Del abrazo a Jorge Mendes a los tribunales: así se gestó la otra cantera del Real Madrid
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EL CLUB TRATA DE ESQUIVAR LA RESPONSABILIDAD

Del abrazo a Jorge Mendes a los tribunales: así se gestó la otra cantera del Real Madrid

Los impulsores de Soxna, la empresa vinculada a los proyectos del club en China, responden ante la justicia por ocultar la nula viabilidad del último grito en 'merchandising': mármol de la marca blanca

placeholder Foto: Florentino Pérez, entre Alsina y el propietario de la inmobiliaria Evergrande. (EFE)
Florentino Pérez, entre Alsina y el propietario de la inmobiliaria Evergrande. (EFE)

Los dos pequeños inversores se frotaban las manos cuando caminaban por los pasillos VIP del Santiago Bernabéu aquel 23 de abril de 2014. Eran 'merengues' acérrimos y les ilusionaba sobremanera ver el clásico del fútbol europeo desde el que posiblemente era el mejor lugar del mundo tras el palco presidencial. Les gustaba casi tanto como involucrarse en un proyecto ligado a la marca Real Madrid, algo que ni en sus mejores sueños habían siquiera sospechado que podía pasar y que ahora podían tocar con la yema de sus dedos. Luis Alsina, presidente de Soxna, una mercantil que entonces estaba vinculada al equipo de Florentino Pérez para proyectos en China, les había invitado a ver el partido y los conducía a uno de los cuatro espacios 'premium' de los que disponía el templo futbolístico, esos que en aquel año pertenecían a Sergio Ramos, a Cristiano Ronaldo y a la mencionada sociedad y que daban cuenta del poder de influencia que sus inquilinos tenía en la entidad.

De camino a sus exclusivas localidades, los invitados se toparon con el mismísimo 'superagente' de jugadores que había revolucionado el fútbol mundial, Jorge Mendes, a quien el convidante incluso abrazó con visible cariño. Se dirigía al palco de Cristiano, con el que el portugués siempre ha mantenido una relación cuasi paternal. El presidente de Soxna les reiteraba una y otra vez que un día organizaría una comida con Florentino. Los ojos de los potenciales inversores, que venían de provincias, se abrían cada vez más hasta casi salir de sus órbitas ante el panorama que se les presentaba no solo en el terreno lúdico, sino también en el empresarial. Alsina y ellos acababan de cerrar un acuerdo para comercializar un producto que contaba con el respaldo de la marca Real Madrid y qué mejor modo de festejarlo que acudiendo a uno de los eventos deportivos más relevantes a nivel mundial, una semifinal de Champions entre el conjunto blanco y el Bayern de Múnich que además ganó el primer equipo.

placeholder Piedra Blanca Real Madrid en una exposición en Ifema. (EC)
Piedra Blanca Real Madrid en una exposición en Ifema. (EC)

Así lo relataron Javier G. M. y Ángel C. R., los dos inversores, en la demanda que posteriormente interpusieron contra Alsina y sus socios cuando descubrieron que ese prometedor negocio, a su entender, ocultaba elementos sustanciales que les hicieron sentirse engañados. Aquel partido en el Bernabéu, explicaron ambos posteriormente durante el desarrollo de la instrucción judicial, fue el punto álgido de una relación personal que había comenzado apenas unos días antes, cuando a Javier, afincado en la provincia de Málaga, le llamó un antiguo colega para contarle que tenía un amigo que buscaba socios para una compañía que arrendaba y explotaba una cantera de piedra natural con muchas posibilidades. "Si no te interesa a ti, quizá conoces a alguien, pero es una oportunidad", dijo su interlocutor a principios de abril al empresario, que tenía muchos conocimientos sobre el sector de la hostelería o sobre el inmobiliario, a los que siempre se había dedicado, pero que nada sabía de la extracción del mármol y mucho menos de su comercialización. El interpelado recordó entonces que un antiguo conocido suyo con el que había tenido muy buena relación tiempo atrás se dedicaba a vender piedra. Le llamó sin dudarlo tanto para que le asesorara como para ver si a él también podría interesarle el negocio.

