Peter Lim y Javi Gracia, un juego de engaños que hace daño al Valencia
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el drama de un club histórico

Peter Lim y Javi Gracia, un juego de engaños que hace daño al Valencia

Entre el propietario, que prioriza cómo recuperar el dinero invertido de un crédito de 40 millones de euros, y el entrenador navarro (que airea cada vez más su papel de mártir), están dejando caer al Valencia

placeholder Foto: Peter Lim en una de sus pocas apariciones en el estadio de Mestalla. (Efe)
Peter Lim en una de sus pocas apariciones en el estadio de Mestalla. (Efe)

La situación en el Valencia es de máxima preocupación. Se puede ir a Segunda división un histórico del fútbol español por la gestión de un dueño que quiere recuperar el dinero invertido (cerca de 40 millones de euros de un crédito desde la temporada 14/15) y un entrenador que prolonga su agonía en el banquillo. Entre Peter Lim y Javi Gracia están haciendo mucho daño al Valencia. Si es cuestión de buscar responsables, la opinión generalizada señala a Lim por encima de Gracia. El propietario decidió debilitar el proyecto, sin importarle ser competitivo, priorizando las ventas, sin hacer fichajes… El máximo accionista del club tiene el 85% del capital social del Valencia.

Lim es el amo de los despachos. Gracia, el de los partidos. Entre uno y otro es imposible eliminar el ruido extradeportivo. El ténico decide que conviene airear, que se sepa, en cada comparecencia pública su incomodidad en el cargo de máximo responsable de lo que sucede en el campo. Es mejor el victimismo que la integridad de marcharse por sentirse engañado.

Donde no hay confianza y poquísima comunicación no puede existir una convivencia estable y mucho menos hablar de felicidad. Peter Lim y Javi Gracia se aguantan por el dinero o quizás también por el orgullo de no ser el que tenga que pagar el uno al otro la cláusula para romper el contrato de forma unilateral. Son unos tres millones de euros. ¿Y quién piensa en el Valencia? ¿Quién se para a pensar que el aficionado está sufriendo con un equipo que pelea por no descender?

Foto: Sergio Ramos y Florentino Pérez en la consecución de la última Supercopa de España en Arabia Saudí. (EFE)

Después de otra decepción, con el empate contra el Cádiz en Mestalla, de tirarse los trastos a la cabeza con filtraciones desde el club para hacer daño al entrenador navarro, todo sigue igual. Peter Lim no echa a Javi Gracia y éste tampoco da el paso de marcharse de un sitio en el que no quiere estar. Desde el club reprochan a Gracia que haya rechazado una serie de refuerzos. Le dejan por mentiroso. Lo grave es que se encargan de que se sepa para desmontar la imagen que ofrece el entrenador de profesional ninguneado.

Gracia, un lobo con piel de cordero

La reacción de Gracia, cada vez más un lobo con piel de cordero obligado por la supervivencia, es la de contraatacar este tipo de maniobras que pretenden dejarle como un falso. “El presidente tiene una lista de prioridades en función de las posibilidades económicas del club. Yo no he parado la llegada de ningún jugador. Estoy deseoso de que vengan jugadores a ayudarnos”, levantó la voz tras el empate contra el equipo gaditano. Como se ve, la convivencia no es la más deseable para un club que tiene que evitar el descenso y la ruina que significaría competir en la Segunda división cuando hace un año aspiraba a la Champions y fue campeón de la Copa del Rey.

El Valencia solo ha ganado tres partidos en la Liga (Levante, Real Sociedad y Real Madrid). Una victoria en los últimos nueve partidos, la del 8 de noviembre contra el equipo de Zidane con tres penaltis. Está solo a cuatro puntos del colista, el Huesca. Y nadie hace nada. Ni Peter Lim entiende que el equipo puede necesitar un cambio de entrenador para encontrar un nuevo punto de inflexión, ni Gracia quiere marcharse cuando es capaz de decir tras el empate contra el Cádiz que “no nos ha dado para sacar este partido”.

placeholder Javi Gracia, entrenador del Valencia. (Efe)
Javi Gracia, entrenador del Valencia. (Efe)

El perjudicado es el Valencia. Peter Lim no sabe qué hacer. No parece sencillo buscar un entrenador que se haga cargo de este proyecto que va en picado. La primera solución podría ser la de poner, una vez más, a Voro como interino. La siguiente está en el filial y tirar de Óscar Fernández. Así hasta apurar la maltrecha relación entre Lim y Gracia puede suceder que el Valencia caiga más en el pozo. Este jueves disputa la Copa del Rey contra el Yeclano y el domingo se enfrenta al Valladolid en Mestalla. Una semana más para detectar si el fuego cruzado ha llegado al vestuario y la plantilla baja los brazos.

Unos jugadores hundidos

Las caras que se vieron de los jugadores en el partido contra el Cádiz eran dramáticas. Llamó la atención la de Carlos Soler, uno de los que más alma tiene del equipo. Estaba hundido. Así es difícil pensar que este proyecto de Lim y Gracia remonte, vea la luz y se pueda salir de esta pesadilla. Lim y Gracia están en una huida hacia delante. Cualquier otro dueño del club que le importe el fútbol y el sentimiento de los aficionados habría tomado decisiones urgentes. Habría cambiado de entrenador por los malos resultados, sea cuál sea la política, para encontrar un revulsivo. No hay un plan B.

Peter Lim no solo no quiere saber nada del finiquito de Javi Gracia y la inercia perdedora sino que hace una llamada telemática, tras empatar contra el Cádiz, para decirle al presidente Anil Murthy que hay que seguir manteniendo a Javi Gracia. Otro engaño.

¿Se puede confiar en un técnico que dice que el equipo no da para más? Lo que hace Lim es maltratar a Gracia y lo que consigue Gracia es dejarse maltratar. Entre unos y otros están dejando caer al Valencia y dan una imagen lamentable, que produce bochorno entre unos aficionados que ya ni sienten ni padecen. Hay demasiada resignación en Valencia, de Lim no se espera nada. Su prioridad es cómo recuperar el crédito de los 40 millones de euros y esto pasa por la venta de más jugadores. A Javi Gracia cada vez le queda peor el papel de mártir.

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