El Athletic, supercampeón de España en una final con prórroga y agresión de Messi (2-3)
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Demostración de fe inquebrantable

El Athletic, supercampeón de España en una final con prórroga y agresión de Messi (2-3)

El conjunto de Marcelino Toral empató el partido dos veces tras maniatar al Barça. El capitán argentino agredió a Villalibre y terminó expulsado de la final

Foto: Messi abandonó el campo expulsado. (Reuters)
Messi abandonó el campo expulsado. (Reuters)

Marcelino García Toral llegó al Athletic Club para noches como las de hoy. Para tumbar gigantes, competir de tú a tú a proyectos como el de Ronald Koeman y hacerle recordar al mundo que el club vasco está hecho de otra pasta competitiva. Con remontada incluida después de ir hasta dos veces por debajo del marcador, el conjunto vizcaíno alzó la Supercopa de España al cielo de Sevilla seis años después desde que consiguiera su último título (la Supercopa de 2014/15, precisamente frente al Barça) en una exhibición de ambición, mentalidad ganadora, superioridad táctica y determinación.

placeholder Los jugadores del Athletic celebran la victoria del equipo bilbaino. (EFE)
Los jugadores del Athletic celebran la victoria del equipo bilbaino. (EFE)

Con la prudencia que acompaña una final, Barça y Athletic Club modificaron sus propuestas en relación con lo visto en el primer choque que protagonizaron catalanes y vascos en las semifinales. Ni los hombres de Marcelino García Toral salieron a morder tan arriba como ante el Madrid ni los catalanes propiciaron un encuentro de ida y vuelta y bombona de oxígeno. El Athletic Club, blindado por dentro y con dos líneas muy juntas, negó el espacio a su espalda en todo momento. Jugando a que no pasara nada y que lo poco que pasara fuera en territorio azulgrana, el club rojiblanco aprovechó el temor y la pasividad del Barça en defensa.

Ayudas defensivas continuas, balance veloz, presión intensa al más mínimo atisbo de robo y verticalidad a pocos toques en el momento de la recuperación. El cuadro vasco tenía claro el plan a seguir basado en unas señas de identidad que Marcelino ha implantado en tiempo récord. Con Sergio Busquets entre centrales para generar superioridad desde el inicio, el Barça enlazaba los primeros pases ante la presencia de Iñaki Williams y Raúl García, pero no encontraba el modo de conectar con el siguiente escalón.

El Athletic aisló a Messi y Pedri

Con Messi, Pedri, Griezmann y De Jong aislados, el Athletic incomodó al Barça hasta desnaturalizarlo. La posesión plomiza, previsible y al pie no era suficiente. Nadie desbordaba ni alteraba el guion. Cuando los pupilos de Koeman buscaban combinar por dentro, se producía una situación de robo y el posterior contragolpe que ponía en jaque el sistema defensivo azulgrana. Con Williams y De Marcos atacando el espacio, Raúl García yendo a por el duelo directo con Lenglet e Iker Muniain fluyendo entre líneas, el conjunto azulgrana sufría. En esas, Ander Capa llegó al pico del área para probar suerte y testar a Marc-André ter Stegen en el primer disparo del partido tras superar el ecuador del primer tiempo.

Messi se lo miraba todo desde su posición. Después de 36 minutos sin entrar en juego, bajar a recibir y verse empujado de la frontal del área en la construcción del juego, Leo logró recibir por primera vez con tiempo y espacio en el balcón de la zona de castigo. Su disparo salió por encima de la meta de Unai Simón. De la prudencia se pasó a la locura en apenas dos minutos. El rosarino recibió en tres cuartos, oteó el horizonte, encontró la subida de su mejor socio en la izquierda y cuando Jordi Alba realizó el pase de la muerte al corazón del área, el despeje fallido de Yeray Álvarez cayó manso a los pies de Griezmann. El francés encontró la suerte que tantas veces se la ha resistido a lo largo de esta campaña y fusiló sin clemencia al guardameta vasco en el 40. A la jugada siguiente, el Athletic ilustró su cambio de mentalidad. Iñaki Williams se vistió de Munian para asistir a Óscar De Marcos y el extremo rojiblanco aprovechó la distracción de Jordi Alba para poner el empate en La Cartuja.

placeholder El doblete de Griezmann no fue suficiente para tumbar al Athletic. (Reuters)
El doblete de Griezmann no fue suficiente para tumbar al Athletic. (Reuters)

Obligado por la lesión de Sergiño Dest, Koeman introdujo al canterano Mingueza tras salir del descanso. La ambición azulgrana creció en el segundo tiempo, pero sin correr grandes riesgos. Nada más empezar, Dani García se vio obligado a placar a Messi y el argentino estuvo a punto de clavar la falta mientras Simón trataba de detener el balón con la mirada. Precisamente, el lateral de La Masía agarró a Munian y este se fue al suelo. El ‘10’ rojiblanco ejecutó la falta y colocó un caramelo en la cabeza de Raúl García que tan solo el VAR impidió que subiera al marcador en el minuto 56. El Barça temblaba a balón parado.