Ángel le cogió el teléfono con alegría, porque hacía tiempo que no hablaban, pero le indicó que en dos días volaba hacia China precisamente para visitar la feria del mármol y que, por lo tanto, apenas disponía de margen. Aun así, ante la insistencia de su colega, sacó un hueco para ir a ver la prometedora cantera. Al día siguiente, tras haber estado en Albacete viendo la mina, Ángel habló con su amigo malagueño por teléfono. "Los que explotan la cantera se vienen conmigo a China", le trasladó. "Quieren vender piedra allí de esa cantera y yo les presentaré gente", le explicó ante el asombro de su interlocutor, inquieto por la precipitación pero contento porque parecía que había cuajado la relación y porque alguien de su máxima confianza estaba dando el visto bueno a un prometedor negocio. "El producto es muy bueno, porque además de tener calidad puede comercializarse con el nombre Piedra Blanca Real Madrid", añadió el experto, cuyo comentario dejó aún más perplejo a quien le había puesto en contacto con esos desconocidos explotadores de canteras que no dejaban de sorprender por momentos.

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Alsina con Florentino Pérez y el dueño de Evergrande. (EC)

Tras el viaje a China, Javier no podía esperar. Quería conocer todos los detalles del periplo, si había posibilidades de cerrar un negocio y, sobre todo, qué era exactamente eso de que el Real Madrid pusiera su nombre a un tipo de mármol. Por eso, insistió en telefonear a su hombre de confianza en el mundo de las rocas en cuanto supo que había regresado. "Ahora no puedo hablar, estoy en el Bernabéu", le volvió a sorprender Ángel. "Tienen un palco y me han invitado", le aclaró antes de explicarle que Soxna era socia del club en algunos proyectos. Horas después, le contó todo con más detalle y le anunció que había concertado un encuentro para que todos se vieran las caras y hablaran de dinero. A la reunión, que tuvo lugar en las oficinas de la mercantil en La Moraleja –decorada con cuadros y todo tipo de 'merchandising' del Real Madrid–, asistieron los dos potenciales inversores, el referido Alsina, el director financiero de Soxna, Manuel Gragera, y el matrimonio que se suponía que gestionaba la cantera en régimen de alquiler, José Antonio Cánovas e Inocencia Bárbara Resina.

Los anfitriones contaron a los interesados el posible negocio que había. Les detallaron, según consta en la mencionada demanda, que tenían una mercantil, la sociedad Belleblanche, dedicada a explotar la cantera de Albacete, y que estaban buscando inversores para proyectar una expansión internacional del producto. Añadieron que tenían una relación muy personal con Florentino Pérez y que contaban con el visto bueno del Real Madrid a través de la mercantil dependiente de Adidas que gestiona los derechos del 'merchandising' de la entidad blanca. La firma deportiva había homologado el producto, la referida Piedra Blanca, lo cual les permitía añadir el nombre del club de Chamartín al mármol que comercializaban. "¿Cuánto pedís?", preguntaron entonces los dos empresarios interesados en la inversión.

Celebración en el palco

Según los querellantes, Alsina y el resto de promotores pretendían ampliar el capital de la sociedad en dos millones de euros, de los cuales la mitad los pondrían ellos mismos; el resto, quienes estuvieran dispuestos a abonar un millón más. Ángel le había contado a Javier que la empresa era seria, que justo antes de viajar a China había visitado la cantera y visto a una treintena de personas trabajando con maquinaria. "¿La piedra es buena?", le preguntó. "Muy buena, la venderemos seguro, llevo 30 años en esto", le aseguró el experto dispuesto a adquirir también una parte de Belleblanche. Ambos se decidieron entonces a dar el paso al frente.

