pero sobre mí, solo insultan a mi madre”. Sergio Ramos abandonó el estadio y la ciudad de Sevilla, su ciudad, hundido. Triste, apenado, dolido. Y no volvió a hablar. Tiene ese dolor profundo y quiere contar toda la verdad. Un tipo que tiene tatuado en su cuerpo el número 35, el dorsal con el que debutó con el Sevilla, necesita quitarse una mochila que considera que no le corresponde cargar.

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