El cansancio hacía mella en los hombres de Marcelino y el Athletic dio un par de pasos hacia atrás, consecuencia directa de la presión y los contragolpes del primer tiempo. El Barça se pasaba el balón horizontalmente tratando de atraer a los rojiblancos y separar su bloque defensivo, pero el anzuelo no era suficiente. El Athletic seguía con su plan inicial. En esas, Ronald Araújo despejó erróneamente un centro envenenado de De Marcos al corazón del área desde la derecha y el balón cayó a los pies de Williams. El ‘9’ vasco perdonó y su definición se marchó por fuera en el 66.

El Athletic siempre creyó en sus posibilidades

El Barça hundía al Athletic en su campo y poco a poco iba activando a sus hombres más peligrosos. Pedri combinaba con Messi y Griezmann y Dembélé ponían a prueba la solidez defensiva contraria intercambiando posiciones. De esa movilidad continua nació el tercer gol de la noche. Ousmane recibió el balón en el pico del área en la izquierda, aprovechó la subida de Jordi Alba y el máximo asistente culé esta temporada con seis pases de gol puso el pase de la muerte a Griezmann. El francés logró su cuarto doblete de la temporada en el 77. Al Athletic, de nuevo, le tocaba remar a contracorriente.

El conjunto vasco necesitaba una inyección de adrenalina y Marcelino se la ofreció en forma de sustituciones. Entraron Berenguer, Vesga, Lekue y Villalibre por Capa, Balenziaga, Vencedor y un fundido Raúl García. Por su parte, como ya sucediese en la semifinal, Koeman reaccionó después de su adversario e introdujo a Pjanic y Braithwaite por Pedri y Dembélé tras una contra abortada por la defensa vasca. A veces lo mejor se guarda para el final y cuando el Barça ya se veía alzando la Supercopa al cielo de Sevilla, un balón con música de Munian a pelota parada encontró el gol salvador de Asier Villalibre en el 90. La fe inquebrantable del Athletic para empatar por segunda vez el partido y forzar la prórroga descolocó al Barça.

placeholder Asier Villalibre celebra el 2-2 que mandaba a los dos equipos a la prórroga. (Reuters)
Asier Villalibre celebra el 2-2 que mandaba a los dos equipos a la prórroga. (Reuters)

Tal fue el impacto emocional del tanto de Villalibre sobre la bocina, que en el 93 Munian habilitó a Iñaki Williams, este se acomodó un balón como quiso en el interior del área culé y la colocó allá donde ni siquiera Ter Stegen alcanza. La escuadra de La Cartuja se quedó sin telarañas y el Barça se veía por detrás del marcador en la final. Sin ideas ni capacidad de reacción, el Barça observaba atónito cómo estaban a punto de noquearle. Y es que de milagro el recién incorporado Unai Núñez no ponía la sentencia con un remate aéreo en el cambalache que era ya a esas alturas el área azulgrana.

El técnico neerlandés veía que se le escapaba el trofeo y apretó el botón rojo de emergencia: Riqui Puig por Sergio Busquets y Trincao por Lenglet. Ante la falta de clarividencia en ataque, el conjunto catalán tiró por el camino más corto. Araújo se situó de central a lo Alexanco y el centro lateral emergió como el atajo ofensivo azulgrana. El Athletic resistía y el Barça no era capaz de crear excesivo peligro, hasta que un envío cruzado casi está a punto de acabar en autogol rojiblanco en el 109. A continuación, Griezmann se podría haber vestido de héroe, pero engatilló a las nubes el centro de Jordi Alba cuatro minutos más tarde. La convicción del Athletic no tenía límites y el 2-4 sobrevolaba la final. Jon Morcillo cogía al Barça con pocos efectivos atrás y no mataba el partido de milagro. Sin embargo, el final aún deparaba tiempo para sorpresas y Messi, frustrado y abatido, agredió a Villalibre y terminó expulsado. El Barça desperdició la primera oportunidad de tocar plata esta temporada sin saber si será la última.

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