La firma de la escritura de compraventa que oficializaba la ampliación de capital tuvo lugar el 23 de abril. Los dos amigos, Alsina y Gragera compraban cada uno el 25% de la compañía al matrimonio vendedor. Tras suscribir el contrato, llegó la celebración, que no podía tener otro escenario que el torneo futbolístico más importante del mundo. Todos se trasladaron hasta la mencionada semifinal de Champions. Javier, que asistía por primera vez a una localidad tan exclusiva, se quedó impresionado de los contactos que Alsina mostraba con orgullo.

placeholder Piedra Blanca Real Madrid. (EC)
Piedra Blanca Real Madrid. (EC)

Ninguno de los dos nuevos socios podía imaginar en ese momento, según explicaron ambos en su querella, que en realidad Belleblanche llevaba meses sin pagar tanto el alquiler de la cantera como el canon de la licencia de la marca Piedra Blanca Real Madrid, que tenía un conflicto no resuelto con la propiedad de la cantera y que el propio club de Chamartín se desmarcaría de la aventura. Lo descubrieron días después, cuando sus nuevos socios –según describen– les empezaron a insistir en que debían desembolsar cuanto antes el medio millón de euros para adquirir las participaciones que habían comprometido en la firma. Las presiones, aseguraron ambos, les hicieron sospechar de que algo raro pasaba, por lo que acudieron a la Dirección General de Minas, dependiente del Ministerio de Fomento, que les certificó el 15 de julio de ese mismo 2014 que la cantera carecía de los permisos necesarios para su explotación.

Buscaron entonces el teléfono del propietario de la cantera, el dueño de la instalación que Cánovas y Resina se suponía que tenían arrendada, quien les informó que este matrimonio no les pagaba desde hacía meses y que estos impagos habían provocado la cancelación del contrato, que llevaba un año revocado. "No pueden explotar la cantera", sentenció el propietario, quien incluso relató que había tenido que ir en alguna ocasión el Seprona de la Guardia Civil porque los ya exinquilinos rompían la valla y entraban para sacar piedra por la noche. El propio José Antonio Cánovas admite a El Confidencial que "la empresa tenía entonces un pequeño problema, debía unas mensualidades al propietario". La ausencia de licencia, añade, se debía a que el dueño era quien tenía que haber "cambiado la titularidad" y no lo hizo. "Le exigimos que lo hiciera, pero como había una deuda...", asegura Cánovas, quien sostiene que el estafado es él y que cuando acabe este procedimiento iniciará las oportunas acciones legales, ya que –asegura– a él le quitaron material los querellantes.

Foto: Imagen promocional del parque temático del Real Madrid en China.

Para cuando conocieron la existencia de la deuda, Javier y Ángel ya habían desembolsado una parte del medio millón de euros que habían prometido abonar para adquirir su participación. Los nuevos socios tampoco entendían cómo Belleblanche podía contar con el visto bueno del Real Madrid para comercializar el mármol. "Tenían autorización jurídica suficiente de Global Merchandising", remarcaron los querellantes en relación a la sociedad de Adidas que gestiona los productos de la marca Real Madrid desde 2012 y que les había homologado el producto. La propia Belleblanche sacó pecho el 14 de mayo de 2014 a través de una nota de prensa en la que anunció que Soxna había sido fundamental para llegar a un acuerdo con el Real Madrid en el proyecto de comercializar la mencionada piedra blanca, un comunicado que apareció en varios medios especializados, que destacaron que era la primera vez que un material de este tipo tomaba la denominación de un equipo de fútbol.

"Nos presentaron al matrimonio que explotaba la cantera en Albacete y que quería entrar en el mercado chino, le dimos la idea de hacer un producto licenciado por el Real Madrid, dijeron que les parecía bien y se lo trasladamos a Global Merchandising, que dio su visto bueno", recuerda Alsina a El Confidencial. El empresario explica que fue entonces cuando Cánovas ofreció a Soxna entrar en el negocio. "Vimos que podía ser una oportunidad", explica. "Nos dijo entonces que había encontrado dos inversores, nos reunimos tres o cuatro veces y montamos la sociedad, pero la gestión de la cantera no fue la que esperábamos y al final la empresa cerró", recuerda Alsina, quien asegura que para que su relación con el Real Madrid no se deteriorara a raíz de esta iniciativa fallida estuvo mucho tiempo poniendo dinero. "La administración concursal nos reconoce casi medio millón de euros de deuda de la cantera hacia Soxna", afirma el empresario, que niega cualquier tipo de estafa. "¿Qué estafa va a haber si he perdido casi 500.000 euros de mi bolsillo?", se pregunta Alsina, cuya mercantil llegó a tener la licencia de la web del Real Madrid en China, la zona VIP y las escuelas de fútbol en aquel país, pero que más adelante cortaría toda relación contractual con los de Florentino.

