Laporta es el favorito para ganar las elecciones del Barça desde que colgó la pancarta
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Domingo electoral culé

Laporta es el favorito para ganar las elecciones del Barça desde que colgó la pancarta

El expresidente del 'sextete' llega al domingo decisivo con ventaja sobre Toni Freixa y Víctor Font, afectado por las recientes turbulencias de un club descompuesto

placeholder Foto: Joan Laporta, durante la campaña. (EFE)
Joan Laporta, durante la campaña. (EFE)

Joan Laporta, Víctor Font o Toni Freixa: uno de los tres será a partir de mañana el presidente número 42 del FC Barcelona. 87.479 socios están llamados hoy a las urnas, de un total de 110.290, porque más de 20.000 ya han votado por correo por primera vez en la historia del club: un dato que hay que tener en cuenta porque significa que el 43% de los que votaron en las últimas elecciones de 2015 (47.270) no se ha decidido, por lo visto, en los tres debates que se han celebrado en la última semana entre los candidatos. Unos debates que, por otra parte, tampoco han servido para erosionar la etiqueta de gran favorito que tiene Joan Laporta desde que ya arrasó en la recogida de firmas, consiguiendo el doble que la suma de sus otros dos rivales y que marcó territorio desde el principio con el golpe de efecto de colocar una lona gigante enfrente del Bernabéu en la que se leía "Ganas de volver a veros". Es más, a estas alturas todo lo que no sea una victoria aplastante de Laporta se podría considerar como una gran sorpresa.

Laporta representa, incluso para los que no le votaron en 2003 (fue presidente hasta el 2010) la imagen del Barça más exitoso de la historia del club, la del círculo virtuoso, Guardiola, el sextete, el 5-0 y el 2-6 al Real Madrid. La nostalgia por recuperar unos tiempos pasados que sin duda fueron mejores unido a la experiencia ha sido su gran baza durante la campaña. Para hacerse una idea de lo mucho que evoca sentimentalmente su figura al socio azulgrana basta un detalle: encargó una canción con el lema de su candidatura, 'Estimem al Barça' (Queremos al Barça) que no ha parado de sonar en los últimos meses en las emisoras de radio como cuña promocional y en la que en ningún momento se pronuncia su nombre porque su voz es suficiente reclamo y todo el mundo le conoce. Es él, es Laporta. Y punto.

placeholder Gigante póster de Joan Laporta cerca del Santiago Bernabeu. (Reuters)
Gigante póster de Joan Laporta cerca del Santiago Bernabeu. (Reuters)

Conscientes de la ventaja, con los fans que aún conservaba de su anterior mandato y con el objetivo de seducir a los de centro, se ha dejado asesorar y hasta la última semana ha mantenido un tono bajo, sosegado, que incluso decepcionó a los que esperaban desde el primer minuto al 'Jan' que todos conocíamos, el volcánico. En los debates, especialmente en el último que se celebró este viernes en el que se ensañó con Víctor Font, volvió a dejarse ir, desmintiéndose a sí mismo cuando afirmaba que había cambiado, que los años le habían apaciguado y templado el carácter.

La pérdida de fuelle de Font

Víctor Font, en cambio, ha ido de más a menos durante la campaña. Lleva años preparándose para estas elecciones, pero en el último momento da la sensación de haberse desfondado. Empresario del sector de las telecomunicaciones, contenidos y tecnología y cofundador del diario 'Ara', fue el segundo tras Laporta en conseguir más firmas para presentarse a las elecciones: 4431. Su gran baza era Xavi Hernández, con el que ha mantenido varias reuniones. Juntos planificaron lo que debería ser la estructura deportiva del club, pero no ha conseguido que Xavi se moje por él durante la campaña y a las primeras de cambio incluso publicó una carta en diciembre en la que proclamaba su compromiso con el Al Sadd hasta 2022. Además, en una entrevista en 'El Periódico' por las mismas fechas afirmó: "Laporta es el mejor presidente que he tenido". Jordi Cruyff también se desmarcó del proyecto; y Albert Benaiges, excoordinador del fútbol base azulgrana, incluso se presentó a un acto de campaña de Laporta.

A pesar de que Font ha seguido defendiendo que tiene su palabra e incluso ha repetido durante la última semana como un mantra que si Xavi le desmentía él se retiraba de la carrera electoral, su candidatura ha quedado tocada (y Laporta no ha hecho más que recordárselo con sorna). Encima, en el último debate se le vio fuera por momentos, demasiado glacial y empeñado en dirigirse a la cámara en lugar de sus oponentes. El ensañamiento de Laporta puede haberle regalado algún voto más por el rechazo a las maneras del expresidente que por convicción en su proyecto, pero no ha conseguido atrapar a los socios con su discurso de ser la única alternativa novedosa, el cambio real.

placeholder Los candidatos a la presidencia del Barça en las gradas del Camp Nou. (Reuters)
Los candidatos a la presidencia del Barça en las gradas del Camp Nou. (Reuters)

El tercero en discordia, Toni Freixa, consiguió las firmas necesarias para pasar el corte por los pelos, pero su recorrido ha sido justo el contrario al de Font; ha ido de menos a más. Pasó por las juntas directivas de Joan Laporta, Sandro Rosell y Josep María Bartomeu y en 2015 se presentó a las elecciones quedando en cuarto lugar tras Bartomeu, Laporta y Agustí Benedito. Tiene, por tanto, experiencia, una memoria enciclopédica y el desparpajo de declararse nuñista y cruyffista sin complejos. Su naturalidad a la hora de expresarse y su manera de mantener el tipo ante los 'zascas' de Laporta le han hecho ganar puntos –incluso hay quien asegura que será el segundo en estas elecciones por encima de Font– pero no los suficientes como para alcanzar a Laporta. El registro y las detenciones por el 'Barçagate' pueden también haberle afectado, porque es al que el socio relaciona más con el expresidente Bartomeu, caído ahora en desgracia. Además, se ha alineado con la teoría de la conspiración, viendo movimientos extraños en la actuación de los mossos que se han caído después por su propio peso tras el atestado policial y el sumario judicial que por fin se ha hecho público, desvelando un comportamiento vergonzoso por parte de Bartomeu y compañía.

Foto: Agentes del Área Central de Delitos Económicos de los Mossos entran a las oficinas del Barcelona. (EFE)

Sea quien sea el que gane, se enfrenta a la situación más delicada de la historia del club. Arruinado económicamente, con la papeleta de construir un nuevo proyecto deportivo sin dinero y con el reto de convencer a Messi para que se quede rebajándose por mucho su actual sueldo. Además, deberá reflotar la imagen institucional de un club que ahora está por los suelos. El descrédito ha sido enorme tras el 'Barçagate', igual que la vergüenza de una masa social desencantada, harta de la perenne judicialización del club y deseosa de pasar página y volver a ilusionarse y levantar cabeza.

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