Tras descubrir la deuda de la cantera y la falta de autorización para operar, sin embargo la licencia concedida por el Real Madrid a través de Adidas y el currículum de Alsina no eran suficiente garantía para los nuevos inversores, que ya habían cerrado con un distribuidor chino la comercialización en Asia del mármol blanco por un millón de euros y se sentían estafados. Su hombre en la otra punta del mundo había incluso desembolsado 100.000 euros en concepto de anticipo. El resto del montante lo abonaría cuando la piedra aterrizara en Pekín. Javier y Ángel remitieron entonces varios correos para pedir a Alsina y a Gragera que les devolvieran el dinero que habían puesto, pero sus interlocutores no respondieron, lo que llevó a los primeros a interponer la mencionada querella, que fue admitida por el Juzgado de Instrucción 1 de Marbella, que se declaró competente debido a que fue en la ciudad malagueña donde los querellantes efectuaron los primeros desembolsos. "Obraron, de manera abierta, bajo una apariencia ostentosa (...), pero silenciando la inviabilidad del negocio", aseguran los denunciantes en el último escrito que han presentado ante la Audiencia Provincial de Málaga, que ahora tiene que pronunciarse sobre si el Real Madrid debería abandonar su condición de perjudicado en el caso y ostentar la de acusado y responsable civil subsidiario.

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El Juzgado 1 de Marbella decidió en octubre de 2019 dar por concluida la investigación contra Alsina, Gragera, Cánovas y Resina por un delito de estafa y dictar auto de transformación de la causa en procedimiento abreviado. "Ante la llegada del cliente de China para la firma del contrato de 700 metros cúbicos de piedra, se detecta que tan solo se han preparado 73 (...); tras poner los querellados continuas excusas e impedimentos, a finales de junio de 2014 se detecta por comunicación de la Dirección General de Minas de Albacete que Belleblanch en ningún momento ha tenido autorización para la realización de los trabajos de ninguna naturaleza en la concesión minera (...), siendo esta circunstancia perfectamente conocida por los querellados y ocultada intencionadamente a los querellantes para obtener el enriquecimiento ilícito", concluye el juzgado, que considera que los dos millones de euros en los que se valoró Belleblanch "no atendía a la realidad al no existir permisos para la explotación".

La decisión del Juzgado 1 de Marbella ha sido recurrida por los afectados, por un lado, por considerar que no tenían intención alguna de engañar, y por los propios querellantes, que entienden que también deben estar encausadas las mercantiles de cada una de estas cuatro personas (Belleblanche, Soxna y Gragera MDN Global Services), porque fueron las sociedades las que firmaron los acuerdos. Ángel y Javier, además, sostienen en su recurso que el Real Madrid y Adidas deben asumir la responsabilidad civil por su obligación 'in vigilando'. Tanto Alsina como Soxna, argumentan los demandantes, actuaron como "gancho" para que los inversores entraran en la ampliación de capital utilizando sus buenas relaciones con el Real Madrid y con Adidas. Global Merchandising, sostienen, remitía al club todas las licencias que otorgaba para comercializar productos homologados con el fin de que el Real Madrid los supervisara. El club, añaden, "podía haber resuelto el contrato, pero (...) tenía grandes expectativas de beneficio". Fue de hecho la entidad de Chamartín, arguyen, la que registró la marca Piedra Blanca Real Madrid en septiembre de 2013, como figura en la web de la Oficina Española de Patentes y Marcas.

El Real Madrid, por su parte, se opone actualmente a esta petición de los demandantes al considerar que sí que es perjudicado. En su escrito de alegaciones, de hecho, admite que los dos inversores fueron estafados, pero matiza que el club no tuvo conocimiento de la iniciativa en ningún momento. "Los querellados hicieron creer a los inversores, para engañarles, que su proyecto venía respaldado por el Real Madrid a través de Soxna, cuando en absoluto fue así". "Llegaron a afirmar falsamente, incluso, que Soxna pertenecía a la Fundación Real Madrid y en multitud de ocasiones invocaron el nombre del Real Madrid, cuyo logotipo incluso utilizaba irregularmente el querellado José Antonio Cánovas en la antefirma de sus correos electrónicos, aduciendo sin ningún sustento que el club respaldaba o supervisaba el proyecto", argumenta la institución presidida por Florentino Pérez.

placeholder Florentino Perez y Jeff Zhang, presidente del Grupo Alibaba, en China en 2015. (EFE)
Florentino Perez y Jeff Zhang, presidente del Grupo Alibaba, en China en 2015. (EFE)

"Lo único que había de cierto es que una entidad vinculada a los querellados (en referencia a Belleblanche) había firmado en septiembre de 2013 un contrato de licencia con el grupo Adidas, que a su vez era licenciataria autorizada y exclusiva del Real Madrid", sostiene el escrito de los de Chamartín, que contradice de este modo la declaración de la portavoz de la marca de ropa deportiva en el juzgado, quien aseguró durante la instrucción desconocer la existencia de ese contrato que sin embargo está aportado a la causa. "Global Merchandising cedió a Belleblanche el derecho a utilizar la denominación Real Madrid en determinados productos hechos de piedra caliza que tenía el propósito de fabricar y vender", subraya la entidad blanca en sus alegaciones.

"Al Real Madrid, que fue notificado por Global Merchandising de la suscripción del contrato de sublicencia, nunca se le comunicó, ni supo, que se hubiese vendido ninguna unidad de los productos aludidos ni tampoco percibió royalties por ventas", defiende el equipo. "El club fue completamente ajeno al proyecto y a la actividad de los querellados, de la que nunca nadie le puso al corriente", agrega. Adidas, continúa, "tampoco le comunicó al Real Madrid una hipotética cesión de los derechos como sublicenciatario" a Belleblanche ni a "ninguna otra marca". "Al Real Madrid se le comunican los contratos de sublicencia a efectos informativos (...) No interviene ni fiscaliza la actividad de los sublicenciatarios ni tiene facultades para hacerlo", explica. "Nunca conoció que Piedra Blanca Real Madrid no se podía fabricar legalmente por no tener Belleblanche título habilitante para la explotación de la cantera", subraya la entidad, que insiste en considerarse perjudicada porque el "engaño" le provocó un "daño (...) a su reputación e imagen corporativa".

Bajo el foco de la FIFA

El verano siguiente a la operación fallida de la piedra, el 11 de agosto de 2014, la entidad blanca, Soxna y el club chino Guangzhou Evergrande firmaron un contrato para formar en Asia a niños chinos de 14 años y traer hasta la capital de España a los mejores con el fin de que continuaran su preparación. Según publicó el diario 'As' casi un año después, el 13 de mayo de 2015, en plena investigación de la FIFA por el mercadeo de menores, Soxna se autodenominó como "la compañía designada por el Real Madrid para el desarrollo de las escuelas de fútbol de la Fundación Real Madrid en China" y se embolsó más de 13 millones de euros como consecuencia de aquel acuerdo solo en esa temporada.

El mismo día de la publicación de la noticia, sin embargo, el club de Chamartín se desmarcó de las escuelas de Soxna en España a través de un comunicado en el que admitía su relación con la mercantil de Alsina en China, pero se desvinculaba de los proyectos de esta sociedad en nuestro país, que según la entidad presidida por Florentino Pérez se estaban desarrollando "al margen del Real Madrid". Tan solo dos meses antes, el 10 de marzo de 2015, Global Merchandising (que comercializaba los productos del Real Madrid) y Belleblanche habían rescindido su acuerdo. Soxna entró en concurso de acreedores tres años después, en abril de 2018. Belleblanche fue suspendida por Hacienda por las deudas que acumuló con la Agencia Tributaria, como consta en el Registro Mercantil. Global Merchandising hoy se denomina Fanatics South Europa, aunque sigue dependiendo de Adidas. Este periódico ha tratado de ponerse en contacto con el Real Madrid y con Adidas para recabar su versión de lo ocurrido, pero ambos han preferido no hacer declaraciones.

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